La libertad, la independencia y el respeto a los derechos humanos, no pasan de ser grandes utopías, pèrseguidas por la humanidad y que a pesar de provocar baños de sangre y cementerios de fango y cruces sin nombres, lucen inalcansables. Tras cada jornada de lucha por la libertad y el derecho a la comida, con el pueblo en armas, han surgido verdugos de ocasión que bajo su sable, sus polainas, sus fusiles o sus guillotinas, han trastocado los cambios en círculo de beneficio personal. Hoy, como sucedió en el pasado, el hombre no tiene libertades ni libre albedrío. El hambre, la nueva forma de esclavitud, el temor al castigo, la ausencia de respaldo económico, en una sociedad mercantilista, le cortan las alas a su libertad. La mayor parte del mundo hoy está sometida al yugo del poder de los que disponen de las riquesas, o tienen el gatillo en el dedo del rifle. De dos cosas nace el poder, del capital o del fúsil. En muchas ocasiones los dos están hermanados. La única lucha que el hombre no abandonará nunca será la de su redención, la de su libertad, por eso siempre habrá miles que caerán en su defensa. Espartaco se levantó mucho antes de que naciera Jesús, quen fuera crucificado por su verdad. Cristianismo que en sus inicios buscó la redención del hombre, pero que sirvió de punta de lanza ideológica para las guerras de conquistas, las cruzadas y el exterminio de los indígenas. La humanidad pensó que llegaba la redención cuando en diciembre de 1790, la revolución francesa lanzó la consigna, bañada en sangre y con olor a muerte de una revolución incontenible de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Pero tres años después de la frase lapidaria inspirada por Robespierre los franceses comienzan el fracaso de la revolución y lanzan otro estribill «unidad, indivisibilidad de la República, libertad, igualdad o muerte”. La revolcuión al final devoró a sus hijos y parió en forma colateral a uno de los grandes conquistadores de la humanidad. Napoleón, de la grandeza magisral de su Arco del Triunfo, conoció la derrota, la traición y el envenenamiento en una islita llamada Santa Elena. Hoy, la Declaración Universal de los Derechos Humanos es letra muerta: la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana. No pasa de ser una declaración en papel amarillento cuando dice que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias. Pero la humanidad seguirá luchando por la libertad. No importa los muertos, los dolores, hay una utopía que se debe convertir en realidad. La Libertad de todo ser humano. Hay que convertir en realidad el estribillo de los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión.
Destruyen dos mil armas decomisadas
SANTO DOMINGO.- Fueron destruidas este lunes al menos 2,000 armas de fuego ilegales de diferentes calibres, incautadas en operativos y allanamientos realizados en diversos puntos de la República Dominicana.
Figuran pistolas, revólveres, rifles, escopetas, ametralladoras, carabinas, así como fusiles, ballestas y arcos de lanzar flechas, diferentes tipos de armazones y varias armas blancas.
La actividad, encabezada por el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, frente al Monumento a la Paz y la Confraternidad de un Mundo Libre, en el Centro de los Héroes, fue realizada bajo el vuelo de un centenar de palomas y con las notas de la canción “Somos Amantes de La Paz”.
Un centenar de niños lanzaron al aire igual número de palomas como señal de paz y la esperanza de lograr una República Dominicana libre de violencia.
Domínguez Brito aseguró que las armas de fuego y blancas son causantes de un gran dolor en la familia dominicana, por lo que es necesario fomentar una cultura de diálogo y respeto a la vida, que conduzca a Dominicana por los senderos de paz y esperanza.
“Si bien es cierto que hemos reflejado una reducción considerable de muertes violentas, no menos cierto es que aún debemos seguir trabajando para disminuir las mismas”, expresó.
Agregó que hemos visto cómo de enero a junio del presente año, 576 personas han perdido la vida víctimas de armas de fuego y otras 227 por armas blancas, fruto de la violencia social y la criminalidad
Además de Domínguez Brito participaron el ministro de Interior y Policía, José Ramón Fadul; el alcalde del Distrito Nacional, Roberto Salcedo y el jefe de la Policía, mayor general Manuel Castro Castillo. También, la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso y el ministro de Cultura José Antonio Rodríguez.
