Superintendencia de Seguros insta a verificar alcance pólizas

SANTO DOMINGO. – La Superintendencia de Seguros (SIS) de la República Dominicana exhortó a la ciudadanía a adoptar medidas preventivas y a verificar el alcance de sus pólizas ante la probable ocurrencia de lluvias en las próximas horas.

El Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET) informó este viernes sobre la incidencia de una vaguada que podría afectar a varias provincias del país durante este fin de semana.

La SIS recordó que, en medio de fenómenos atmosféricos como lluvias intensas e inundaciones, muchas personas asumen de forma errónea que cuentan con amparo automático para este tipo de daños.

Precisó que la protección depende de las coberturas acordadas y de las particularidades de cada seguro.

En ese sentido, la entidad recomendó a la población revisar sus contratos y consultar con sus aseguradoras sobre las coberturas disponibles, en especial en lo relativo a inundaciones, daños por agua, pérdidas materiales e interrupción de negocios.

Aclaró que muchos planes básicos no contemplan estos eventos o los incluyen bajo condiciones específicas.

SOBRE LOS VEHÍCULOS

La Superintendencia explicó que, en el caso de los vehículos, uno de los fallos es asumir que el “seguro full” cubre cualquier circunstancia.

Indicó que la protección por inundación dependerá de las cláusulas pactadas, pudiendo incluso excluirse en situaciones donde medie agravación del riesgo o uso indebido del automóvil.

Respecto a las viviendas y negocios, la entidad también señaló que no todas las pólizas incluyen cobertura frente a inundaciones y que, en determinadas zonas de mayor exposición, pueden requerir respaldos adicionales.

PROCESOS DE RECLAMACIÓN

Respecto los procesos de reclamación, la SIS explicó que la rapidez en la notificación y la adecuada documentación son determinantes.

Fotografías, videos e informes técnicos resultan esenciales para sustentar una exigencia conforme a lo establecido en la póliza, puntualizó.

agl/an

La industria del bienestar y la posición de la RD 

La economía global atraviesa una transformación silenciosa pero contundente: el bienestar ha dejado de ser una aspiración individual para convertirse en una industria estructurada, multimillonaria y en expansión acelerada. Este fenómeno, conocido como wellness economy, integra sectores como el turismo de salud, la alimentación saludable, el fitness, la salud mental, la medicina preventiva y las experiencias holísticas.

De acuerdo con organismos internacionales, esta industria ya supera los 4.5 billones de dólares a nivel mundial, con tasas de crecimiento que superan a sectores tradicionales como la manufactura o el comercio minorista. La razón es clara: las personas ya no solo buscan vivir más, sino vivir mejor.

La industria del bienestar no es una moda pasajera. Es el resultado de cambios profundos en el comportamiento del consumidor global: mayor conciencia sobre la salud física y mental, incremento del estrés urbano y laboral, envejecimiento poblacional en economías desarrolladas y digitalización que facilita el acceso a servicios personalizados.

Esto ha dado lugar a un ecosistema económico donde convergen clínicas especializadas, retiros de bienestar, turismo médico, spas terapéuticos, productos orgánicos y plataformas digitales de salud. En este contexto, los países que logren articular una oferta integral de bienestar no solo atraerán turistas, sino también inversión, talento y posicionamiento internacional.

Estrategia

La República Dominicana ha avanzado de manera significativa en algunos componentes de esta industria, pero aún no ha consolidado una estrategia país que le permita capitalizar plenamente esta tendencia global. Actualmente, el país se posiciona de forma destacada en turismo de salud y bienestar, con una oferta competitiva en cirugías estéticas, odontología y procedimientos ambulatorios.

Esto se complementa con su entorno vacacional, lo que genera una combinación atractiva entre servicios médicos y experiencia turística. A esto se suma su fortaleza en infraestructura hotelera, clima tropical, biodiversidad y conectividad aérea, aunque estas ventajas siguen subutilizadas dentro de un enfoque integral de bienestar.

Si se analiza el mapa regional, la República Dominicana posee condiciones que podrían convertirla en un hub de bienestar del Caribe y América Latina. Cuenta con una ubicación estratégica, clima favorable durante todo el año, costos competitivos, capital humano en desarrollo y una marca país asociada al descanso.

