La responsabilidad ambiental empresarial como ventaja competitiva

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POR FABIO CEDEÑO, AMANDARLY BASORA,  EDUARDO ROSA Y GABRIEL CANDELARIO*

Las empresas pueden mantener su posición competitiva mejorando su performance medioambiental. (Valero-Gil, Scarpellini , GarcésAyerbe, & Rivera Torres, 2017).

Esto gracias al concepto de eco-innovación, que realmente no es nuevo, ya que  desde el comienzo de la era de la industrialización, las empresas hicieron abundantes uso de los recursos naturales, por ejemplo; en la industria del acero, han tratado de encontrar formas de reducir sus costos y aumentar su competitividad. En las últimas décadas, numerosos expertos han emprendido el análisis de eco-innovación y su definición. La eco-innovación puede resumirse como cualquier innovación que contribuya a reducir el impacto medioambiental de la actividad de la empresa. La implementación de la eco-innovación es compleja porque la regulación ambiental no solo conduce a una reducción de la contaminación, sino que también resulta en mayor productividad de recursos, como mayores rendimientos de procesos, menos tiempo de inactividad a través de monitoreo y mantenimiento más cuidadoso, ahorro de materiales (debido a la sustitución, reutilización o reciclaje de insumos de producción), mejor utilización de subproductos, menor consumo de energía durante el proceso de producción, almacenamiento reducido de material y costos de manejo, conversión de desechos en formas valiosas, costos reducidos de eliminación de desechos o condiciones de trabajo más seguras. (Valero-Gil, Scarpellini , et al., 2017; Porter & Van der Linde, 1995).

Actualmente, la Responsabilidad Social Empresarial actúa como medio acomodaticio a través del cual se construyen relaciones de beneficio recíproco entre los objetivos empresariales y los intereses colectivos de la sociedad. No obstante, la organización se sirve de estas relaciones para impulsar su crecimiento y garantizar la sostenibilidad integral del negocio. (Aguilera Castro & Puerto Becerra, 2012).

Cualquier acción o decisión que toma la empresa tiene una repercusión sobre su entorno o medioambiente, ya sea al consumir recursos naturales (materias primas, energía, etc.) o al ofrecer sus productos terminados contaminando. Esta es razón suficiente para comprometerse a contribuir a un desarrollo sostenible y económicamente viable, satisfaciendo las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras (López, Perusquía, Valladares, Villalón, & Ramírez, 2015).

En general, la eco-innovación ha llegado a escenarios reales de empresas a través del cambio tecnológico y la presión planteada por partes interesadas. Por un lado, el mercado tecnológico está en un continuo estado de desarrollo y la necesidad de lograr una mayor energía de eficiencia y para mejorar la calidad del producto y la flexibilidad está obligando empresas para actualizar constantemente sus tecnologías. Por otro lado, nuevos problemas ambientales, creciente conciencia social de los mismos están contribuyendo a un medio ambiente cada vez más estricto y específica regulación. Por lo tanto, hay un número creciente de empresas que se están desarrollando y comercializando nuevos productos inspirados en la eco-innovación que abordan cuestiones ambientales. (Valero-Gil, Scarpellini , et al., 2017).

Según ( Moreno & Reyes, 2013) se ha demostrado, de entrada, que la ventaja competitiva de la apropiación de tecnología ambiental deriva de la conservación de materiales y energía. En el sistema de producción, la fabricación para el medio ambiente mejora la eficiencia de la producción y minimiza los desechos y la contaminación, lo cual es importante tanto para la imagen de la empresa como para minimizar las responsabilidades ambientales. Por lo tanto, el ahorro de costos en relación con los competidores se debe a la reducción de los costos de implementación de las regulaciones, así como a la evasión de la instalación y operación de soluciones finales de tubería, ya que la empresa participa en programas continuos de gestión del medio ambiente de calidad total en lugar de mecanismos de control.

Así, a través de la diferenciación, una estrategia ambiental proactiva permite crear más oportunidades para el crecimiento del negocio, aumento de ventas y ganancias, por explorar nuevos mercados «que están sin explotar y donde la competencia es escasa”. ( Moreno & Reyes, 2013).

*(Resumen de un trabajo académico de estudiantes de término de Administración de Empresas en la Pontifica universidad Católica Madre y Maestra -PUCMM-).

 

Referencias

Moreno, C. E., & Reyes, J. F. (2013). The value of proactive environmental strategy: An empirical evaluation of the contingent approach to dynamic capabilities. Bogotá (Colombia: SciELO .

Aguilera Castro, A., & Puerto Becerra, D. (2012). Crecimiento empresarial basado. San Fernando, Colombia: Universidad del Valle.

López, M. E., Perusquía, J. M., Valladares, O., Villalón, R., & Ramírez, M. (2015). La responsabilidad social empresarial, compromiso con la comunidad y el cuidado del medioambiente. Villahermosa, México: Universidad de Sotavento.

Porter, M., & Van der Linde, C. (1995). Toward a New Conception of the Environment-Competitiveness Relationship. Journal of Economic Perspectives, 5.

Valero-Gil, J., Scarpellini , S., GarcésAyerbe, C., & Rivera Torres, P. (2017). Environment and innovation in spanish business: bridging the gap between academics and practitioners. UNIVERSIA BUSINESS REVIEW, 91.

 



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