José Altagracia Peña Maleck

En los últimos dos años he reflexionado y llamado públicamente la atención sobre el falso concepto de héroe que existe en nuestro país. He resaltado, con un dejo de pesar, la costumbre predominante de divinizar a algunas personas por el simple hecho de participar en desteñidos e improductivos sucesos de carácter político. Si se piensa en calma sobre este tema, tiene que llegarse a la conclusión de que aquí hay muchos falsos héroes y, al propio tiempo, hay gran cantidad de personas cuya heroicidad no ha sido reconocida ni expuesta. Es que los héroes, señores, no existen solamente en el campo político ni en el terreno de los conflictos bélicos. Hay figuras notables en otras áreas, como por ejemplo en los campos de la salud y de la educación. Dentro de muchos hogares humildes hay también héroes y heroínas. Padres y madres que hacen sacrificios sorprendentes para levantar sus hijos. MEDICO NOTABLE No me atrevo a incluir al doctor José Altagracia Peña Maleck entre los héroes anónimos en el ámbito de la salud. Pero procurando referencias suyas en distintos círculos, he determinado que se acerca mucho a ser un campeón, un paladín o una estrella en el ejercicio diáfano y efectivo de su profesión. Peña Maleck fue objeto el sábado último en el foro Pedro Mir, de Librería Cuesta, en Santo Domingo, de un emotivo homenaje promovido por la familia Sención, que se siente muy agradecida de sus servicios médicos durante largo tiempo. Decenas de personas se sumaron entusiastas al homenaje, organizado muy discretamente y montado sin que el protagonista lo supiera (al punto de que se le llevó al lugar en ropa corriente y solo se le comunicó al llegar). Las cosas positivas que de Peña Maleck dijeron en la ocasión (de manera espontánea e improvisada) distintas personas que por años han recibido sus atenciones, hicieron salir lágrimas. Lo más importante fue que se le situó dentro del reducido grupo de médicos carentes del signo de peso en la frente y se le describió como un profesional cabal que procura soluciones para una amplia gama de dolencias, no solamente de su especialidad. EL PERSONAJE José Altagracia Peña Maleck nació en Santo Domingo, en el hospital Padre Billini, el 2 de julio de 1944. Esto significa que dentro de un mes cumple 70 años. No nació en cuna de oro, puesto que sus progenitores fueron Tácito Peña Carrasco –humilde miembro de la Marina de Guerra- y Ana Josefa Maleck, ama de casa. Fue el primero de cinco hermanos cuya niñez discurrió en el céntrico barrio de San Carlos, y la adolescencia en el ensanche Luperón, en la entonces apacible capital dominicana. El gustaba mucho de las escapadas al malecón, especialmente a Guibia, y del maroteo por los desoladas terrenos de Matahambre, al Este; por Faría y los potreros de Venturita, al Norte; y por La Ciénaga, en las orillas del río Ozama. Tras los estudios primarios en planteles del centro de la ciudad, Peña Maleck acudió –como la mayoría de los estudiantes pobres de la época- al liceo Presidente Trujillo, en la parte alta de la ciudad. El largo trayecto lo hacía dentro de la muchachada que se iba a pie, unos por carecer de dinero y otros por economizar los 5 centavos que costaba entonces la transportación en una guagua pública de dos pisos. Es decir, desde muy joven Peña Maleck ha estado en contacto directo con las muchedumbres. INTRODUCCION EN LA MEDICINA Al graduarse de bachiller en 1963, hizo en el Laboratorio Nacional un curso de varios meses de técnico de banco de sangre y laboratorio. Ahí comenzó su incursión en el campo de la medicina, porque se inscribió en 1964 en la Universidad de Santo Domingo y al propio tiempo fue nombrado como técnico de laboratorio en el hospital Darío Contreras. En esos momentos Peña Maleck se convirtió en un trabajador a tiempo completo en la medicina, dado que de noche era Técnico de Laboratorio en el hospital, y de día era estudiante universitario. En el argot de la profesión se le llama a esos individuos (y no despectivamente) ratones de hospitales. En él se justificaba más el calificativo porque incluso vivía en el hospital y de noche servía no solo de laboratorista sino también de ayudante de los médicos en las urgencias que siempre ha recibido el Darío Contreras, las cuales obligan muchas veces a cirugías de emergencia. GRADUACION Hacerse médico le tomó 13 años, es decir lo logró en 1977, tras lo cual hizo fructífera pasantía en Pedernales, donde aún se le recuerda. Cumplida la pasantía volvió a su segunda casa materna, el Darío Contreras, a la Residencia de Ortopedia, obteniendo en 1984 el titulo de cirujano ortopedista. (En los años 60 y 70 percibió en el Darío Contreras las enseñanzas y proyecciones de los que eran entonces figuras descollantes de la ortopedia: Máximo Periche Vidal, Eduardo Rodriguez Lara, Ponciano Rondón Sánchez, Simón Hoffiz y Rafael Camasta. Pero también de los doctores Daniel Joseph, García Arias, Pedro Green, Tito Suero, Nova, Geraldo Mejía, Fidel Mejía y Pepe Ortiz). En 1981 marchó becado a Marsella, Francia, donde robusteció su formación como cirujano ortopedista hasta 1984. En Marsella contrajo matrimonio con la que hoy es su esposa, Ghislaine Louise Amat, una médico internista que se ha dominicanizado a pesar de que mantiene el acento francés. Al retornar al país hizo práctica privada (clínica Chan Aquino) y pública, sobre todo en el Darío Contreras, donde desde el 2004 es jefe del Departamento de Consulta Externa, lo que se traduce en ser una bujía motora de atenciones de todo tipo a cientos de pacientes diariamente. Por su labor asistencial y docente, en la que se ha destacado por echar a un lado las tendencias mercurialistas de la medicina de hoy, José Altagracia Peña Maleck se acerca mucho a ser sino un héroe, por lo menos un paladín o una estrella de los trabajadores de la salud. josepimentelmunoz@hotmail.com

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Ana Valenz
Ana Valenz
8 meses hace

Deseándole lo mejor al doctor Malek

José R. Fernandez
José R. Fernandez
1 Año hace

Hola,añadiré algo respecto al «doctor Malek » como le llamaba el amigo mutuo Julio Castillo, a través de quién le conocí. médico de vocación de servicio y gran carisma. Quiero anotar lo siguiente: fui testigo de las aglomeraciones de pacientes haciendo turno para ser atendidos por él, haciendo pasar a diez de ellos a la vez y resolver uno a uno y en términos jocosos sus problemas

Manuel Joaquin Alvarez Robles
Manuel Joaquin Alvarez Robles
3 Años hace

Hola. Saludos. Fuí compañero de Dr. Peña Malek desde1958 en el Liceo Presidente Trujillo, hoy Juan Pablo Duarte. También soy médico graduado de la UASD en 1969. Más nunca he vuelto a saber de mi compañero, al que siempre recuerdo mucho por sus ocurrencias y por una canción : Tomó y obligo.
Deseo contactarlo y revivir viejas anécdotas. Mi teléfono 829.222.2020.
Estaré muy agradecido.