Sin embargo, el principal reto no es la falta de recursos, sino la ausencia de articulación estratégica. Para posicionarse de manera sólida en esta industria, el país debe diseñar una política pública integral de wellness economy, incentivar inversiones, certificar estándares internacionales, integrar sectores clave y construir una narrativa país enfocada en bienestar.

La industria del bienestar representa una de las mayores oportunidades económicas del siglo XXI. La República Dominicana tiene condiciones reales para convertirse en un referente regional, pero el tiempo es un factor crítico y otros países ya avanzan con mayor claridad estratégica.

La pregunta no es si el país puede competir, sino si decidirá hacerlo con visión, planificación y liderazgo. Porque en la economía del bienestar no basta con tener ventajas: hay que saber convertirlas en posicionamiento global.

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La injusticia silenciosa del derecho sucesoral

Por RAMFIS RAFAEL PEÑA NINA

Quien hereda no siempre es quien merece heredar.
El derecho debería ser consecuencia del cumplimiento de los deberes. Sin embargo, heredar no equivale necesariamente a merecer. Nuestro ordenamiento jurídico lo consagra como un mandato casi automático, sustentado únicamente en el vínculo biológico, como si el ADN bastara para justificar un privilegio.

Así, se diluye el derecho de quien construyó los bienes. Se limita su facultad plena de disponer libremente de lo que con esfuerzo, sacrificio y visión logró edificar a lo largo de su vida.

Las leyes nacen en contextos históricos determinados; responden a realidades concretas y a necesidades de su tiempo. No son inmutables. He consultado el tema con colegas, y muchos se amparan en el Código Napoleónico, al que consideran casi perfecto, como si no requiriera revisión ni actualización.

Pero la historia demuestra lo contrario. Hubo épocas en que el “ojo por ojo” fue norma aceptada, y hoy lo vemos como un principio superado. Incluso en el ámbito religioso, el Nuevo Testamento se entiende como una evolución del Antiguo, suavizando su rigidez y adaptando sus principios a una visión más humana y compasiva.

En la actualidad, cabe preguntarse cuántos herederos son verdaderamente merecedores de los derechos que reciben. ¿Dónde queda la consideración hacia quienes dedicaron su vida a construir un patrimonio con la esperanza de ser acompañados en la vejez?

Muchos de esos padres y abuelos enfrentan el peso de los años en soledad, marcados por el abandono y la amarga sensación de ser olvidados, sin que quienes habrán de heredar asuman el deber mínimo de brindarles cuidado, respeto y dignidad en sus últimos días.

Se les niega incluso la posibilidad de premiar a quienes sí cumplen con ese deber moral: quienes acompañan, cuidan y ofrecen afecto en los momentos más difíciles, cuando más se necesita la presencia humana y la solidaridad genuina.

Ignorar a quienes nos dieron la vida y lo entregaron todo se asemeja a una forma de abandono cruel, casi a empujarlos a una muerte emocional desgarradora, donde la ausencia pesa más que cualquier enfermedad.

Reconocer el derecho de premiar a quien verdaderamente lo merece podría convertirse en un mecanismo disuasivo frente al maltrato y la indiferencia. Sin embargo, la experiencia demuestra que los bienes, más que unir, con frecuencia generan división y conflictos.

En sociedades más avanzadas, se reconoce con mayor amplitud la libertad de disposición patrimonial, permitiendo que quien ha construido un legado decida, con justicia y conciencia, a quién corresponde heredarlo, no por inercia, sino por mérito.
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PROPEEP logra alta calificación en calidad de servicios públicos

SANTO DOMINGO. – La Dirección General de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (PROPEEP) alcanzó una calificación de 94.45 % en la más reciente evaluación del Observatorio Nacional de Calidad de los Servicios Públicos.

Este resultado refleja su compromiso con la excelencia y la mejora continua en la gestión pública.

Mediante una nota informativa, la institución, dirigida por el licenciado Robert Polanco, destacó que esta evaluación representa un avance significativo en comparación con el 79 % obtenido el año pasado.

FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL

La entidad señaló que este logro evidencia el fortalecimiento institucional y los esfuerzos sostenidos por optimizar la calidad de los servicios que ofrece a la ciudadanía, en consonancia con las políticas de eficiencia y transparencia impulsadas por el Gobierno dominicano.