Campaña contra la violencia en Barahona
En los últimos días he visto en las redes sociales, especialmente en los llamados «celulares inteligentes», una campaña, todavía tímida, que llama sensiblemente a oponerse a la violencia que se registra en las calles Barahona de manera ascendente. Esa violencia callejera, que está por convertirse en un virus social de consecuencias tan peligrosas como la muerte de personas inocentes, que se encuentran en el «lugar inadecuado» a la «hora inadecuada», porque, como va la cosa, las calles y nuestras casas son propiedad de los jefes y miembros de las bandas juveniles. No se quien diseñó la campaña de alarma que circula en las redes, pero me uno a ella, ya la he subido a mi página de Facebook. No importa quién o quiénes la diseñaron y subieron a las redes, importa la preocupación expresada y la intención de crear una cadena de repudio general a la violencia que nos han impuesto. Violencia impuesta y protagonizad por la desvalorización y degeneración de nuestros jóvenes, la desintegración familiar, la desidia por el estudio, la ausencia de políticas públicas donde se incentiven las capacidades y recursos humanos, especialmente en los barrios marginados por el capital y el poder político. No debemos ni podemos seguir indiferentes ante esa violencia del microtráfico que nos amenaza a todos. No esperemos que toque a nuestras puertas para darnos cuenta de que existe y que debemos todos enlazarnos para erradicarla. Quizás tenga razón el General Máximo Báez Aybar, director regional de la Policía Nacional, al expresar que los hechos registrados en los últimos días en Barahona no son actos delicuenciales, porque las heridas y muertes no se han producido en robos o asaltos, sino en enfrentamientos de de bandas que se disputan puntos de drogas. Quizás sí, pero la violencia que nos afecta es delincuencia y es feroz. Tan feroz que producto de los enfrentamientos entre bandas de jóvenes imberbes, armados con armas de cualquier calibre, se han llevado de paro varias personas inocentes, ajenas a sus bajos negocios, algunas asesinadas a plena luz del día. Masifiquemos esa campaña contra la violencia en Barahona y en todos los pueblos y ciudades del país, involucremos todos, padres y madres, profesores y escuelas, profesionales y gremios, iglesias, juntas de vecinos, cibernautas, medios de comunicación, todos…porque luego, luego, podría ser…demasiado tarde.
La farsa perredeísta en otros tiempos
Si en la gestión gubernativa de Joaquín Balaguer se hubiese realizado una farsa de convención como la que acaba de transcurrir en República Dominicana el pasado domingo veinte; el mandatario la hubiese conjurado a tiempo o, en caso contrario, uno u otro camarógrafo, o reportero gráfico tal vez ubicándonos en un mal menor, habría resultado herido de bala. De seguro que, entre otros, Heriberto Rossi, Valentín Pérez Terrero, Gennys Payano y el osado Raudo Cruz; habrían manifestado su valentía y arrojo en pos de cumplir como avezados reporteros con el cumplimiento de su deber. De alguna manera estos inquietos profesionales hubiesen desplegados las energías y peripecias propias de sus menesteres, para retener imágenes que mostrarían los hechos tal cual acontecieron. Pero más que eso, en otras circunstancias y con un régimen represivo como lo fue el de Balaguer; otra casta de consagrados y aguerridos periodistas no condicionados en lo mediático, habrían evidenciado que hubo una orden de entorpecer su trabajo. Esto, aunque ahora buscando un golpe de efecto tardío, se pretenda desagraviar, con teatrales disculpas, a representativos de la prensa. Se hubiera establecido sin mayores ambages que sí hubo el mandato de atropellar a los miembros de la prensa, y más cuando, según se dice, a siete comunicadores y comunicadoras se les despojó de celulares con los que tomaban algunas escenas. Ese número de periodistas agredidos, es síntoma de que, previamente, se orquestó un plan contra los reporteros de medios diversos. Toda la sociedad le hubiese exigido a los máximos dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que identifiquen como se debe, a qué compañía pertenecen los miembros de seguridad que blandieron y dispararon sus pistolas en un funesto certamen mal llamado “fiesta de la democracia” por el presidente de esa organización política, Miguel Vargas Maldonado. Por razones obvias, conocemos hasta de soslayo, a los agentes o ex agentes de la Policía Nacional. Y eso hubiese sucedido aunque, hoy, paniaguados comunicadores, de los que se dice han actuado en otros tiempos con omisión ante asesinatos de otrora ilustres periodistas; consideren como normal los líos en los torneos electorales realizado por las direcciones y militancia del PRD. Además, ante lo inenarrable y evidente, ningún comunicador comprometido