Señor Saúl Pimentel,
Director del periódico AlMomento.net,
Distinguido señor Director:
Reciba en esta hora mi saludo más cordial, a la vez que le remito el siguiente artículo, en ocasión de celebrarse en el mes de septiembre el Mes de la Biblia:
Me Encanta la Biblia
Así hemos titulado en el Consejo de Unidad para la Niñez y la Adolescencia de la República Dominicana –COUNIAD- que preside Sandra Castillo la campaña de promoción hacia el estudio de la Biblia para este mes de septiembre del 2023.
Hace unos años, en el gobierno del presidente Salvador Jorge Blanco, fue declarado el 27 de septiembre, Día Nacional de la Biblia, y es que este libro para la mayoría de los dominicanos es muy bien valorado, forma parte de la biblioteca de nuestros hogares y la cultura religiosa y popular de nuestras comunidades.
Escuchamos sus enseñanzas, en la misa y en los cultos de adoración en nuestras iglesias; hasta en la radio y la televisión se repiten frases y capítulos enteros antes de iniciar la programación a diario de cientos de medios de comunicación.
El requerimiento de la Iglesia Católica, antes de que realicemos el sacramento de la Primera Comunión, es que tenemos que memorizar el Catecismo, basado en los predicamentos de la Biblia en su mayor parte.
En el orden de las iglesias Evangélicas, Bautistas, Pentecostales, Metodistas, Adventistas y otras más, hay que aprender una serie de reglamentos, resumidos en los 10 Mandamientos, los Proverbios, etc. antes de ser sumergido en las aguas bautismales, sin que nos falte memorizar el Salmo 23, el Padre Nuestro, los Consejos de Pablo a Timoteo y por supuesto, las Bienaventuranzas de Jesús, registradas en el Evangelio de San Mateo 5, con las metas que quisiéramos alcanzar:
– Bienaventurados los mansos;
– Bienaventurados los misericordiosos;
– Bienaventurados los de limpio corazón
Y así en cada una de las páginas de la Biblia, encontramos mensajes educativos, formativos y espirituales que completan el cuadro humano del amor, la fe y la esperanza; que nos invitan a perdonar las ofensas de los hermanos y amar la familia, los hijos y la tierra donde nacimos, mostrando que somos seres creados a la imagen de un Creador perfecto que nos ama y tiene propósitos de bienestar eterno para todos.
La experiencia de muchos dominicanos está formada por los consejos que encontramos en las que llamamos Sagradas Escrituras…
Alrededor del mundo y sus culturas, existen diferentes libros que también son considerados sagrados porque invitan al ideal de un carácter perfecto. La Biblia y su contenido filosófico invade muchas naciones y aunque se ha intentado encadenarla y sepultarla, ha sobrevivido a muchas persecuciones, porque hay gente que ha podido expresar lo siguiente: «Si por alguna razón desapareciera el texto bíblico, cuenten conmigo, que tengo memorizado el Nuevo Testamento completo».
Las más bellas historias sobre la pureza (La virgen María), la belleza de un carácter, tendríamos como ejemplo a José, Samuel; bravura y valentía: David, Josué; amistad Jonathan; fidelidad: Esther, Moisés; fe: Abraham, Elías, Moisés. Nacionalismo: Josué, Eliseo, Daniel y sus amigos y muchos más que prefirieron morir antes que renunciar a su fe… Finalmente, Saulo de Tarso, que de perseguidor, de cristianos, terminó enjuiciado y antes encarcelado en una mazmorra que media un metro cuadro desde donde escribió cartas inspirando fidelidad y felicidad a los gentiles, para que pusieran su confianza, en los escritos y ejemplos dejados en las Sagradas Escrituras, los cuales encaminan hacia Jesús el Redentor del mundo.
Es por eso que los dominicanos que amamos la Biblia, recitamos segmentos en el hogar donde aprendemos el valor del agradecimiento… En el trabajo, practicando el servicio aún más allá de lo requerido, nos perfeccionamos en el valor del tiempo, rechazamos la crítica y la mentira, practicamos la hospitalidad, respeto a las autoridades superiores institucionales, perseveramos en el bien hacer y nos esmeramos en mejorar nuestro ser, buscando una educación cada vez mejor para servir a Dios y a la Patria.
Es por lo que el fundador de nuestra nacionalidad, el insigne Juan Pablo Duarte, colocó la Biblia en el centro del escudo de la República Dominicana. Su ejemplar vida de hombre de bien debe ser divulgada en nuestros centros educativos en todos los rincones de la nación.
Saludamos pues, a todos los dominicanos en este hermoso acontecimiento de celebración, que seguro ya está en los programas de liturgia de nuestras organizaciones cristianas.
Fraternalmente,
ANGELA A. BAEZ GARCIA,
C/ Respaldo Manganagua No.5
Sector Manganagua, Santo Domingo, D.N.