IMPORTANCIA DEL OBSERVATORIO

El Observatorio Nacional de Calidad de los Servicios Públicos es una plataforma virtual de apoyo informativo que permite monitorear y evaluar el desempeño de las instituciones estatales.

Facilita a la ciudadanía el acceso al conocimiento sobre los servicios disponibles y su nivel de calidad.

Esta herramienta se consolida como un referente clave para promover la mejora continua en la administración pública.

agl/an

ADOMA y CARD: caminar pegados a las coyunturas partidarias 

Por JULIO MARTINEZ

Hay decisiones que llegan tarde y dejan un sabor agridulce. Así me sucede con la incorporación formal al Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD), después de una primera vida completa como abogado en mi país y de haber apostado, desde mis inicios, a la fuerza gremial de la Asociación Dominicana de Abogados (ADOMA), aquella institución que ya articulaba la vida profesional del foro mucho antes de la creación del Colegio como corporación de derecho público.

ADOMA nació en 1961 con la misión de representar, capacitar y defender a los profesionales del derecho, y durante décadas fue el referente natural de la abogacía dominicana. Más tarde, con la institucionalización del CARD, hoy regulado por la Ley 3‑19 como colegio de derecho público con personalidad jurídica propia, el Estado reconoció formalmente la necesidad de un organismo que organizara y disciplinara el ejercicio de la profesión. Sobre el papel, ambos espacios — la asociación histórica y el colegio — debían complementarse en la defensa integral de la clase togada.

La función esencial de un colegio de abogados, como recuerdan la doctrina comparada y las propias normas del CARD, es clara: controlar el ejercicio de la abogacía, proteger los intereses de sus miembros, impulsar la formación continua y garantizar el cumplimiento del código de ética profesional. Esto supone, en términos concretos, luchar por condiciones laborales dignas, acceso real a seguridad social y pensiones, educación jurídica de excelencia y respeto al abogado en todos los escenarios institucionales donde actúa.

Sin embargo, buena parte de la energía gremial en la abogacía dominicana se ha diluido en crisis internas, disputas postelectorales y alianzas coyunturales, más propias de la lógica partidaria que de una agenda corporativa seria. No son pocos los juristas y bloques de asociaciones que han denunciado, en los últimos años, una grave crisis institucional y la politización del Colegio de Abogados, señalando que ese desvío le resta legitimidad como representante auténtico de la profesión.

Mientras el gremio discute cuotas de poder, el abogado de a pie se enfrenta a un sistema donde quienes también son abogados — jueces, fiscales, defensores públicos, notarios— muchas veces lo tratan como si no lo fuera. Se olvida que todos partimos de la misma base: un título de derecho y una inscripción en la matrícula profesional. La diferencia de rol institucional no debería traducirse en una jerarquía de dignidad ni en un patrón de maltrato recíproco entre actores que, en teoría, son engranajes de una misma maquinaria de justicia.

El problema no se agota en la relación entre abogados, jueces y fiscales. Existe toda una constelación de auxiliares de la justicia — alguaciles, secretarios, notarios, peritos— cuya actuación condiciona el ejercicio profesional. La doctrina nacional sobre auxiliares de la justicia subraya que estos deben actuar bajo parámetros de legalidad, sujeción a aranceles y respeto al abogado litigante.

Sin embargo, la realidad cotidiana muestra algo distinto: alguaciles que fijan unilateralmente sus tarifas, notificaciones que se cobran por encima de lo que percibe un profesional por una consulta compleja, notarios que operan sin un marco uniforme de honorarios y sin suficiente control deontológico.

Ahí es donde el gremio debería hacerse sentir con firmeza: estableciendo aranceles de referencia, promoviendo normas claras sobre costos de servicios auxiliares, reclamando al Poder Judicial que recuerde a cada auxiliar su condición de servidor público y no de feudo independiente. Esa defensa de la estructura mínima de ejercicio profesional es, precisamente, uno de los mandatos clásicos de los colegios de abogados en los distintos ordenamientos.

