OPINION: Bernie Sanders y las elecciones de EEUU

        En un mundo encima del vórtice de una descomunal  crisis económica, que podría convertirse en una calamidad política y llevarse de bruces al capitalismo a escala mundial, es indiscutible que la actual  precampaña electoral de los partidos Republicano y Demócrata despierta pasiones e inquietudes, y resulta aleccionadora.

Los discursos y debates de las primarias y caucus del actual proceso electoral americano  giran en torno a los grandes problemas que abaten a esa sociedad y su vínculo con el planeta. Las personas que aspiran dentro de las dos agrupaciones partidarias estadounidenses enmarcan sus respuestas en sus declaraciones y discusiones  en base a conveniencias, oportunismo del momento, populismo, ignorancia, defensa de intereses de las grandes corporaciones internacionales, etc.

Sin embargo, en la actual contienda electoral norteamericana hay una estrella con luz propia y  valentía acrisolada  en los planteamientos esbozados  en cada escenario en donde le ha tocado expresar sus puntos de vista: Ese es Bernie Sanders, senador por el pequeño estado de Vermont.

Sanders inició su campaña electoral cuando ya la ex canciller Hillary Clinton era situada por la mayoría de las encuestas  con un 60 % de la simpatías de su  partido. Pero si bien es cierto la tardanza en el comienzo de las  actividades  del candidato  de padre judío-polaco y de familiares asesinados  por el fascismo alemán,  más admirable es la forma de financiamiento de su proselitismo.

Sanders no cuenta con recursos provenientes de las llamadas Super PAC (Political Action Committee), que son las instituciones que le sirven de soporte a la clase política estadounidense para agenciarse millonarios recursos económicos.

En una sociedad como la americana, en donde todo lo resuelve el  dinero, el candidato o la candidata que tenga las veneradas papeletas verdes  garantizadas, puede darse por  seguro que  ya tiene más de un 70 % del pleito ganado.  Pues Sanders abominó de las  PAC, a pesar de que estas son el sustento del electoralismo  americano.

El presupuesto electoral  de  Sanders es de 96.3 millones de dólares, cifra recaudada dentro del pueblo que hace sus contribuciones de manera personal, y en donde  él no  acepta  ayudas de las grandes corporaciones del establishment norteamericano, evitando dice él,   la influencia de esas empresas en las decisiones de la Casa Blanca.

Para que tengamos un ejemplo de lo admirable de este ex alcalde que fue reelegido en tres oportunidades en una ciudad de Vermont,  y que  acompañó a  Martin  Luther King en la histórica marcha en Washington de 1963, tomemos el presupuesto de campaña de  la ex primera dama Hillary Clinton,  el cual cuenta con 188 millones de dólares, y que de esa cantidad, las PAC le han  recaudado 57.5 millones de dólares.

 

Si asombrosa es la manera de cómo Sanders  se  financia su campaña, admirables y valientes son sus posiciones políticas que persiguen la reforma económica y social. En una sociedad como la estadounidense en donde ser socialdemócrata se confunde con comunismo, enarbolar una ríspida crítica  a los bancos de Wall Street como lo hace Sanders, sería concebido como un error político y un tremendismo que no suma votos.

Sin embargo, el discurso del  senador ha calado tanto que sus simpatías arrastran a una parte importante  de la juventud votante, de los grupos afroamericanos e hispanos y de la gente que ha visto su nivel de vida descender en los últimos años.

Sanders es tan recurrente en su denuncia en contra de los bancos de la famosa calle de New York y opuesto a  las empresas multinacionales que financian aspirantes presidenciales, que  Hillary Clinton lo ha tildado  de ser monotemático por su insistencia en el tema.

Pero donde este hombre que rebasa los setenta años de edad  “botó la bola” por lo más profundo  del estadio de béisbol  de la liga de la toronja y cactus  de la Florida, fue cuando en el debate organizado por la cadena hispana Univisión,  defendió los logros del sistema de salud del gobierno cubano, en un escenario como el de Miami, en donde la mayoría de las personas están fanatizadas en contra del régimen de los Castro.

Los números dentro del partido Demócrata son inequívocos en el triunfo de la ex senadora Hillary Clinton. La candidata  está a ley de mil y tantos votos para salir a terciar en contra de los republicanos. Pero hay que reconocer que Bernie Sanders, con su discurso y su estilo de hacer campaña  ha dado un ejemplo a su país  y al mundo.

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sergio
sergio
10 Años hace

el mismo travieso: disque te vieron raudo y veloz en la protesta en contra de Donald Trump en Chicago. Ese eras tú?

yankee
yankee
10 Años hace

por lo menos estamos de acuerdo con ud en lo que dice del sr Sanders.Sanders ha demostrado tener pantalones para denunciar las mafia de la bolsa de Valores y los grandes explotadores del pueblo de USA. La juventud apoya al candidato Sanders porque por ahora esta hablando de un nuevo estilo de hacer politica.