Por JHON SANCHEZ
La política responsable se mide en los momentos en que una organización decide colocar el interés nacional por encima de las conveniencias individuales. Esa es la lectura que deja la decisión de la Dirección Ejecutiva del Partido Revolucionario Moderno de extender por un año las funciones de José Ignacio Paliza como presidente, de Carolina Mejía en la Secretaría General, y por dos años las direcciones municipales.
Más que un trámite administrativo, es un ejercicio de madurez política. Ocurre en un contexto internacional complejo: presiones económicas, tensiones geopolíticas y demandas sociales que exigen de los partidos gobernantes serenidad, cohesión y capacidad de conducción. Cuando una organización entiende que los debates internos no pueden estar por encima de las necesidades del país, demuestra que alcanzó un nivel superior de conciencia democrática.
Prioridad: la gobernabilidad
El PRM ha enviado un mensaje claro: la prioridad es la nación y el cumplimiento de los compromisos asumidos ante el pueblo. En un momento en que muchas organizaciones caen en conflictos prematuros de liderazgo, el partido oficialista opta por estabilidad institucional y concentración absoluta en las tareas de gobierno.
La permanencia temporal de las actuales autoridades fortalece la gobernabilidad, preserva la unidad interna y permite acompañar las ejecutorias del gobierno del presidente Luis Abinader, que enfrenta retos nacionales e internacionales que demandan cohesión política y sentido de Estado.
Institucionalidad como bandera
La propuesta será conocida y aprobada mediante los mecanismos democráticos establecidos en los estatutos del PRM, conforme a la Constitución y las leyes. Ese respeto al orden interno distingue a las organizaciones modernas y consolida la confianza ciudadana.
La política no puede reducirse a una competencia permanente de aspiraciones. Los grandes partidos son los que interpretan las necesidades colectivas y actúan con prudencia en favor del interés general. Ahí radica el valor de esta decisión: colocar el bienestar del país por encima de cualquier cálculo personal.
Señal de madurez
La República Dominicana necesita partidos fuertes, organizados y conscientes de su responsabilidad histórica. El PRM da un paso en esa dirección al apostar por la estabilidad, la unidad y la continuidad institucional como herramientas para impulsar el desarrollo.
La madurez política no consiste solo en ganar elecciones. Consiste en administrar el poder con responsabilidad, equilibrio y visión de futuro. Esa es la señal que hoy transmite la Dirección Ejecutiva del PRM a su militancia y al país: primero el Estado, luego el partido, siempre el futuro.


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