se habría atrevido a decir, como se alegó en el presente de uno de los contendores en esa jornada electoral; que el desorden se debió a la anarquía de éste, con el argumento de que arrastra problemas desde su infancia. ¡Qué juicio más simplón! Este absurdo, diferente a hoy con un pueblo y una prensa casi en su totalidad adocenada, habría sido desarticulado y rechazado contundentemente. Y más cuando un vídeo, que le fue arrebatado a punta de pistola al reportero gráfico de Noticias SIN, Víctor Vicente, demuestra fehacientemente que uno de los personeros de Vargas Maldonado dice, más o menos; que quien salta esa valla es un hombre muerto. ¿O acaso en todos los escenarios electorales en que participa el PRD u otro partido político, se estila esta amenaza de muerte? Ante lo grosero del torneo electoral que realizó el PRD de hoy, es decir, el de Vargas Maldonado; en circunstancias pasadas y dominando la férula balaguerista, increíblemente, otra ciudadanía nada arredrada ni contaminada por los tentáculos de personaje alguno peledeísta, hubiese protestado casi al unísono; los denominados representantes de la sociedad civil se habrían movilizados y los movimientos y partidos de oposición, se hubiesen lanzado a las calles, clamando respeto y defendiendo la libertad de expresión. Y no sólo Juan Bolívar Díaz y Huchi Lora entre otros, por cierto muy pocos; habrían protestado y dicho que la farsa de esa convención perredeísta constituye un acto bochornoso, con aristas delictivas. Un Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) menos comprometido, habría remecido las redacciones y convocado a los periodistas, para protestar enérgicamente ante tal atropello. Lamentablemente, tras estos hechos, ha habido casi una total indiferencia entre periodistas y medios de comunicación, y hasta en sectores que se suponen progresistas. El evento electoral realizado por el PRD, el pasado domingo veinte y organizado por uno de los protagonistas del pacto de “las corbatas azules” y sus acólitos; nos permite confirmar lo que nos han dicho algunos neoyorquinos que lo conocen desde hace tiempo. Dicen que antiguos amigos de Vargas Maldonado no quieren nada con él y que se ha peleado hasta con familiares, muy, pero muy cercanos. Que siempre ha sido un déspota, sostienen. Por último hay que concluir en que la farsa montada por Vargas Maldonado no es más que el reflejo de la conjunción de dos figuras que han lacerado la democracia dominicana. Y no hay que ser un genio político, para uno percatarse de quien es el otro personaje que actúa en colusión con un tosco y prepotente Miguel Vargas Maldonado.
Y no se hizo realidad!
La socorrida y acostumbrada bravuconada se hizo presente nueva vez. El desafío no se hizo esperar y la amenaza blandió cual espada lista para decapitar al que se dice que manda. Los cantos patrioteros fueron sonados en los escenarios conocidos, con gestos bravíos y desafiantes…Pero el público desde las gradas esperaba la acción del que se dice que manda. Y se hizo la acción!!!!…El decreto se hizo publico y los comensales esperamos, por lo menos, una pizca de dignidad y cumplimiento del desafío-promesa…pero que va, genio y figura hasta la sepultura, reza un refrán! Cuando dijeron que romperían con el partido oficialista y renunciaban a las posiciones publicas que ostentan si se emitía el Decreto que oficializaba la implementación de la Ley de regulación de los extranjeros radicados en el país, la gran mayoría de dominicano nos frotamos las manos ansiosos esperando dicho Decreto presidencial para, por lo menos en esos escenarios, librarnos de esas figuras. Pero les faltó dignidad y correspondencia con el deseo mayoritario de los dominicanos. Los dueños del partido Fuerza Nacional Progresista, en un gesto poco diplomático y de respeto al ciudadano Presidente de la Republica, les conminó a que no firmare el citado decreto y que si lo hiciera esa organización rompería su alianza con el partido de gobierno y también de la renuncia de sus dirigentes de las posiciones publicas que ocupan. El Presidente Danilo Medina firmó, me dicen que de manera rápida, el decreto y esperaba la entrega de las dimisiones de los amenazantes, para en esas posiciones colocar algunos de sus cercanos y respetuosos seguidores. Con la firma del decreto el Presidente Medina asumió el sentir de la mayoría de los dominicanos, que entendemos ha sido muy cara y perniciosa la presencia de los dueños del citado partido en la administración publica y en sus vocingleras y nauseabundas peroratas en los diversos medios de comunicación. Al final la mayoría quedamos defraudados porque las dimisiones no se produjeron como se amenazó, y esperábamos, al dar marcha atrás a sus amenazas, bajo el argumento de haberse reunido con el primer mandatario y algunos de