En lugar de ello, el protagonismo mediático del CARD suele aparecer ligado a debates de alta política judicial — como la selección de jueces de altas cortes o enfrentamientos con el Congreso — que, si bien son constitucionalmente relevantes, pocas veces se articulan con una agenda concreta para mejorar las condiciones de vida y trabajo del abogado común. Diversas voces en el foro han advertido que esta deriva, combinada con acuerdos políticos internos, mantiene al Colegio atrapado en una disputa de cúpulas mientras la base profesional continúa desprotegida.

Mientras tanto, las demandas genuinamente gremiales siguen esperando: un seguro médico digno para los abogados y sus familias; un régimen de pensiones que evite ver colegas envejecidos ejerciendo por mera necesidad económica; programas de educación continua robustos, que superen el esquema de actividades aisladas y apunten a una actualización sistemática en un derecho cada vez más complejo; y una política activa de colocación y reconversión profesional para los más jóvenes.

También falta una lucha sostenida por el respeto al abogado allí donde su dignidad se ve más comprometida: destacamentos policiales sin espacios adecuados para la entrevista con detenidos, recintos penitenciarios donde la defensa se ejerce en pasillos y patios, oficinas públicas en las que obtener un expediente o una certificación se convierte en una carrera de obstáculos, ventanillas privadas donde el profesional es tratado como un tramitador molesto y no como un operador esencial del sistema de justicia. Un colegio realmente comprometido exigiría protocolos de atención, áreas reservadas para la entrevista abogado‑cliente y canales expeditos para canalizar quejas ante fiscalías, jefaturas policiales y autoridades administrativas.

Recuperar el prestigio de la profesión pasa también por mirar hacia dentro: formación en ética, en trato al colega, en cultura institucional. La defensa de la toga no puede limitarse a reclamar privilegios externos; implica también la voluntad de corregir desviaciones internas, sancionar conductas indecorosas, exigir estándares mínimos de presentación, puntualidad, probidad y competencia técnica. Un colegio serio no solo denuncia atropellos ajenos; también depura su propia casa.

No se trata de negar la dimensión política de todo gremio — la defensa de derechos y las propuestas de reforma siempre tendrán impacto político—, sino de recordar que la politiquería no puede sustituir a la agenda gremial. Un colegio de abogados y una asociación histórica como ADOMA tienen sentido cuando el abogado que madruga a hacer fila en un tribunal, que enfrenta a un fiscal hostil, a un alguacil abusivo o a un burócrata indiferente siente que detrás de él hay instituciones que lo respaldan, que fijan reglas y que piensan en su futuro más allá del próximo ciclo electoral.

Ese es el anhelo que persiste, después de una primera vida en el derecho, mi segunda vida dedicada al ejercicio del derecho y ahora desde la distancia geográfica, viviendo en Miami: ver a ADOMA y al CARD caminar más pegados a las coyunturas partidarias y menos cerca del suelo donde pisan, todos los días, los miles de abogados que todavía creen que su profesión puede ser un instrumento de dignidad y no solo un título colgado en la pared.

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Un país que se inunda

En la República Dominicana ya no hace falta un fenómeno extraordinario para que el país se detenga, basta con que llueva. Y cuando llueve, lo que aflora no es solo el agua acumulada en calles y avenidas,  es el reflejo de un Estado ausente, de una gestión pública deficiente y de una preocupante falta de gobierno en lo más básico.

El Gran Santo Domingo se ha convertido en el escenario recurrente de un colapso anunciado. Calles convertidas en ríos, comercio paralizado, comunidades cubiertas de agua, vehículos atrapados y ciudadanos expuestos a pérdidas materiales y riesgos innecesarios.

El sistema de drenaje pluvial está visiblemente deteriorado. Filtrantes obstruidos, imbornales colapsados y cañadas sin mantenimiento evidencian años de abandono. Sin embargo, las instituciones responsables parecen moverse sin coordinación ni sentido de urgencia.

Gobernar no es aparecer después de la crisis; gobernar es anticiparse a ella. Y eso es precisamente lo que no está ocurriendo, ni a nivel nacional, ni municipal. La prevención ha sido sustituida por la improvisación, y la planificación por la reacción mediática.

Todo esto responde, en gran medida, a la falta de mantenimiento sostenido, a la ausencia de planificación y a un descuido institucional que se ha vuelto reiterativo.

