No puedo evitar que un sentimiento profundo y desgarrador —mezcla de compasión, impotencia y rabia contenida— se apodere de mí cada vez que cruzo el puente Juan Pablo Duarte y veo personas sentadas o de rodillas en plena vía, extendiendo una gorra vieja con la esperanza de recibir una limosna de los conductores que transitan por esa arteria crucial de la ciudad.
Aun así, he guardado silencio. Siempre he pensado que, entre tantas autoridades, a alguna se le ocurriría tomar una medida sensata que nos librara de este espectáculo sobrecogedor y peligroso. Pero nadie parece considerar los riesgos mortales que implica la presencia casi invisible de seres humanos en medio del puente más transitado del país.

Lo que percibo es que, como sociedad, hemos desarrollado un olímpico desprecio por la vida. Parecería que no nos importan los indigentes: desde nuestro estatus confortable, nos basta con lanzar una moneda sobrante a la gorra desvencijada del errante y anónimo pedigüeño, tranquilizando la conciencia por unos segundos sin cuestionarnos nada más.
Lo que allí se ve es devastador. Es un escenario que disipa toda esperanza de compasión, civilidad y orden. Y temo que solo el escándalo o el espanto harán que algo cambie. Solo cuando un vehículo arrolle a uno de estos hombres y lo convierta en un bulto sangriento en medio del asfalto, entonces —solo entonces— veremos autoridades opinando, señalando responsables, proponiendo medidas y recomendando acciones.
Pero la pregunta crucial es esta: ¿qué haremos con estas personas que han reducido su vida y su supervivencia a ese pedazo de vía que les asegura unas pocas monedas?
¿A quién le corresponderá entonces asumir esa responsabilidad?
Para enfrentar y resolver estas situaciones, se supone que existe una sociedad organizada, con capacidad preventiva, con sentido colectivo de seguridad y protección. Para eso nos organizamos como seres humanos: para garantizar, a partir de principios éticos y responsabilidades compartidas, una vida digna para todos.
JPM

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Amnistía denuncia «agenda racista» de Trump en 2025
Comisión Gobierno explica al Episcopado su plan anticrisis
NY: Encuesta da ventaja frágil a Espaillat sobre Avila Chevalier
Detallistas venderán productos con rebajas de entre 15 y 30%
EU: RD acude a FMI y BID por impacto de conflicto en Oriente
Fuerzas EU abordan petrolero llevaba crudo iraní en el Índico
Irán acusa EU de ‘piratería’ por captura buque en mar de Omán
Trump dice que está listo para acciones militares contra Irán
Comienza en El Salvador juicio contra más de 500 bandoleros
Adán Cáceres ve «insostenible» caso corrupción en su contra


Hay organizaciones privadas que ayudan a esa pobre gente, que a veces al sufriente no les interesa.
sobre este reportaje nadie comentan en tiendo que anadie le importa alos que sequedan atras,, en esta sociedad que solo viven pisando al que no esta en suniver.