sus funcionarios y discutir sobre la famosa ley de regularización de extranjeros. En este aspecto dan la apariencia de que son imprescindibles en la administración pública y que por eso, rogándoles el Presidente de la Republica les pidió reunirse con sus funcionarios y ponerse de acuerdo con la aplicación de la citada ley, oficializada por el decreto presidencial. El ruego presidencial llegó para evitar que por la ausencia en el tren gubernamental de esos dirigentes el gobierno se cayera por falta de capacidad e iniciativas o que lo tumbaran por falta de carácter y don de mando. Me dicen que en los próximos días el Presidente Danilo Medina pondrá las cosas en sus justos lugares y le cobrara la osadía y amenaza, con la intención de eliminar la decepción doble que acusa la mayoría de los dominicanos por el papelazo y el irrespeto a la figura presidencial, y también para demostrar que él sabe tomar decisiones y darse a respetar como el principal líder político del país. Esperamos fermar423@hotmail.com
Ayer y hoy: Harry Truman
Harry S. Thruman fue presidente de Estados Unidos entre 1945 y 1953. Se conoce en latino América más por el atentado del que fue víctima en 1950, cuando fue atacado por nacionalistas de Puerto Rico, que por la integridad de su carácter. De su conducta se ha dicho poco; gobernó bajo la tensión de la guerra fría y los efectos de la crisis económica a consecuencia del conflicto mundial, su mandato no fue fácil. Pero Thruman poseíaprendas que debieran tomar como su modelo los políticos de hoy. Su caso quizás fue una excepción en el tablero universal de la politica, porque cuando concluyó su mandato y salió de la Casa Blanca, la única propiedad que poseía su familia era la casa que su esposa Bess Wallace, había heredado de sus padres en Missouri. En ese hogar vivieron desde que se casaron y allí regresaron cuando salieron de Washington;después en su retiro Thruman se sostenía con la pensión anual de 13,505 dólares que recibía del gobierno, suma que cuando trascendieron las limitaciones financieras en que se hallaba Harry Thruman, le fue aumentada en forma retroactiva. Para regresar a Missouri en 1953, Thruman pagó por la mudanza de las pertenencias personales y viajaron de Washington hasta Independence, en su propio automóvil, a pesar que el gobierno federal ofreció cubrir los costos del viaje por tren o por avión, los Thruman rechazaron la oferta. Otra cosa que no aceptó el ex-presidente, fue la asignación de guarda espaldas para su protección, decía “que no le había hecho daño a nadie”, y por ello creía que nadie en su país intentaría hacerle daño a él. Harry S. Thruman declinó múltiples ofertas de corporaciones para ocupar cargos con jugosossalarios, ser ex-presidente no era patrimonio personal decía, sino una pertenencia del pueblo norteamericano. Cada vez que recibía invitaciones a reconocimientos respondía “no creo ser merecedor de tal honor”, y si asistía a un acto público usaba sus medios, rechazó las ofertas de transporte y honorarios por sus presentaciones. Fue noticia de primer plano cuando el ex-presidente Thruman acudió a un banco de Missouri a pedir un préstamo para financiar la publicación de sus memorias, la prensa hizo un espectáculo con la ocurrencia, lo que indica que Thruman no poseía ahorros. Se dice que en una oportunidad mientras viajaba en su auto por una autopista con dirección a la ciudad de Nueva York, un patrullero de carreteras lo detuvo por conducir por debajo de la velocidad que indicaban los rótulos y no fue hasta que el policía le pidió los documentos para imponerle la multa cuando se percató que se trataba del ex-presidente y desistió en amonestarlo. Se podrá decir lo que quiera sobre la conducta de Harry Thruman como servidor público, pero es muy difícil cuestionar su honor personal. Que falta hacen hombres de ese temple y carácter en la política de nuestros países.
Quién pone remedio ?
No es la primera vez y lamento que no será la última. Me refiero a los programas grabados en el país donde se expone lo peor de nuestra gente y costumbres, hábitos que ni siquiera nos pertenecen, sino que son una mezcolanza de culturas en la que la propia, tiene a veces unas tristes pinceladas. Hablo de una manera de comunicación extravagante, mediante la cual se exponen “vidas y costumbres” de otros países, casi siempre subdesarrollados, donde la gente es fácilmente manejable a cambio de unas monedas. Se recoge lo peor de la cultura, se reúne lo peor de una gente empobrecida más de espíritu que materialmente y es precisamente en esos cerebros, en los que cunde tranquilamente la idea de estar “comiéndose” al mundo, siendo vistos en la televisión de España y otros países donde son vendidos estos programas. Acabo de ver “Callejeros Viajeros”, pasaban en un canal de la