Recuerdo que en épocas anteriores se realizaban esfuerzos puntuales para mitigar esta situación, sobre todo durante la gestión de Gonzalo Castillo como Ministerio de Obras Públicas. Esa vez se impulsaron jornadas de limpieza y mantenimiento continuos de drenajes en distintos puntos del Gran Santo Domingo, incluso más allá de sus atribuciones formales.

Fueron acciones que, aunque no resolvieron el problema de fondo, sí contribuyeron a aliviar sus efectos en determinados momentos.

Sin embargo, ese tipo de intervenciones no tuvo continuidad como política pública sostenida. Con el cambio de administración, y la llegada al poder del PRM, se ha evidenciado una ruptura en ese ritmo de mantenimiento preventivo, sin que hasta la fecha se haya consolidado un plan integral, visible y constante que garantice la limpieza, ampliación y modernización del sistema de drenaje pluvial.

Pero incluso, más allá de eso, lo que resulta más preocupante es la falta de acción decidida desde las alcaldías, que son las primeras llamadas a intervenir en este tipo de situaciones cotidianas.

Durante años, se ha privilegiado la inversión en obras visibles, muchas veces con alto rendimiento político, mientras se descuida la infraestructura esencial que no se ve, pero que sostiene la vida urbana. El drenaje pluvial no corta cintas ni genera titulares positivos, pero su abandono sí genera caos, pérdidas y descrédito institucional.

A este panorama se suma el crecimiento urbano desordenado, la ocupación de espacios vulnerables y la ausencia de una política coherente de ordenamiento territorial. Se construye sin criterios técnicos, sin respetar el curso natural del agua, y luego se pretende resolver el problema con soluciones improvisadas que no atacan la raíz.

Es cierto que existe también una responsabilidad ciudadana en la disposición inadecuada de los residuos sólidos, que terminan obstruyendo los sistemas de drenaje. Pero este factor, aunque relevante, no puede seguir siendo utilizado como excusa para justificar la ineficiencia estatal, especialmente cuando las autoridades locales tienen la competencia directa sobre la limpieza urbana.

Lo que ocurre cada vez que llueve en el país no es una sorpresa, es una constante. Y como toda constante, deja de ser un accidente para convertirse en evidencia. Evidencia de que no se está gobernando con la seriedad, la planificación ni la responsabilidad que la realidad exige, tanto desde el poder central como, de manera muy particular, desde el nivel municipal.

Un país no se inunda solo por la lluvia. Se inunda cuando fallan sus instituciones en todos sus niveles, cuando se posterga el mantenimiento, cuando se ignora la planificación y cuando quienes tienen la responsabilidad más inmediata —las autoridades locales— no cumplen con su deber.

Mientras eso no cambie, cada aguacero seguirá siendo más que un fenómeno natural, una desgracia nacional.

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Convocan a paro de labores en Salcedo y Tenares el 14 y el 15

SantoDomingo, 10 abr (EFE).- Organizaciones populares de Salcedo y Tenares, municipios de la provincia Hermanas Mirabal, ratificaron la convocatoria a un paro total de actividades los días 14 y 15 de abril, en protesta contra las autoridades por su supuesto incumplimiento con otras de interés social en ambas comunidades.

Estas organizaciones, aglutinadas por el Frente Amplio de Lucha Popular (Falpo), afirmaron en las redes que hasta se han reunido con el presidente Luis Abinader para expresarle las necesidades de infraestructuras y otros servicios en estos municipios.

En Salcedo, exigen la continuidad de los trabajos de reconstrucción de la carretera Palmarito–Salcedo; la entrada del cruce de Marina Gil, en Monte Adentro; la terminación del puente de la comunidad de Las Caobas; la carretera de Las Luisas-Alto de los Lirianos, así como la carretera Palmar–Barahona-Villa Tapia.

Asimismo, la reconstrucción del primer nivel del hospital Pascasio Toribio Piantini; contra los presuntos atropellos de la Dirección General de Tránsito Terrestre (Digesett); el asfaltado de las calles de Salcedo y la reconstrucción de la carretera turística Monte Llano-Río Partido, prometida por el Ministerio de Turismo.

