La sociedad en comandita llamada «partidos políticos» (OPINION)

POR RAMFIS RAFAEL PEÑA NINA

Hay comparaciones que iluminan más que mil discursos, y una de ellas es entender a los partidos políticos dominicanos como sociedades en comandita: pocos socios con poder absoluto, muchos “accionistas” sin voz real. Y aunque suene duro, esa metáfora describe con precisión quirúrgica cómo se ha administrado la democracia desde su instauración.

Los ciudadanos —la gran mayoría— aportan el 20% de las “acciones” reales: votos, legitimidad, esperanza, participación. Pero el 80% del control efectivo queda atrapado en manos de una minoría selecta, ese pequeño 10% que rodea al candidato presidencial: financistas, asesores de ocasión, amigos de apellido sonoro, figuras que no responden a una ideología, sino al olor del poder.

Lo curioso —y doloroso— es que ese grupo diminuto se repite en todos los gobiernos, sin importar colores ni consignas. No militan; se colocan. No representan; negocian. No vienen del pueblo; vienen del privilegio, de la élite que siempre cae de pie cuando el poder cambia de manos.

Esa minoría termina apropiándose del 80% o más de las posiciones gerenciales, de los ministerios, de las direcciones que definen el rumbo de un país entero. Y mientras tanto, la gente llana —honesta, competente, formada— queda relegada a la periferia, sin oportunidad de demostrar su capacidad ni su honorabilidad.

Es inevitable recordar a José Francisco Peña Gómez, probablemente uno de los currículums intelectuales y morales más sólidos que ha tenido la vida pública dominicana. Y aun así, fue, para muchos, usado como locomotora de arrastre mientras los vagones de lujo iban ocupados por los socios comanditarios de siempre, aquellos que nunca pisan el lodo, pero siempre llegan al Palacio.

El “grupo externo” —como suele llamarse— no es inocente. Es un híbrido de financistas usureros, popis con modales exquisitos pero manos largas, operadores que saben cómo exprimir el erario y desaparecer cuando la justicia toca la puerta. Y sobre todo, es un actor común en cada escándalo de corrupción que estremece nuestra historia reciente.

Lo más grave

 

Lo más grave no es que existan; es que el pueblo, con todo su poder potencial, ha aprendido a ver esta estructura como normal, como una especie de destino inevitable, como si la democracia fuera un teatro donde solo unos pocos pueden actuar y los demás están obligados a aplaudir.

La frase de Atahualpa Yupanqui resume bien esta tragedia: “Las penas y las vaquitas se van por la misma senda: las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas.” Eso ha sido nuestra política: el sacrificio lo pone el pueblo, el beneficio se lo llevan otros.

Y es legítimo preguntarse: ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo aceptaremos que quienes nos gobiernan no se parecen a nosotros ni en piel, ni en origen social, ni en valores, ni en experiencia de vida? ¿Hasta cuándo resignarnos a una representación que excluye a la mayoría visible y favorece a la minoría invisible que mueve los hilos?

Hay un poder dormido en las masas, y la historia demuestra que cuando ese poder despierta, nada puede detenerlo. Cambiar esta normativa no es utopía: es cuestión de conciencia, unión y valentía. No se trata de destruir partidos, sino de hacerlos realmente democráticos, realmente abiertos, realmente nuestros.

Porque un país solo se transforma cuando la mayoría deja de ser espectadora y asume el rol que siempre le perteneció. Y cuando entendemos que la democracia no es una sociedad en comandita: es una obra colectiva donde cada persona tiene derecho a voz, voto y dignidad.

jpm-am

Ucrania: Central de Zaporiyia otra vez sin suministro eléctrico

KIEV,  13 Dic. (EUROPA PRESS) – La agencia nuclear de Naciones Unidas ha confirmado este sábado que la central de Zaporiyia, en Ucrania pero bajo control ruso, se ha quedado temporalmente sin suministro eléctrico por los ataques registrados esta pasada noche en sus alrededores.

Rusia y Ucrania se culpan mutuamente de los bombardeos contra la infraestructura de apoyo de la central, que se ha quedado doce veces sin corriente desde el estallido de la guerra en febrero de 2022.

El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Mariano Grossi, no ha señalado culpables pero ha confirmado que «la central se quedó eléctrico externo durante la noche debido a una operación militar a gran escala que afectó a la red eléctrica».