televisión de España, un programa hecho en Rep. Dominicana, créanme que no miento al afirmar que me sentí moralmente denigrada, impotente ante la pantalla que una tras otra, divulgaba escenas supuestamente habituales en la vida dominicana, a cual más degradante. Desde una mujer “montada” que decía palabrotas y arrojaba humo por nariz y boca, despojándose de su vestimenta, hasta una pareja femenina simulando un acto sexual, no soy una melindrosa, al contrario me defino como una mujer absolutamente terrenal y considero por tanto que el acto sexual entre dos personas no es tabú, admitido y bien visto hasta en personas del mismo género, no soy nadie para juzgarlo, es una de las más primitivas y humanas tareas inherentes al ser humano. Lo que cuestiono es que se simule y se lleve a la pantalla fuera del cine, en busca de un sensacionalismo que para nada significa ni cultura, ni costumbre, al contrario es una odiosa aberración cometida contra la parte pensante del país donde se hace tal grabación. Impotencia y rabia, eso sentí y lo dejo claramente expuesto, mi enfado no es solo con los productores del programa que al fin y al cabo hacen un trabajo por el cual son bien pagados, mi gran enojo es con las autoridades dominicanas, en el mismo programa salieron agentes de un cuerpo de orden, lo que quiere decir que la situación no les es ajena, al contrario, ellos también son parte del “paripé” y quien sabe si participan del reparto que indudablemente se hará para que la gente “colabore” y ponga la mejor chispa para encender la pista. Quien pone remedio a esto? Ministerio de Turismo, Asociación de Hoteles de la costa este, ya que mayormente el programa se grabó en esa parte, Policía Nacional, Iglesia Católica por favor Cardenal, incluya en su sermón dominical algo sobre esto, considero mas constructivo hablar de situaciones presentes, dejando en paz a Sodoma y Gomorra y evitando su repetición. No es la primera vez que hablo de esto, de cerca y de lejos se ve fatal, se siente vergüenza por la tierra y por la gente, no es que me sienta aludida, es que me siento herida por la ofensa que a través de programas semejantes, se hace a mi país. Me quedé a la espera de que “Callejeros” pasara escenas por ejemplo del Alcázar, Catedral, que me refrescara la visión con el azul de mi mar sin contaminaciones estridentes, ni visiones grotescas, que me dejara ver la arena blanca y fina, pero nada de esto sucedió y es que imágenes como esas no venderían tanto como pueden mercadear escenas morbosas a las que tan adicto es el género humano.
(NURYS RIVAS. LA AUTORA es periodista. Reside en España.)
El PRD, Majluta y la "Ley de lemas". (Un testimonio)
Era la primera semana del año de 1986 -el día exacto se me pierde en la memoria, pero sí recuerdo que no debían ser más de las nueve de la mañana- cuando Lina Cheng, la bella y eficientísima secretaria de la JRD, tan pronto me vio asomar en la puerta de la oficina, sin mediar saludo alguno, me dijo en tono apremiante: «Llamaron tempranito de la casa de Jacobo y quieren que confirmes, con carácter de urgencia, si puedes estar a las diez en la presidencia del Senado». El mensaje me pareció algo extraño, primero por lo inusitado de la hora de la convocatoria (el licenciado Jacobo Majluta trabajaba en su oficina hogareña hasta muy entrada la madrugada y, por eso, sus compromisos siempre comenzaban cerca del mediodía), y en segundo lugar porque justamente la noche anterior el convocado (que fungía a la sazón como presidente de la organización juvenil perredeísta y coordinador del Comando Nacional Electoral de la Juventud Jacobista) había estado despachando con el convocante en su casa casi hasta las tres de la mañana, y prácticamente habían agotado todos los temas que tenían pendientes. (Como se recordará, el licenciado Majluta era en esos momentos el candidato presidencial más popular y políticamente encaminado del país, pues aunque el conteo de los sufragios emitidos en la convención del PRD de noviembre de 1985 había sido abortado violentamente -el “concordazo”, le llamaría la gente al deleznable hecho-, no sólo existía la percepción generalizada de que él había resultado victorioso contra las fuerzas internas coligadas de los doctores Peña Gómez y Jorge Blanco, sino que importantes sectores de la vida nacional -inclusive algunos tradicionalmente adversos al perredeísmo- respaldaban sus aspiraciones). La situación del PRD era en aquellos momentos realmente dramática: pese a que insistentes rumores daban cuenta de que reconocidas figuras de la iglesia católica (aún con la oposición del que luego sería su purpurado, que apostaba casi abiertamente por la candidatura del PRSC) y varias personalidades del ámbito empresarial realizaban ingentes esfuerzos por evitar lo que ya se prefiguraba como la segunda