El Falpo, en cuanto a Tenares, exige la terminación y revisión del sistema de alcantarillado sanitario; la reconstrucción de la carretera turística Tenares-Gaspar Hernández; asfaltado de la comunidad de Loma de Agua, de El Corozal Abajo y Al medio, así como del barrio San Antonio.

También, la reconstrucción de la carretera Los Tabucos en la zona montañosa; la donación de un camión bomba para el Cuerpo de Bomberos; actividades deportivas y el seguimiento a la segunda parte del plan de construcción de aceras y contenes.EFE

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Anuncian campeonato del Puerto Plata Golf Club 2026

PLAYA DORADA, Puerto Plata.- En el marco de la asamblea general extraordinaria celebrada en el Blue JackTar Hotel & Golf, fue ratificada la directiva del Puerto Plata Golf Club Inc.  para el período 2026-2027, consolidando así la continuidad institucional de la entidad.

La directiva estará encabezada por Juan Antonio Morales como presidente, acompañado por Yamil Rodríguez en la vicepresidencia, Oliver Rodríguez como tesorero y Madi Olivares como secretaria. Como vocales fueron designados Diego Laiz, Heury Guzmán y George Morales, mientras que Guillermo Abott fungirá como asesor.

La ratificación de este equipo directivo refleja la confianza de los miembros en su capacidad para seguir fortaleciendo el desarrollo del golf en la provincia, así como en su compromiso con el crecimiento institucional del club.

ANUNCIAN TORNEO CAMBIO DE DIRECTIVA.

Morales anunció la celebración del tradicional torneo de cambio de directiva, el cual ya es una tradición en cada cambio de mandato del club.

Informó que esta edición del torneo se jugará en la modalidad Abierto Stroke Play y, al mismo tiempo, servirá como clasificatorio en la modalidad Match Play para los socios del club.

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Panorama macroeconómico 2026-2030: enfoque crítico (OPINION)

Por Marcelino Lara

Está circulando de manera muy restringida en el ambiente empresarial y político un informe elaborado por el equipo económico del actual gobierno llamado Panorama Macroeconómico 2026-2030.

Dicho informe no es más que un ejercicio para destacar los niveles de conformismo y de optimismo de las actuales autoridades ante el débil comportamiento de la economía dominicana en los últimos cinco años, y ante los niveles de incertidumbre en la economía mundial generado por el conflicto bélico en Medio Oriente y la política económica mercantilista ejecutada desde USA.

Sin necesidad de convertirme en apologista del pesimismo económico procedo a realizar un análisis crítico de dicho informe.

El documento destaca todas las “bondades” que según los técnicos oficiales posee actualmente la economía dominicana, pero al parecer no le preocupa saber como vamos a pagar 360 mil millones de pesos anuales por intereses de la deuda. Mucho menos que la deuda ya sea el 60% del PIB.

Tampoco le parece relevante el excesivo gasto público corriente para pagar una nómina de casi 800 mil empleados, publicidad gubernamental y pensiones especiales. Y que por eso el déficit haya subido al 3.5%.

El informe destaca que la inflación general está dentro del rango meta del Banco Central pero sin reconocer que la inflación en los alimentos fue del 8% en 2025. Y que la debilidad en el consumo privado esté afectando negativamente el comportamiento del PIB.

Se realza el nivel de empleo pero sin reconocer que ha sido el qresultado del aumento de la nómina pública, y no por haber aumentado la inversión privada o el gasto de capital.

La realidad se hace presente cuando a pesar de tantas “bondades” la economía dominicana creció en tan sólo 2.1% en 2025, la mitad de lo que creció la inflación. O sea que la inflación succionó dicho crecimiento.

Petróleo

Y a pesar de ese débil desempeño, el informe proyecta un crecimiento económico del 5% a partir del 2027 hasta 2030, y me llama poderosamente la atención que en los supuestos para realizar dicha proyección hasta 2030 se use un precio del barril de petróleo por debajo de los 70 dólares. Considero que esta proyección es demasiado optimista en las actuales circunstancias, y después de haber crecido un anémico 2.1%. Además, ya el barril de petróleo está por encima de los 100 dólares y seguirá subiendo si el conflicto no se soluciona en un tiempo prudente.

