En Haití, la producción de maíz en 2017 es todavía incierta. Según los pronósticos de la FAO, la cosecha de primavera, que representa el 60 por ciento del total, será inferior al 2016 por el impacto de la sequía prolongada que tuvo lugar entre junio y julio de este año.
Además, la siembra también se vio afectada por el huracán Irma en septiembre, particularmente en el noreste del país.
Desde 1978 Haití se encuentra en una asociación dinámica con la FAO que se centra en áreas prioritarias como la seguridad alimentaria y la nutrición, la formulación de políticas agrícolas y programas de desarrollo.
Asimismo trabajan en el aumento de las capacidades para la gestión de recursos naturales y la reducción de desastres, incluyendo las crisis alimentarias.
pgh/ane

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La tierra en Haiti es enemiga de los haitianos. Por humanismo es necesario librarlos de la ojeriza de la isla contra ellos. La ONU debe buscar un terreno para mudar esa comunidad, que terminara por desaparecer si la tierra los sigue rechazando. Cuando no es una epidema, hambruna, un terremoto recuerda la urgencia de salvarlos.