La Liga Dominicana de Béisbol Profesional (Lidom) acaba de sacar debajo de la manga, un reglamento de censura a la libertad de expresión para los integrantes de las cadenas de transmisión de radio y televisión. El comunicador que viole esta mordaza de corte y tufo Trujillo-Balaguerista será sancionado.
La primera víctima de este tipo de medida dictatorial ocurrió con el maestro Max Reynoso.
En la edición del matutino El Caribe del 11 de noviembre de 1955, trae un amplio despliegue donde el título de la información dice: «Escogido Repudia Conducta Locutor Noticiero Deportivo».
La Directiva del Escogido deploró en un comunicado la conducta impropia de determinados locutores deportivos de la radio.
Tras considerar como antideportivo el comportamiento de Max Reynoso, en su noticiero «Me lo Dijo Adela», afirma que trató de desnaturalizar y evitar el éxito de un acto como era el juego de exhibición que se celebró en honor de Horace Stonehan, presidente de los Gigantes de New York.
Dice el comunicado del Escogido firmado por Francisco Martínez Alba, hermano de María Martínez esposa de Trujillo, que «la radio no puede convertirse en una reproducción del oír decir callejero».

Y agrega: «Este señor Reynoso, utilizando la atención que prestan los fanáticos a todo programa deportivo, y llamando la atención de ellos con una pretendida Bomba de Hidrógeno, que no fue más que una mal intencionada Bomba Microbiana, con todos los virus de su actitud antideportiva, propaló en dicho programa, sin fundamento alguno, falsedades sobre las intenciones de renunciar del muy honesto Presidente de la Liga, el licenciado Hipólito Herrera Billini».
¿Qué les parece?
¿Ha cambiado la pelota nuestra?… Sea usted el jurado.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos amigos de la Lidom, consigna, que «la libertad de expresión es un derecho fundamental que implica la posibilidad de buscar, recibir y difundir ideas e información sin censura previa».
jpm-am

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Yo crecí en mi campo oyendo a Billy Berroa, Tomás Troncoso Cuesta y Osvaldo Cepeda y Cepeda,e.p.d.,a Lilian Díaz,Johnny Naranjo y Freddy mondesi,e.p.d,esa gentes eran profesionales cultos y caballeros respetuosos de su profesión y el público, escuché a Felix Acosta Núñez también,buen narrador.
Hoy ni oigo ni veo las narraciones de juego,mayoría,son cherchas de mal gusto.
La libertad de expresión tiene sus límites, cosas que muchos terroristas del micrófono y las teclas no saben respetar. además, un narrador deportivo no es un fanático, sino un profesional de la prensa deportiva. Aquellos comunicadores que desean comportarse como simples fanáticos, que bajen a las gradas a bociferar animando a sus equipos como todos los demás.
Estos infelices ‘comunicadores’, quieren que le dejen decir todas sus sandeces por la radio.