gran división de aquella poderosa falange política, todos los que hacíamos vida interna en ella -sin distinción de «tendencias»- albergábamos serias dudas sobre el éxito de semejantes labores unionistas. Las dudas estaban más que justificadas para los que conocíamos los entresijos de la lucha interna del perredeísm la «Comisión de Escrutinio» designada tras el «concordazo» estaba imposibilitada -víctima de chantajes irresistibles- de cumplir con sus objetivos; las pasiones se habían desbordado virulentamente en todo el país; los precandidatos que se enfrentaron en la convención estaban renuentes a aceptar todo resultado adverso; en la cúpula del grupo de Majluta se barajaba la posibilidad de que éste fuera candidato por «La Estructura» (entidad de su sector externo que había obtenido reconocimiento oficial); y en la franja del doctor Peña Gómez y del presidente Jorge Blanco se hablaba «sotto voce» de aplicar la «tesis Betancourt» (promover conscientemente la división para «limpiar» al PRD aunque se perdieran las elecciones y, luego, trabajar para su reconstrucción sin «enemigos internos»). A la hora señalada me apersoné a la oficina del licenciado Majluta en las instalaciones del Congreso Nacional, y de inmediato una de sus asistentes, diciéndome que cumplía con perentorias instrucciones al respecto, me hizo entrar a su despacho, donde el entonces presidente del Senado de la República conversaba con una delegación del PRD de la ciudad de Nueva York. Tan pronto me vio cruzar el umbral, Majluta se puso de pie, le pidió excusas a los presentes y fue a mi encuentro. «Ven -dijo echando su brazo izquierdo sobre mi hombro-, vamos al baño para que hablemos en privado sobre algo sumamente importante». Una vez dentro del cuarto sanitario de la estancia congresual, me soltó la pregunta sin preámbulos aunque en voz baja: ¿No fuiste tu quien escribió hace unos años en «La Noticia» un artículo sobre la «Ley de Lemas» de Uruguay? Y como le respondí afirmativamente, me dij «Necesito que me prepares urgentemente y por escrito una exposición sobre ese sistema y sus posibilidades de aplicación en la República Dominicana». Sorprendido, mi primera reacción fue contestarle que me pondría de inmediato en eso, pero luego le recordé que para adoptar el repetido sistema había que modificar la Constitución de la república, y esto no parecía tan fácil en las circunstancias prevalecientes. Su respuesta me desconcertó aún más: «Por eso no te preocupes… Nosotros pasamos una reforma constitucional en este país en menos de tres días». (La «Ley de Lemas» es una disposición legal uruguaya, originalmente del 23 de mayo de 1939, en virtud de la cual se legalizan las tendencias en los partidos políticos, reconociéndoles identidad propia -con un «sublema» cuyo diseño no debe dar pie a confusiones con el «lema» partidario- y posibilidad de postular candidaturas paralelas bajo la sombrilla de la organización madre. Conforme a este sistema, en la práctica cada partido tiene derecho a presentar varias candidaturas, aunque con «sublemas» o rasgos de identificación distintos, y a tono con el párrafo final del artículo 2 de la referida ley «Los votos emitidos bajo cualquier sublema se acumularán al lema partidario»). Esa misma tarde organicé una reunión con mis compañeros de más confianza en la casa del agrónomo Mario Torres (el mismo que fue senador de la provincia de Dajabón hasta el 2010), y allí nos reunimos Manuel Antonio Fermín («el Pesao»), Trajano Santana (hoy presidente del PRI), Rafael Nova (líder de la asociación de clubes), Doro Palmero (secretario general de la JRD), Adolfo Serrata, Néstor Poueriet, Súrgida Lara, Rafael G. Santana (el periodista), Juan Pablo Uribe (dirigente del FUSD en la UASD), Rafael de los Santos y el anfitrión, y después de leer en voz alta y analizar con ellos una voluminosa literatura sobre la «Ley de Lemas» procedí a redactar un documento de 11 páginas sobre el tema que le dejé al licenciado Majluta al día siguiente en su morada dentro de un sobre “manila” con el epígrafe de “Absolutamente confidencial”. Esa noche el teléfono de mi casa timbró aproximadamente a las once y media, y fue mi madre quien lo levantó y me despertó (contra mi costumbre -porque aún era soltero y un poco «nocturno»-, me había acostado temprano debido a que al día siguiente tenía que hacer un «recorrido» político por la Línea Noroeste) para decirme que me llamaban de la casa del licenciado Majluta. Cuando me puse al habla, el oficial telefonista de turno me comunicó con el importante líder perredeísta, quien tras los saludos de rigor me solicitó -en su lenguaje siempre considerado y paternal- que me trasladara hasta su residencia para hablar del documento que le había dejado en su casa. Llegué al filo de la medianoche a la casa del