OPINION: Haití, conglomerado humano problemático para RD

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EL AUTOR es abogado y político. Reside en Santo Domingo.

 

Hace más de 25 años cuando llegó a la presidencia de Haití un invento político llamado Aristide, al que Joaquín Balaguer con la perspicacia que le distinguía no le dio importancia nunca, alguien que no viene al caso mencionar, miembro de los más altos organismos del Partido de la Liberación Dominicana, se inventó (que es el calificativo correcto), que Juan Bosch debía realizar una visita al vecino país para saludar a este monigote atrevido, sin antecedentes políticos, que había sido arrastrado y colocado en la presidencia de un Estado que no existe hace muchos años.

En aquel entonces el autor de esta columna, además de ser el director de “Vanguardia del Pueblo”, secretario de prensa y propaganda y secretario de actas del Comité Central, desempeñábamos también las funciones de coordinador de la Comisión Presidencial y asistente personal del líder, presidente fundador de nuestro partido.

Al autor de la inventiva que hemos referido, “El Viejo” como cariñosa y respetuosamente le llamábamos, le dijo: «Habla con Euclides para oír su opinión».

Cuando el compañero me habló de esa visita de Juan Bosch a Haití, nos quedamos callados en principio y después le dije: Déjame hablar con el profesor; y desde luego, inmediatamente fui a la casa de don Juan y le informé la conversación del compañero conmigo y don Juan me dijo: Cuál es tu opinión, y le respondimos con la prudencia que ha sido en nuestra vida política un norte permanente, “profesor, Aristide, no es nada, no es un político profesional ni ha militado nunca, vivió aquí varios años estudiando en una universidad y ahora aparece sacado de la iglesia, como presidente de una república que no existe; nosotros tenemos que tener mucho cuidado con el papel que su persona juega en la vida de nuestro país y en esta región de hispanoamérica; pero además debemos darle seguimiento a la conducta de Balaguer, que usted sabe mejor que yo que no es un hombre fácil. Además esta invitación me confirma que ese compañero que le habló a usted, obedece a otros sectores que no son dominicanos en su comportamiento político”.

Pensativo el profesor me dijo: Yo se que tú llegaste a esa conclusión hace mucho tiempo y hasta yo estoy convencido que Haití no existe; Haití es pura y simplemente un “conglomerado humano” que significa un problema, por el momento, indisoluble para el presente y el futuro del pueblo dominicano.

Es el tiempo que nos ha dado la razón a Juan Bosch y al autor de esta columna, guardando la sideral distancia que hay entre ese personaje, gran maestro político de América y quien fue su discípulo y compañero, y aprendió a su lado lo suficiente para que nadie nos engañe. 

Ahora qué!. Ahí está el informe de una “comisión”, así, en minúsculas, que designó la secretaría general de la OEA, entelequia que como organización internacional actúa, como dijo el Che Guevara, como un Ministerio de Colonias.

La respuesta del gobierno dominicano en boca del ministro de Relaciones Exteriores, es la respuesta correcta, digna, patriota, valiente, verdadera expresión de soberanía frente al atrevimiento, calumnias y difamaciones de unos improvisados y aventureros políticos que supuestamente son las autoridades del gobierno de ese “conglomerado humano” que el destino enganchó en la parte occidental de la isla de Santo Domingo, al lado del pueblo dominicano, “Legendario, veterano de la historia, David del Caribe” a quien le ha tocado ser realmente actor solitario de su historia, digno de respeto, admiración y solidaridad de todos los pueblos del mundo: a partir de ahora repetimos ¡Y ahora que!.

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