Tres motivos para compartir un “tinto” con JC Malone

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El autor es escritor. Reside en Nueva York

Mi amigo JC Malone, conocido y respetado columnista nuestro, que se distingue por su agudeza mental en el trato de problemas políticos, a veces, se entrampa en la red que entreteje su acucioso e íntimo pensamiento. Pero al final, su caballerosidad, tan propia de los cocolos, permite aceptar -aunque a regañadientes- los embates sin sentido de este prominente hijo del batey Consuelo, hoy municipio de San Pedro de Macorís, RD.

Paradójicamente, quien escribe, nació en otro batey de la zona, Tabila, que no pudo llegar ni siquiera a Distrito Municipal porque empezó a desaparecer con el traslado del ingenio Las Pajas a la provincia de San Cristóbal

Julio César Malone 

Lo que quiero socializar con mis lectores es mi disidencia con Malone, cuando él se refiere a la supuesta intención del presidente Abinader -siempre según su parecer- de “derechizar” al máximo el Tribunal Constitucional, que debe ser renovado parcialmente al terminar el período para el que fueron seleccionados cinco de sus jueces, incluido su presidente, el honorable Milton Ray Guevara.

Julio César Malone argumenta que según le informaron “personas con conocimiento de las interioridades del alto tribunal”, algo que no pasa de ser un recurso especulativo que se valida con la licencia para escribir que concede el periodismo formal o de academia. Pero que, los comunicadores “wild”, “FreeLancer” o “informales”, no nos permitimos el lujo de utilizar, por motivos de credibilidad y por la objetividad que alardeamos profesar.

Sostiene JC que la extensión del plazo para auto proponerse como juez del máximo tribunal, se hizo para que los “abogados de derechas” se pudieran inscribir. Y es justo ahí donde se presenta mi segunda inconformidad con uno de mis columnistas favoritos.

No entiendo por qué asumir que los que se inscriben tarde son ultraderechistas, como tampoco entiendo que los que se inscribieron temprano sean “progresistas” o de izquierdas. Es más, ni siquiera me atrevo a aplicar ese racero con los honorables jueces actuales.

Pienso, aunque no lo digo en público, que muerto Trujillo se revalorizó el concepto de lo que entendíamos como izquierdas y derechas. La historia es testigo, “los mansos y los cimarrones” pastan por igual, en las ciudades y en los montes; tanto en los vecindarios de alcurnia, como en el lodazal de los barrios populares.

Creo que ésto si es un hecho “sin sentido”; y no alcanzo a comprender cómo JC, mi amigo, llega a tan infeliz conclusión; pero que, además, lo socialice con el medio mundo que ávidos, leemos su columna. Hubo que extender el período de inscripción porque al inicio se presentó un puñado de abogados y la selección debía ser mas competitiva y amplia.

Sin embargo, donde realmente JC lo complica, es cuando cataloga el hecho de que el presidente Abinader hace suyo un clamor popular que pide que los jueces de tan alto tribunal no provengan de las filas partidarias. Tal posición, tan desinteresada -en lo personal- como honesta y bien intencionada, demuestra la esencia del pensamiento del Primer Mandatario y colinda a la perfección con su postura sobre el Ministerio Público Independiente.

En esa ocasión, Luis Abinader, cumpliendo su promesa de campaña y en uno de sus primeros decretos, nombró el Ministerio Público independiente que la población había reclamado desde siempre; pero, su aspiración era que, en el futuro, “una instancia más amplia, válida y representativa que la Presidencia, sea quien tenga la responsabilidad de hacerlo”.

Esto, a mi entender, es lo que piensa nuestro presidente y el mismo criterio -llano y sin ambages- es el que prima al momento de seleccionar los miembros del Alto Tribunal Constitucional.

Pero, mi amigo y orientador JC Malone, parece no captar la importancia y magnitud de los acontecimientos en curso y se queda en la superficialidad de atribuirle al presidente la intención de “derechizar o izquierdizar” el pleno del TC. En los tiempos actuales, la orientación ideológica no es preocupación para el mundo moderno y mucho menos para los países subdesarrollados.

Lo que si debemos identificar en los candidatos es su formación académica, el espíritu de justicia, los valores familiares y la disposición de trabajo, y tales atributos no varían por la orientación ideológica de una persona; es más, resultaría un gran irrespeto que a alguien se le objetara alguna de esas virtudes en función de si percibimos que ella sea de izquierdas o derechas.

Pero, además, cuando Malone dice que “Abinader promueve un sinsentido: no quiere jueces políticos en el único tribunal político, esos jueces deben estudiar la Constitución, nuestro documento político fundamental”, el planteamiento nos conduce a una especie de encerrona verbal y dual, pues tendremos que considerar dos explicaciones posibles y ninguna de ellas es aceptable para mí.

La primera: yo pudiera interpretar que mi apreciado cocolo, no distingue entre ser una persona de militancia comprometida con un partido político -que es a lo que se refiere el presidente Abinader- y el resto de la población, que como en el beisbol, todos tienen un equipo favorito.

El asunto es que les gusta la pelota y hasta van al estadio, pero no se ponen el uniforme nunca. Todos los votantes no pertenecemos a los partidos y así somos la gran mayoría de los dominicanos; y eso Malone lo sabe perfectamente.

La segunda: implica un razonamiento un poco más complicado, pero el resultado es igual de simple. Si aceptamos que para resolver problemas de política hay que ser político de carrera, estamos asumiendo que, para diagnosticar la diabetes, prevenirla y curarla, hay que ser diabético. Y esto ustedes saben que es un absoluto disparate.

Existen otros argumentos que invalidan el razonamiento y las conclusiones de JC y ustedes lo saben. Yo solo quiero cerrar el tema anotando que, un juez del TC no tiene que ser militante de un partido, aunque algunos de los actuales lo hayan sido, pero, lograron sobreponerse a esa limitación abrazando el ejercicio ético de su mandato.

Esa capacidad de resiliencia es lo que esperamos de los nuevos seleccionados y no vamos a negarle la posibilidad de demostrarlo, porque no sería justo. Los jueces de las Altas Cortes del mundo entero, cuando son exaltados, se ponen por encima del bien y del mal, entonces, ¿por qué asumir que los nuestros no podrán hacerlo?

¡Vivimos, seguiremos disparando!

jpm-am

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Sandrita Esmeralda
Sandrita Esmeralda
2 meses hace

Exelente y fina prosa. Me encanto ese articulo. Mis respetos tambien para Malone, uno de mis articulistas consentidos.

Hermes, mensajero de los dioses.
Hermes, mensajero de los dioses.
2 meses hace

El honorable juez José Alejandro Vargas ( quien brevemente, en los años 80, vivio en NY) es el candidato idóneo para sustituir al meritorio juez Milton Ray Guevara

Carlos Taveras
Carlos Taveras
Responder a  Hermes, mensajero de los dioses.
2 meses hace

Yo recuerdo esa epoca. Fui su compañero de trabajo en un Super Mercado, todavia mantengo relaciones epistolares con el.

KING OF THE HILL,TOP OF THE LIST,THE #1
KING OF THE HILL,TOP OF THE LIST,THE #1
2 meses hace

Con todo respeto » todo es según el color,del cristal con qué se mire»
Con todo respeto consideramos,que los dominicanos que no les interesa pertenecer a ningún partido político,tampoco nunca se animan a votar.
Con respeto,frecuentemente observamos,al Señor presidente,enfrentar a sus contrarios políticos,que contra él arremeten sus fieros ataques armados hasta los dientes,mientras él se difiende,con tan sólo un cuchillo de palo