licenciado Majluta, y cuando estuve frente a él me pidió que nos acomodáramos en el comedor para que degustáramos «unos quipecitos» mientras hablábamos (él recién había llegado de su último compromiso político del día y, según me confesó, estaba «muerto de hambre»). Entre un bocadillo y otro, conversamos largamente sobre la «Ley de Lemas». Cuando salí de allí eran las tres de la mañana, y mi cerebro (el de un joven beligerante de 24 años que disfrutaba de las más absoluta confianza de su líder) literalmente ardía de tanto darle vueltas a ciertos aspectos del amplio y riguroso análisis que me hizo el destacado dirigente político sobre la coyuntura política nacional y el futuro inmediato del PRD. En síntesis, el licenciado Majluta ponderaba la «Ley de Lemas» como una posible “solución definitiva” para la situación del PRD porque, sin importar el resultado de las elecciones de mayo de 1986, la organización caminaba inevitablemente hacia la división, y sólo una fórmula como esa podía garantizar que no se consumara: sostenía que la magnitud y la sectarización de los liderazgos de él y del doctor Peña Gómez, junto al hecho ostensible de que el doctor Jorge Blanco se preparaba para intentar regresar al poder en 1990, auguraban un violento relanzamiento de las discrepancias y la radicalización de la lucha interna, y que bajo la «nueva racionalidad interior» creada por el «concordazo» a la larga se haría imposible la «cohabitación» de las grandes «tendencias» del perredeismo de la época. Igualmente, el licenciado Majluta entendía que adopción de la «Ley de Lemas» podría ser conveniente para un país como el nuestro (donde la proclividad a la división y a la atomización es un lugar común de la historia político-partidaria) por tres razones fundamentales: primero, porque le brindaría al ciudadano la oportunidad de seleccionar entre opciones distintas sin necesariamente abandonar su militancia partidaria; segundo, porque permitiría el «reencauzamiento» o la «reconstrucción» de las simpatías internas habitualmente disgregadas o fragmentadas luego del desbordamiento de las pasiones en los eventos convencionales, fortaleciendo orgánicamente a las entidades políticas en particular y al sistema de partidos en general; y tercero, porque garantizaría la existencia y la sobrevivencia de los líderes emergentes o alternativos frente a los poderosos liderazgos oficiales o de vieja data, impidiendo que estos últimos se sacralizaran y eternizaran como líderes únicos o caudillos. Asimismo, el licenciado Majluta me informó confidencialmente que había “tanteado” por medio de “amigos comunes de fiar” a los doctores Peña Gómez, Jorge Blanco y Balaguer, y que los dos primeros “en principio” no se oponían a un eventual modificación de la Constitución para establecer en el país el sistema electoral consagrado en la “Ley de Lemas”; y que aunque el último se había mostrado “reservado” frente al planteamiento -lo que indicaba, dado su estilo, que en realidad lo rechazaba-, no estaba en capacidad en esos instantes de torpedear una iniciativa de esa naturaleza por lo menguada que había quedado su fuerza en el Congreso Nacional en las elecciones de 1982. El 27 de enero de 1986, a propuesta del presidente Jorge Blanco, se firmó el “Pacto La Unión”, que implicó el reconocimiento de la candidatura presidencial del licenciado Majluta por el PRD (junto a otros importantes acuerdos con respecto a los cargos partidarios internos y a las candidaturas nacionales, congresuales y municipales), y con él quedó definitivamente sepultada toda posibilidad de que se produjera alguna iniciativa en firme para establecer en la República Dominicana el esquema eleccionario consagrado en la “Ley de Lemas”. El licenciado Majluta ganó voto a voto las elecciones de mayo de 1986 porque en su favor fueron emitidos más sufragios que los de sus adversarios, pero el doctor Balaguer fue declarado ganador por la JCE con base en un tecnicismo legal (la anulación de los votos con «doble rayado» aunque se hiciera sobre el mismo candidato que aparecía en boletas distintas) y juramentado en agosto del año citado; y el PRD se dividiría formalmente en diciembre de 1989 (luego de múltiples enfrentamientos e incidentes que incluirían la «expulsión» sumaria de los majlutistas, la toma «manu militari» de la Casa Nacional y la colocación de alambradas en su entrada), dando origen al PRI, que fue lanzado a la luz pública oficialmente el 26 de enero de 1990. El licenciado Majluta sólo pudo ver materializadas algunas de sus aprehensiones y premoniciones (morirá en la flor de la adultez promisoria el 2 de marzo de 1996), pero ahora que el PRD se divide de nuevo (acaso dándole la razón al «moro» judío-alemán que -corrigiendo a Hegel- sugirió que los grandes hechos y personajes de la historia aparecen dos veces, pero «una vez como tragedia y la otra como farsa»), todos esos recuerdos han irrumpido en la “sesera” del autor de estas líneas, quién -¡maña fuera en un escribidor de vainas!- no ha resistido la tentación de compartirlos con sus amables lectores porque el paso del tiempo ya los ha librado del inviolable cerrojo moral de la confidencialidad. lrdecampsr@hotmail.com
