Principal periódico de Haití aboga por emigración masiva

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Haitianos aglomerados en la frontera con la República Dominicana, para asistir a uno de los mercados binacionales.

SANTO DOMINGO.- El periódico Le Nouvelliste, el más grande y antiguo de Haití, expuso en un editorial la necesidad de que se establezca como política oficial de este país la emigración legal, de forma tal que hasta 200 mil haitianos puedan irse a otras naciones a trabajar.
Le Nouveliste, que se edita en francés y se distribuye en todo el país así como a través de internet, señala que abandonar el territorio haitiano en forma organizada y pacífica, es la única vía de “desactivar la bomba demográfica” que amenaza a este país caribeño.
“En los momentos en que la diáspora—principal motor de la economía nacional– sueña con involucrarse en la vida política del país, goza de la doble nacionalidad de hecho o de derecho, ¿no es hora de preguntarse cómo ayudar a más y más haitianos a salir del país?”, dice el diario.
Cuestiona, entre otras cosas, que el Ministerio de los haitianos que viven en el extranjero ni ningún grupo de la sociedad civil hayan puesto sobre el tapete “la necesidad de organizar, racionalizar, fomentar la salida de 50.000, 100.ooo ó 200.000 haitianos cada año en los próximos años”.
“La emigración masiva es necesaria para mantener el estilo de vida de la economía haitiana que sobrevive sólo por las transferencias económicas”, indica.
“Nosotros consumimos, ahorramos y construimos nuestro porvenir cada vez más gracias a la diáspora. Hay que agrandarla en brazos y en cerebros”, agrega.
A su juicio, partir a otro lugar, opción adoptada de manera natural y voluntaria por miles de haitianos, es la única alternativa que se ofrece al país por el momento.
El editorial
El texto del editorial de The Nouveliste es el siguiente:
“EDITORIAL
Abandonar Haití en viaje organizado para desactivar la bomba demográfica
Esta semana se celebrará un taller bajo los auspicios del Consejo de Desarrollo Económico y Social. Su tema: Políticas de Migración del Gobierno, desafíos y perspectivas. Un subtema se coloca por delante: “Migración, una herramienta para el desarrollo económico y social, ¿cómo vamos a presentar este producto milagroso?”. Cuando nuestros compatriotas no son interceptados por las patrullas en el camino a un país que, como el nuestro, se halla bañado por el mismo mar Caribe, se encuentran en la frontera de un país de América Latina o incluso de Turquía donde son llevados por redes de contrabandistas .
La globalización nos ha abierto todas las puertas del mundo y los haitianos se establecen en todas partes como nunca antes. Los haitianos cruzan las fronteras, salen por mar o por avión para establecerse bajo otros cielos, no por causa de la represión política o religiosa. Buscan un país con más clemencia económica. Aquí, el futuro está bloqueado. Desde hace un siglo estamos emigrando. ¡Eso no va a parar! En cualquier otro lugar es mejor y lo sabemos.
¿Qué tenemos que hacer?
En los momentos en que la diáspora—principal motor de la economía nacional– sueña con involucrarse en la vida política del país, goza de la doble nacionalidad de hecho o de derecho, ¿no es hora de preguntarse cómo ayudar a más y más haitianos a salir del país? Hacer que salgan sin riesgos cada vez más haitianos a destinos seguros. Haitianos, bien equipados, para satisfacer las necesidades de los mercados laborales de los países de acogida. Este debería ser un punto de nuestras políticas públicas. Incluso nuestros vecinos tienen un interés en que administremos y dirijamos nuestra migración correctamente.
Sin embargo, ni el Ministerio de los haitianos que viven en el extranjero, ni ningún grupo de la sociedad civil han puesto sobre el tapete la necesidad de organizar, racionalizar, fomentar la salida de 50.000, 100.ooo ó 200.000 haitianos cada año en los próximos años. La emigración masiva es necesaria para mantener el estilo de vida de la economía haitiana que sobrevive sólo por las transferencias económicas.
Nosotros consumimos, ahorramos y construimos nuestro porvenir cada vez más gracias a la diáspora. Hay que agrandarla en brazos y en cerebros.
La otra opción sería que la comunidad internacional levantara el embargo suave que pesa sobre del país desde hace más de 20 años debido a que no recibimos ayuda suficiente para levantarnos y que no se nos permite pedir prestado. Es necesario que la reconstrucción post- terremoto, que ha fracasado miserablemente, pueda reanudarse en mejores condiciones.
Dejemos de soñar. Nada de esto va a suceder en el corto plazo. El mercado laboral no absorbe a los haitianos en edad de trabajar. La recuperación económica no se halla a la vista de manera estable y continua para llevarnos a un puerto feliz. Por tercer año consecutivo, vamos a reducir el presupuesto nacional. En resumen, Haití no cuenta, en las condiciones actuales, con los medios necesarios para desarrollarse, mientras que su población aumenta y aumenta. Hay que tomar el toro por los cuernos. Incluso si en una semana o dentro de cinco años se descubren recursos naturales inconmensurables en esta tierra, mientras llegue el tiempo para explotar esos recursos en beneficio del país, necesitaríamos, de todas maneras, una solución alternativa.
Partir a otro lugar, opción adoptada de manera natural por nuestros emigrantes voluntarios, es la única alternativa que se ofrece al país por el momento. Tenemos que pensar, en ello, en forma racional. Eso se llama una política migratoria.