Rusia ha desencadenado esta pasada noche un ataque masivo con más de 400 drones en al menos seis regiones de Ucrania, aunque se ha limitado a precisar que el bombardeo iba dirigido a la «infraestructura de suministro y apoyo al Ejército ucraniano».

Grossi también reiteró la necesidad de ejercer «moderación militar» para evitar un incidente nuclear.

SIN ELECTRICIDAD ODESA Y OTRAS TRES REGIONES

Un nuevo ataque ruso a gran escala con más de 450 drones y 30 misiles ha dejado sin electricidad las regiones de Odesa, Dnipropetrovsk, Chernígov y Mikolaiv, según ha podido confirmar primero el Ministerio de Energía del país, y después el propio presidente Volodmir Zelenski.

En un comunicado publicado en su cuenta de X, Zelenski ha informado que dos personas han resultado heridas en Odesa (cuatro, según ha indicado posteriormente el Ministerio de Exteriores ucraniano) tras el ataque ruso, que ha alcanzado más de una decena de instalaciones civiles en todo el país y dejado «a miles de familias sin electricidad».

Sumi, Járkov, Jerson y Kirovogrado también han resultado alcanzadas por los ataques rusos aunque de momento no hay constancia de cortes tan generalizados como el que está sucediendo en Odesa, de acuerdo con el Ministerio de Energía. Además, hay dos heridos graves en Nikopol.

En su comunicado, Zelenski insiste en que los ataques de Rusia contra la infraestructura energética del país son prueba fehaciente de la nula voluntad de Moscú para aceptar al menos un alto el fuego como fase preliminar al cese definitivo de hostilidades. «Su objetivo», ha declarado el presidente, «sigue siendo el de destruir a nuestro estado e infligir el máximo dolor posible a nuestro pueblo».Ç

 

Espaillat y otros dominicanos asesores del alcalde Mamdani

Nueva York, 12 dic (EFE).- El alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, nombró este viernes a varios políticos latinos al comité que tendrá la responsabilidad de conectar al funcionario con las diversas comunidades en la ciudad y trabajar para que se logre la agenda que prometió de autobuses gratis, cuidado infantil universal y congelar los alquileres para más de 2 millones de neoyorquinos.

El Comité Asesor está integrado por más de 100 funcionarios, entre ellos algunos de los que lo apoyaron durante su campaña por la alcaldía, como la congresista Nydia Velázquez o el senador estatal Gustavo Rivera, «en un momento en el que la coordinación temprana entre las ramas y niveles de gobierno puede ser de gran ayuda para abordar los desafíos más urgentes de la ciudad», según un comunicado.

Entre ellos, destacan «desde los alquileres en aumento y los costos crecientes del cuidado infantil hasta el acceso al transporte, el desarrollo empresarial y la preparación para emergencias».

«Lograr una ciudad de Nueva York asequible requerirá la colaboración con líderes de todos los niveles de gobierno, incluidos aquellos que fueron parte de la histórica victoria que obtuvimos en noviembre», indicó Mamdani.

El demócrata indicó además que el Comité Asesor permitirá a su nuevo Gobierno «construir una administración que refleje nuestra ciudad, se centre en las necesidades de los trabajadores y esté preparada para implementar la agenda de asequibilidad».

Otros líderes latinos en dicho comité son los congresista Adriano Espaillat y Alexandria Ocasio, el presidente del condado de Brooklyn, Antonio Reynoso y los senadores estatales Julia Salazar, José M. Serrano, Luis Sepúlveda, Nathalia Fernández y Kristen González.

También las asambleístas Jessica González, Catalina Cruz, Marcela Mitaynes, Maritza Dávila, Manny de los Santos, George Alvarez, Amanda Séptimo, Emérita Torres y Karines Reyes. Los concejales Shaun Abreu, Carmen de la Rosa, Pierina Sánchez, Oswald Feliz, Amanda Farías, Tiffany Cabán, Jennifer Gutiérrez, Alexa Avilés, Diana Ayala y los concejales electos Justin Sanchez, Elsie Encarnación, Christopher Marte y Shirley Aldebol.

an/am

De la TV a las redes: el daño a la integridad electoral 

En el año 64 a. de C., Quinto Tulio Cicerón publicó el Breviario de Campaña Electoral, que fue la guía de la campaña al consulado romano de su hermano Marcos Tulio Cicerón, al que le recomendó hacer uso de su extraordinaria oratoria, de los favores realizados, de su honradez, de la adhesión de los amigos y ofrecer beneficios, que eran en ese tiempo los medios de campaña más efectivos.

