POR JULIO CESAR GARCIA ESPINAL
En los últimos años, los grupos de WhatsApp se han convertido en una especie de ágora digital donde se mezclan noticias, opiniones, rumores y, cada vez más, frustraciones personales.
Lo que comenzó como un espacio para compartir información útil o mantenerse en contacto, hoy muchas veces se transforma en un canal de desahogo emocional que, lejos de aliviar, termina contaminando el entorno.
No es raro ver cómo, ante un hecho delictivo o una situación puntual, algunas personas reaccionan con alarmismo desmedido: “¡Este país no sirve!”, “¡Aquí no se puede vivir!”, “¡Estamos peor que nunca!”.

Lo preocupante no es solo la exageración, sino el patrón: detrás de esas expresiones suele haber una carga de ansiedad, paranoia o desesperanza que no se corresponde con la realidad objetiva, sino con un estado emocional alterado.
Este fenómeno tiene implicaciones serias. Porque cuando alguien, desde su teléfono, pinta un país como invivible, como si estuviéramos en guerra, no solo está proyectando su angustia: está dañando la percepción colectiva, alimentando el miedo y debilitando el tejido social.
Y lo más paradójico es que muchas de estas voces provienen de personas que, hace apenas unos años, ocuparon cargos públicos o formaron parte de gobiernos. Hoy, desde la oposición, parecen olvidar su cuota de responsabilidad en los problemas que critican.
La crítica política es legítima y necesaria. Pero cuando se convierte en catarsis disfrazada de análisis, pierde su valor. No se puede usar el malestar personal como excusa para deslegitimar todo lo que ocurre, ni mucho menos para sembrar desesperanza.
La salud mental no puede ser un argumento para justificar el alarmismo irresponsable.
Este llamado no es a callar, sino a pensar antes de hablar. A distinguir entre opinión y desahogo. A entender que nuestras palabras, incluso en un grupo cerrado, tienen impacto. Y que si queremos un país más habitable, también debemos habitarlo con más responsabilidad emocional y cívica.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Venezuela eleva más de 6.400 los rescatados tras terremotos
BRASIL: Luiz Inácio Lula anuncia sus aspiraciones a la reelección
EL SALVADOR: Nayib Bukele se inscribe para un tercer mandato
Irán mantiene bloqueado acceso OIEA a instalaciones nucleares
Arabia y China mantendrán coordinación Oriente Próximo
Líbano eleva a casi 4.280 los muertos por ataques de Israel
VENEZUELA: Aumentan a 1.943 los muertos por terremotos
Gigantes Cibao firman lanzador Ronel Blanco por $3.3 millones
Corte Suprema de EU ratifica la ciudadanía por nacimiento
Obama opina EEUU está igual o peor que antes guerra con Irán


Con el mayor respeto al señor articulista,a quién secundo sus criterios vertidos en éste artículo,el problema es que cada día,hoy hasta en las redes,es que,los dominicanos estamos mostrando con hechos,que en verdad nuestro país no nos importa,eso cada vez más es más palpable.
Esas frecuentes quejas que nos llegan en las redes,muy a menudo,es un trabajo político partidario,que hacen amigos y familiares,para retener o buscar una botella.
Muy buen articulo
Excelente articulo.