Onorio, Haití, el supositorio
Mi querido y viejo amigo Onorio Montás, artista del lente y de los afectos, se ha cogido para él solito el pleito con Haití… Su portal digital, “Dejando Huellas”, ha sido pródigo en la defensa de la dominicanidad, y en ocasiones me abate el temor de que en uno de esos piques por tanta iniquidad le pueda dar un yeyo. Como Onorio hay pocos comunicadores abiertamente contrarios a la menor transigencia, es el militante más activo contra cualquier fórmula que pueda cuestionar la sentencia 168 del Tribunal Constitucional y no tiene reparos al denunciar la injerencia grosera de organismos y agencias extranjeras. Vinculado desde hace medio siglo a los medios de comunicación y uno de los primeros periodistas dominicanos en romper amarras con los propietarios de periódicos y establecer su propia empresa, Onorio es querido y respetado por sus excelentes condiciones humanas, su sangre dulce para la mejor amistad y su compañerismo solidario. Su permanente buen ánimo es contagioso y su humor negro es antológico… Después del reglamento… En cuanto se conoció el decreto que reglamenta la ley 169 sobre naturalización, Onorio no ha tenido paz denunciando aquello como una iniquidad contra la soberanía nacional. Por supuesto que exagera la nota, pero su inspiración no tiene ningún otro interés que su nacionalismo, su amor al país y los temores ya casi colectivos de que se incuba una tragedia contra la dominicanidad… En medio de todos estos enojos Onorio sacó tiempo para distribuir entre sus amigos un cuento gallego con muchísima gracia que quiero compartir con los lectores iniciando una semana que lo único que promete son muchísimos ajetreos y malas rabias. ¡Por ahí mismo…! Son las 2:00 am. Venancio tiene fiebre alta y su amigo Juan le dice: —Hay que hablarle a Paco, él siempre sabe qué hacer. Marcan el número y contesta Paco, medio dormid —¿Bueno? —Paco. . . Soy Juan. Fíjate que Venancio tiene alta temperatura y no sabemos qué hacer. —Dile que se compre unos supositorios. Paco cuelga. Juan le dice a Venanci —Dice Paco que te compre unos supositorios. —¿Y dónde los vamos a comprar?, pregunta Venancio. Vuelven a llamar a Paco. —¿Bueno? —Fíjate, Paco, que no sabemos dónde comprar los supositorios. —¡Joder! ¡Pues en la farmacia! , y cuelga muy enojado. Van Juan y Venancio a la farmacia. —¿Me da unos supositorios por favor? —¿Para niño o para adulto?, pregunta el boticario. Se miran los dos amigos y dicen. Hay que hablarle a Paco. —¿Bueno? —Mira, Paco, no sabemos si comprar los supositorios para adulto o para niño. —Imbécil, ¿qué es Venancio? ¿Un adulto o un niño? —Pues un adulto. —¡Carajo, pues cómprale los de adultos! Compran los supositorios y se van a casa. Cuando ven el supositorio se empiezan a preguntar: —Bueno, ¿y esto qué? ¿se toma? ¿se unta? ¿se mastica? ¿o qué? Hay que hablarle a Paco. —¡Bueno! —Paco, es que ya compramos los supositorios pero no sabemos si se untan, se mastican o se toman… —¡Joder! dile a Venancio que se los meta por el… (Por ahí mismo), y cuelga. —Venancio, pues yo creo que mejor te lo tomas con un vaso de agua porque Paco ya se encabronó.
PLD tratará el miércoles sobre bufetes de cabildos
SANTO DOMINGO.- Este miércoles la Secretaría de Asuntos Municipales del PLD tratará lo relativo a la escogencia el 16 de agosto de los bufetes directivos de los ayuntamientos.
Durante una rueda de prensa en la Casa Nacional del partido, Ignacio Ditrén, titular de dicha secretaría, garantizó que el proceso se hará en armonía, acorde con las directrices del Comité Político.
Manifestó que después viene la escogencia de la Asociación Dominicana de Regidores, de la Federación de Distritos Municipales y de la Federación de Mujeres Municipalistas.
Expuso que en cada una de estas elecciones los peledeístas deben mantener un clima de paz y armonía, como ha sido una tradición del PLD.
“En ese encuentro vamos a diseñar con los compañeros y compañeras el plan de trabajo a seguir y los temas pendientes de ejecución en el aérea de la municipalidad. En primer lugar vamos a tratar los puntos que fueron aprobados en el Congreso Norge Botello”, dijo.
En la rueda de prensa también participaron el alcalde Juan de los Santos, miembro de Comité Político y presidente de la Federación Dominicana de Municipios así como los dirigentes Domingo Contreras y Edmundo García.
eg/am-sp

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