OPINION: Aversión a los costos y gastos

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EL AUTOR es administrador financiero y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.

La semana recién transcurrida estuvo matizada por noticias muy preocupantes relativas al comportamiento de los costos y gastos, esto así debido al anuncio de un Presupuesto General del Estado Dominicano formulado con un déficit o faltante de dinero del orden de los RD$75,525.4 millones fruto de flujos de  efectivos negativos por RD$765,455.9 millones superiores a los flujos de efectivo positivos por RD$689,930.5 millones con amenazas de que dicho faltante sea mucho mayor por la volatilidad de las condiciones económicas y financieras del entorno económico internacional.

El hecho de que las distintas actividades corrientes y de capital conlleven costos y gastos para sostener las mismas no es materia de preocupación cuando las erogaciones o desembolsos garanticen resultados positivos o de valor agregado que justifiquen tales salidas de efectivo a los fines de alcanzar un valor social, económico y financiero.

Pero cuando los costos y gastos son ineficientes en la consecución de los objetivos, metas, misión y visión propuestos a lograr en un lapso determinado, estos costos y gastos caen en el derroche o despilfarro innecesarios, creando a los segmentos poblacionales más vulnerables la profundización de su pobreza o la insatisfacción de sus necesidades más perentorias.

En las empresas privadas los costos y gastos se justifican cuando los mismos originan los ingresos y ganancias que se estiman lograr, mientras en el Estado estas erogaciones llenan su cometido solo cuando producen bienestar social o se trabaja a favor del bien común, de lo contrario no tiene razón de ser la existencia misma de un gobierno que no administre el Estado con miras a satisfacer y proteger al conglomerado más numeroso que tiene una nación como es el caso de los pobres o ciudadanos que merecen mejor suerte y oportunidades.

Las reacciones sociales ante los altos costos y gastos han comenzado a manifestarse pues los mismos atentan contra el costo de la vida que cada día es más inaguantable.

La población más necesitada carece de más oportunidades, las vías de acceso que conducen a una mejor vida se estrechan al extremo de que la población hoy tiene más necesidades insatisfechas.

Se agudiza la falta de energía eléctrica, agua potable, caminos vecinales asfaltados, alimentos más asequibles, precios de los combustibles más altos, en si una vida menos llevadera, mientras el gobierno tiene menos posibilidades de dar respuestas a los justos reclamos de una población saturada de limitaciones.

Conforme informaciones de la Dirección de Crédito Público la deuda del Sector Público No Financiero (SPNF) pasó de US$31,400.1 millones en julio de 2018 a US$31,554.3 millones hasta agosto pasado, mostrando un incremento de US$154.2 millones en tan solo un mes, deuda no consolidada que representa ya un 40% del Producto Interno Bruto (PIB).

Limitaciones del gobierno que se agudizan más aun ya que solo de gastos financieros o intereses por deuda debe pagar el año entrante 2019 la friolera suma RD$147,841.5 millones los cuales se incrementarán en unos RD$13,223.2 millones respecto al presente año 2018 y por aplicaciones financieras o amortizaciones debe reembolsar RD$156,354.7 millones que sumados ambos importes totalizan un monto de RD$304,196.2 millones por concepto del servicio de la deuda.

Se estima que por transferencia de fondos a favor de la Corporación Dominicana  de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) el gobierno erogará la suma de RD$700 millones debido al incremento del precio del petróleo y se estima que el costo de las plantas a carbón de Punta Catalina sobrepasará los RD$2,300 millones.

Según analistas de la Agencia Bloomberg debido a las tensiones geopolíticas y el poco interés de los países de la OPEP en aumentar la producción, se espera que el petróleo vuelva a los US$100.00 dolares por barril, un nivel que no se veía desde el 2014.

Todos estos aumentos solo tienen un denominador común, incremento de los costos y gastos de los sectores productivos, aumento en los precios y por ende un incremento en el costo de la vida de los dominicanos.

El Gobierno Central habla de una disminución en el déficit fiscal para el año 2019 de 2.2% a 1.7% del PIB (US$413.8 millones) siendo el Producto Interno Bruto (PIB) para el 2019 de US$82,761.9 millones, pero con las condiciones aquí señaladas sería difícil por no decir imposible que se logre dicha meta fiscal.

Las autoridades tienen las siguientes alternativas a seguir para hacer más liviana la carga sobre las finanzas públicas: emprender una batida responsable contra la corrupción, aplicar una política eficiente de autoridad y abocarse a la tan manoseada reforma fiscal no obstante estar en la antesala de unas elecciones nacionales, si es que se piensa más en el bien común que en intereses particulares.

De manera que a pesar de que se lucha aparentemente por disminuir el déficit fiscal, hasta que no se ataque el mal de raíz no se podrá alcanzar la anhelada meta de darle un mejor vivir a los dominicanos.

El país tiene aversión a los altos costos y gastos pues  estos se traducen en tristezas y agonías que limitan el buen existir. Hasta que, no solo se hagan más eficientes los gastos sino también las decisiones, el país seguirá sumido en una situación de poco desarrollo, pues se habla más de lo que se ejecuta.

of-am

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