EDITORIAL
Quitter Haïti en voyage organisé pour désamorcer la bombe démographique

“Le Nouvelliste”
28 mai 2014
Un atelier de travail sous l'égide du conseil de développement économique et social doit se tenir cette semaine. Son thème : Politique migratoire du gouvernement, enjeux et perspectives. Un sous-thème avance : La migration, un outil de développement économique et social, comment va-t-on présenter ce produit miracle?
Quand ce n'est pas par des patrouilles que des compatriotes se font intercepter en route pour l’un des pays qui, comme nous, baigne dans la même mer des Caraïbes, c’est aux frontières d’un des pays de l’Amérique latine ou jusqu’en Turquie que des réseaux de passeurs les amènent. La mondialisation nous a ouvert toutes les portes du monde et les Haïtiens s’installent partout comme jamais.
Les Haïtiens traversent les frontières, prennent la mer ou un avion pour aller sous d’autres cieux, pas pour fuir la répression politique ou religieuse. Ils sont à la recherche de pays plus cléments économiquement. Ici, l’avenir est bouché.
Nous émigrons depuis un siècle. Cela ne va pas s’arrêter. Ailleurs est mieux et nous le savons. Que faut-il donc faire ?
Au moment où la diaspora rêve de s’impliquer dans la vie politique, est le principal moteur de l’économie nationale, jouit de la double nationalité de fait ou de droit, n’est-il pas temps de poser la question comment faire pour aider de plus en plus d’Haïtiens à quitter le pays ?
Faire partir sans risque de plus en plus d’Haïtiens vers des destinations sûres, des Haïtiens bien armés pour faire face aux besoins des marchés de l’emploi des pays d’accueil où ils se rendent, cela devrait être un point de nos politiques publiques. Même nos voisins ont intérêt à nous voir gérer et bien diriger nos flux migratoires.
Pourtant, ni le ministère des Haïtiens vivant à l’étranger, ni aucun groupe organisé de la société civile n’ont encore mis sur le tapis la nécessité d’organiser, de rationaliser, d’encourager la sortie du territoire de 50, 100 ou 200 000 Haïtiens par an dans les prochaines années.
L’émigration massive est nécessaire pour garder le train de vie de l’économie haïtienne qui ne survit que de l’économie des transferts. Nous consommons, épargnons, construisons notre avenir grâce à la diaspora de plus en plus, alimentons-la en bras et en cerveaux.
L’autre option serait que la communauté internationale lève l’embargo soft qui pèse sur le pays depuis plus de 20 ans car nous ne recevons pas assez d’aide pour nous relever et ne sommes pas autorisés à emprunter. Il faudrait que la reconstruction post-séisme, qui a piteusement échoué, recommence dans de meilleures conditions. Ne rêvons pas. Rien de cela ne se fera de sitôt.
Le marché de l’emploi n’absorbe pas les Haïtiens en âge de travailler. La relance de l’économie n’est pas au rendez-vous de façon stable et continue pour porter à conséquences heureuses. Pour la troisième année consécutive nous allons réduire le budget national. En un mot comme en cent, Haïti n’a pas les moyens de se développer dans les conditions actuelles tandis que la population augmente, augmente.
Il faut prendre le taureau par les cornes. Même si dans une semaine ou dans cinq ans on découvre des ressources naturelles incommensurables sur cette terre, le temps de les exploiter au bénéfice du pays, il faut une solution alternative.
Partir ailleurs, l’option empruntée naturellement par nos émigrés volontaires depuis un siècle, est la seule alternative qui s’offre au pays pour le moment. Il faut qu’on y pense rationnellement. Cela s’appelle une politique migratoire.

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