Sin embargo, tiempo después, las campañas pasaron a ser revolucionadas por las apariciones sucesivas del periódico, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión. De estas invenciones la que más ha influido en la política es la televisión, a tal extremo de que el reconocido politólogo italiano Giovanni Sartori, en su obra, Homo Videns, La sociedad teledirigida, calificó la democracia como una democracia de video.

En la referida obra Sartori se pregunta: “¿Está, o estará, superada la televisión? A seguidas respondió: “Las nuevas fronteras son Internet y el ciberespacio, y el nuevo lema es ‘ser digitales’.

No cabe duda de que se trata de un gran salto de la humanidad, en el que el televisor, que es un instrumento monovalente que recibe imágenes con un espectador pasivo que lo mira, cede el espacio al mundo multimedia, que, por el contrario, es interactivo (y, por tanto, de usuarios activos) y polivalente (de múltiple utilización) cuya máquina es un ordenador que recibe y transmite mensajes digitalizados

La creciente influencia de las redes sociales en los procesos electorales es hoy un fenómeno ineludible y, quizá, el más visible de la transformación comunicativa contemporánea. Desde una mirada inspirada en Giovanni Sartori y su mencionada obra Homo videns. La sociedad teledirigida, resulta pertinente examinar hasta qué punto estas plataformas digitales no solo amplifican la lógica que él atribuía a la televisión, sino que la profundizan hasta límites que el propio autor difícilmente habría imaginado.

Frente a esa desafiante realidad, Sartori advertía que la primacía de la imagen degradaba la capacidad de abstracción, empujando al ciudadano hacia una forma de conocimiento superficial y emotiva. En el universo de las redes sociales, este proceso se acelera, se multiplica y adquiere una dimensión interactiva que altera la naturaleza misma del espacio público.

Efectos

Si la televisión, conforme a Sartori, convertía al espectador en un sujeto pasivo moldeado por el flujo constante de imágenes, las redes sociales producen un Homo videns simultáneamente consumidor y productor de contenidos, pero igualmente atrapado en la lógica de la inmediatez y la simplificación.

De este modo, la influencia en las elecciones se vuelve indirecta pero penetrante, dirigiendo no solo la información, sino la atención y, con ella, la capacidad de juicio. Sartori sostenía que la televisión “empobrecía el saber”; hoy, las redes sociales lo atomizan, lo relativizan y lo subordinan a impulsos instantáneos. La democracia, que requiere deliberación y distancia crítica, queda así debilitada por un entorno que premia la reactividad y castiga la complejidad.

En conclusión, desde un enfoque comparativo sartoriano, las redes sociales representan la culminación de la deriva iniciada por la televisión: un modelo de comunicación que privilegia la imagen, la emoción y la efectividad persuasiva sobre la racionalidad y el argumento. Todo en contra de la integridad de las elecciones, que requiere un ciudadano elector bien informado.

JPM

Los abogados casa fortuna de la corrupción

En los últimos años se ha hecho costumbre escuchar sobre “equipos de abogados” contratados para recuperar bienes sustraídos al Estado, con la promesa de una supuesta eficiencia que, en teoría, aliviaría la carga institucional. Sin embargo, detrás de esa práctica se esconde un mecanismo que beneficia más a intereses particulares que al propio Estado dominicano: el cobro de comisiones que alcanzan hasta un 30% de lo recuperado.

Este modelo convierte la lucha contra la corrupción en una industria privada, en una especie de “mina legal” donde unos pocos se enriquecen utilizando como materia prima los bienes robados al país. Son abogados que han encontrado una modalidad perfecta: convertirse en “casa fortuna”, esperando que cada caso de corrupción sea una oportunidad millonaria, no un acto de justicia.

Pero la recuperación de bienes del Estado no es una subasta, ni un mercado lucrativo. Es una función pública, parte esencial del mandato constitucional del Ministerio Público, órgano que tiene la responsabilidad exclusiva de perseguir delitos y garantizar que los recursos regresen al patrimonio nacional sin intermediarios innecesarios.

Permitir que terceros cobren un porcentaje tan elevado por hacer lo que corresponde al Estado es abrir otra puerta a la distorsión. ¿Cómo justificar que, de cada 100 millones recuperados, 30 millones terminen en manos privadas? ¿Cómo explicar que el dinero fruto del saqueo vuelva al país disminuido, mientras algunos profesionales multiplican sus fortunas al calor de la corrupción perseguida?

