Es bien sabido que la ciencia se basa en hechos, en lo tangible, en lo que puede percibirse a través de los sentidos. Incluso el aire, aunque invisible, puede ser medido porque tiene masa. De la misma manera, el análisis político debe partir de los hechos.
Este preámbulo es necesario para dejar claro que este análisis se basa en acontecimientos concretos y no en una postura personal contra el presidente Luis Abinader. Son sus acciones las que evidencian una inclinación que, a juicio de muchos, pone en riesgo los intereses nacionales.
En 2013, el Tribunal Constitucional (TC) emitió una sentencia que establecía que solo son nacionales dominicanos quienes nacen en el país de padres dominicanos o residentes legales. Con esta decisión, se desnaturalizaba a los descendientes de personas que se encontraban en territorio dominicano de manera irregular desde 1929.
Frente a esta decisión, que buscaba proteger la nacionalidad dominicana, Luis Abinader –en ese entonces no era presidente– acudió a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) a dar una conferencia en la que criticó la sentencia del TC, defendiendo a los nacionales haitianos por encima del interés del país.
Una vez en la presidencia, Abinader se ha rodeado de figuras que históricamente han abogado por los haitianos, incluso cuando esto representa un riesgo para la nación. Un ejemplo claro es la actual ministra de Interior y Policía, quien en un mensaje en la red social X (antes Twitter) expresó: “Ningún niñ@ tiene la culpa de que sus padres hayan cruzado la frontera a un país de resentidos, xenófobos, racistas de doble moral”.
Con esta afirmación, no solo defendía la causa haitiana, sino que atacaba directamente a los dominicanos que exigen el cumplimiento de las leyes migratorias.
A esto se suman otras figuras del gobierno, como el exministro de Economía, Planificación y Desarrollo, quienes en el pasado han manifestado posturas similares. No parece una coincidencia que Abinader se rodee de estas personalidades; más bien, responde a una línea de pensamiento que él mismo comparte.
Hoy, República Dominicana enfrenta la mayor ola migratoria de haitianos indocumentados en su historia. Frente a esta situación, el presidente ha tomado medidas, pero de manera superficial y con un claro tinte populista. Un ejemplo de esto son las supuestas deportaciones semanales de 10,000 haitianos, cuando en realidad las calles siguen repletas de inmigrantes ilegales.
Finalmente, el presidente ha mantenido una postura ambigua ante este escenario. Es momento de que el país reaccione de manera unida para defender el interés nacional por encima de cualquier otra agenda.
jpm-am

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Abinader retomará su agenda nacional con entrega de obras
Diputada PRM ve a Collado como sucesor de Abinader
La FAO reconoce a Abinader por sacar a RD de Mapa del Hambre
Pastor de Moya encabeza delegación RD Colombia
Putin da luz verde a nuevos ataques masivos contra Ucrania
Trump considera que Zelenski «no es un buen tipo» para tratar
Zelenski agradece respaldo de los líderes de la Unión Europea
20 dominicanos fueron a Rusia tras firmar contratos voluntarios
Dólar subió 10 cts. y el euro 4; eran vendidos a $61.77 y $77.42
Alerta riesgo para dominicanos por falsas ofertas empleo rusias