La certeza de una proyección económica está muy asociada a la consistencia de los supuestos utilizados y todos los supuestos utilizados en dicho informe están relacionados al movimiento de precios del mercado mundial, y muy especialmente a USA y la Unión Europea.

Nadie sabe que sucederá en esos mercados ni siquiera en el corto plazo dada la incertidumbre actual que los afecta.

No ha sido tomada en cuenta la devaluación del dólar en mercados internacionales ni mucho menos la deuda de casi 40 trillones de dólares que tiene USA. Tampoco el proceso de desindustrialización de los países de la UE ni la crisis energética que lo agobia ni su inclinación a aumentar su presupuesto armamentista en detrimento del gasto en salud, educación, vivienda y seguridad social.

La realidad es que el panorama macroeconómico 2026-2030 es totalmente incierto. Nosotros dependemos mucho del comportamiento de las economías de USA y de la UE y ambos mercados están siendo afectados por conflictos bélicos que todavía no sabemos cómo serán solucionados.

Nuestras exportaciones de café, cacao, banano orgánico, cigarros, metales preciosos y de zonas francas se dirigen a esos mercados, y los turistas que nos visitan provienen de dichos mercados, y las remesas que recibimos junto a la inversión extranjera directa también proceden del mismo lugar.

De manera que más que ser conformistas y optimistas deberíamos ser realistas y echar una mirada hacia dentro internamente, y procurar aumentar la producción nacional, porque a nivel internacional, el futuro se proyecta inestable, incierto, y hasta peligroso.

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Obispo pide cruzada nacional pacificadora en R. Dominicana

SANTO DOMINGO.- Monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, arzobispo de la Diócesis Stella Maris, denunció que en República Dominicana hay una espiral de violencia que se manifiesta en delitos generalizados y asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas, por lo que llamó a desarrollar “una cruzada nacional de pacificación” a todos los niveles.

“Tenemos violencia familiar, violencia social y violencia delictiva; no es posible que una persona le vaya arriba a otra por un problema de 20 pesos, o porque no pudieron dirimir un malentendido hablando como la gente”, expresó.

“Cuando se habla de las muertes de mujeres a manos de su pareja, es un escándalo fuera de serie”, lamentó el religioso, entrevistado por Héctor Herrera Cabral en el programa D`AGENDA, que cada domingo se difunde por Telesistema Canal 11 y TV Quisqueya para los Estados Unidos.

Explicó que el 85 por ciento de los hechos violentos en el país son riñas entre amigos en barrios o bares, pero lo que más se resalta son esos asesinatos de mujeres.  “Es un problema de violencia estructural que tenemos”, enfatizó.

PIDE EVITAR SE REPITA TRAGEDIA

Por otra parte, Ruiz se refirió a las inundaciones ocurridas a mediados de la semana que finaliza en distintas zonas dominicanas, debido a una vaguada.

Pidió al Gobierno evitar que se repita la tragedia ocurrida hace un tiempo cuando, debido a las lluvias, colapsó una pared del paso a desnivel de la esquina de las avenidas 27 de Febrero y Máximo Gómez y nueve personas murieron.

Opinó que, en sentido general, las causas de las inundaciones de viviendas y colapso de edificaciones son las construcciones que se han hecho en áreas vulnerables y la falta de fiscalización por parte de las autoridades competentes.

“El problema es que estamos haciendo edificaciones mal hechas, y en lugares que no debemos hacerlas. Las autoridades a veces dan permisos y otras veces las personas las hacen de todo modo”, agregó.

CASO DEL JET SET

Respecto al caso del derrumbe de hace un año en la discoteca Jet Set, el religioso lo calificó como una de las grandes tragedias que ha sufrido el país.  Dijo que personalmente fue muy impactado porque a la parroquia que dirigía llegaron los primeros cadáveres para él hacerles una oración, y pudo presenciar el drama y el dolor de los familiares de las víctimas.

“La lección que debemos aprender de esa tragedia es que no ocurra otro Jet Set, que eso no nos vuelva a pasar. ¿Cómo eso se puede hacer? Bueno, revisando lo que ya está construido, y hacer los correctivos en lo que se está construyendo”, dijo.

Sp-am