Reformas constitucionales innecesarias

imagen
EL AUTOR es catedrático universitario. Reside en Santo Domingo.

Por  Jose Gell

El senador colombian0 Enrique Gómez Hurtado, quien visito’ nuestro país en el año 2006, afirmo’ que a Colombia no le había ido bien con la reforma constitucional. Además, dijo que mientras más reformas constitucionales se hagan, hay menos estabilidad jurídica. Estas declaraciones pronunciadas hace ya tanto tiempo, siguen siendo válidas todavía. Por cierto, Republica Dominicana tiene record internacional de reformas constitucionales, principalmente para modificar la cuestión de la reelección o no reelección.

Impulsar reformas constitucionales para adecuarlas a las apetencias de poder de los gobernantes que hemos tenido a lo largo de la historia, es hacer de la llamada Carta Magna un “pedazo de papel”. Sin embargo, la Reforma Constitucional del 2010, fue una verdadera reforma porque abarco’ todos los renglones de una Carta Política. La misma  también fue el resultado de un pacto entre las dos fuerzas políticas más importantes del país y hubo una consulta ciudadana donde se recogió la opinión de la gente.

Cuando la Constitución es objeto de cambios simplemente para adecuarla a los intereses coyunturales de quienes ejercen el poder, ella pierde su solemnidad y su principalía como “ley de leyes”. Aunque se sabe que la Constitución es un sistema viviente, como señala el politólogo germano-estadounidense C.J. Friedrich, la cual tiene que adaptarse a las nuevas circunstancias del orden político.

Empero, la Constitución tiene que ser el “muro de contención” que impida que un gobernante pueda actuar a su antojo. Por lo tanto, Republica Dominicana debe apoyarse en una Constitución que se reforme agotando un proceso de consulta y participación popular, y no a partir de la búsqueda de ventajas de un individuo o partido político determinado.

En este sentido, cualquier intento de continuar trillando por este sendero de reformas  constitucionales con la finalidad de permitir la continuidad de un presidente que se considera imprescindible y benefactor de la Patria, no contribuirá con la institucionalidad y el fortalecimiento de la democracia dominicana. Y ello, desgraciadamente, no será más que alimento para el clientelismo político que nos devora.

¡Comparte esta noticia!


UNETE A LA CONVERSACION

0 Comentarios
Click para o Crear tu cuenta para poder comentar
Publicar Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *