Los medios de comunicación se han convertido en la principal influencia en la conducta de los ciudadanos a nivel global hoy en día, por encima de la educación hogareña, la escuela, universidad y todo. Es increíble los altos niveles de influencia que los medios de comunicación ejercen en las personas, le dictan como vestir, comer, actuar, convirtiéndose en un mecanismo de dominio que determina el accionar en su diario vivir, y nos preguntamos ¿Es esto malo?. Podría no serlo si el bombardeo voraz del consumismo, las grandes marcas, los grandes artistas y las narco novelas no vendieran un estilo de vida, que en lugar de ser la regla son la excepción, pero que los ciudadanos comunes no tienen la capacidad de discernir y piensan que todos pueden ser Messi, Kim Kardashian, Paris Hilton, ect, nada más divorciado de la realidad. A diario vemos como los medios promueven anti valores frente la mirada indiferente de las autoridades. La Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía es muy poco lo que hace, la música, los programas, videos y novelas que consumen nuestros ciudadanos contienen un alto grado nivel de sexualidad, discriminación hacia la mujer e incitando a la violencia, un ejemplo de ello lo constituye las noticias que difunden los medios sobre hechos de violencia, cual si fuera una réplica de lo que ocurren en esas narco novelas. Es inaceptable que habiendo tantos profesionales de calidad que estudian la conducta humana en el país, no hayan podido emprender acciones concretas que vayan a regular este bombardeo antimoral y esa importación de antivalores que se está tragando la identidad y la cultura dominicana. Entiendo que el presidente debe interceder en esto, es imposible que se estén pasando novelas todo el día, imágenes indecentes que nuestros niños puedan verlas, temas musicales sin ningún control, una promoción exagerada del homosexualismo en nuestros canales de tv como que es algo bueno, valido y normal (no tengo problemas con la preferencia de cada quien) pero sin promover ese tipo de conductas. Eso está lacerando la capacidad de nuestro pueblo, comedias estúpidas que hacen de nuestros niños y jóvenes incapaces de crear una cultura orientada a cosas que debería como la ciencias, matemáticas y el conocimiento, al fortalecimiento de sus raíces y el orgullo patrio. Si el Estado regula esa difusión descontrolada, unida a la revolución educativa iniciada, estoy seguro que muchas de las muertes violentas que están ocurriendo se reducirían. El esfuerzo del Gobierno Central es evidente y se apoya, pero está más que comprobado que la violencia no se controla con más violencia ni con medidas represivas, eso es parte importante, pero la más importante es la prevención y orientación adecuada de los ciudadanos. Así que me gustaría ver esa Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía funcionando de verdad, empoderada y contribuyendo a formar mejores ciudadanos y evitando que nuestros niños y jóvenes llenen sus cabezas con unos estándares de vida imposibles de conseguir trabajando de manera honrada.
Vigilancia de los medios
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