Negocio paralelo

La lucha contra la corrupción no debe convertirse en un negocio paralelo. Si el Ministerio Público carece de recursos, lo correcto es fortalecerlo, dotarlo de más herramientas, más personal y más tecnología. Pero jamás delegar su responsabilidad natural en actores que ven en cada expediente una especie de botín legal.

Recuperar lo robado es un deber del Estado, no un contrato de ganancias. Y mientras se mantenga este sistema, seguiremos enviando un mensaje equivocado: que la corrupción, aun perseguida, sigue siendo rentable… solo que para otros.

Es tiempo de cerrar ese capítulo. Es tiempo de que la justicia deje de ser una industria y vuelva a ser lo que debe ser: un pilar ético innegociable del país.

jpm-am

Ordenan entregar récord salud del exsenador Rafael Calderón

Santo Domingo, 12 dic (EFE).- El Cuarto Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional ordenó al médico que trata al exsenador Rafael Calderón que entregue al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) el récord de salud del imputado por corrupción que viene solicitando desde el pasado noviembre aplazamientos de audiencias por licencia médica.

La jueza Altagracia Ramírez acogió la petición formulada por el Ministerio Público con el propósito de que se cumplan los tiempos procesales en el conocimiento de la audiencia preliminar contra los exministros Donald Guerrero, Gonzalo Castillo, José Ramón Peralta y compartes, explicó la procuradora de corte Mirna Ortiz, titular de la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca).

Ortiz recordó, en nota de prensa, que el imputado Calderón presentó el jueves otra licencia médica de 30 días.

Los procesados integraban una presunta estructura que desvió la indicada suma millonaria mediante pagos irregulares por expropiaciones de terrenos declarados de utilidad pública, así como por sobornos utilizados para financiar la campaña electoral de 2020.

El Ministerio Público en este caso presentó acusación contra 46 personas físicas y jurídicas. El grupo es procesado por incurrir en asociación de malhechores, desfalco, coalición de funcionarios, falsificación de documentos públicos y privados, soborno y financiamiento ilícito de campaña a una escala sin precedentes y lavado de activos, entre otros.

En este expediente, el órgano acusador también imputa al abogado Ángel Lockward, y al exdirector del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), Luis Miguel Piccirilo.

Asimismo, a Roberto Santiago Moquete Ortiz, a Aldo Antonio Gerbasi Fernández, exfuncionario de la Dirección de Reconocimiento de Deuda Pública de Hacienda; al exencargado de Juegos de Azar de Hacienda, Julián Omar Fernández Figueroa, y al exdirector de Catastro Nacional, Claudio Silver Peña.

También, a Alejandro Constanzo Sosa, Marcial Reyes, los hermanos Ana Linda y Emir José Fernández de Paola, Óscar Chalas Guerrero y Agustín Mejía.

“Es la salud, estúpido»: a propósito del caso Senasa

POR FRANKLIN VASQUEZ 

Una frase similar a la que lleva por título este artículo, pero en el ámbito de la economía, fue utilizada en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992, que lo llevó a ser presidente de los Estados Unidos, en una contienda contra George W. Bush padre.

Según los datos que se tienen, la expresión fue  creada por James Carville, asesor principal de Clinton, quien colocó un cartel en la sede de la campaña con estos tres mensajes clave para que el equipo no perdiera el enfoque: «Change vs. more of the same» (Cambio vs. más de lo mismo); «The economy, stupid» (Es la economía, estúpido), «Don’t forget health care» (No olvides la atención médica).

La frase no estaba destinada a ser pública, sino que era un recordatorio interno para el equipo político. Sin embargo, se volvió popular y se utilizó ampliamente para resaltar el interés de Clinton por mejorar la economía, en contraste con el presidente en funciones, Bush, quien enfrentaba una recesión económica y tenía una baja aprobación de la población.

La expresión capturó el sentimiento de la época y fue clave en el mensaje que impulsó a Clinton a la victoria. Desde entonces, «Es la economía, estúpido» se ha convertido en una frase icónica, utilizada en política y análisis social para subrayar la importancia de la economía como un tema central de interés público y electoral.

Pero la más importante era la tercera frase, «Don’t forget health care» (No olvides la atención médica) la cual, si hiciéramos introspección y reflexionáramos sobre el funcionamiento de la sociedad, nos daríamos cuenta que todo empieza y termina en un tema de salud, desde el nacimiento hasta la muerte.

Bill Clinton y James Carville.

Un médico ginecólogo atiende a la madre embarazada durante nueve meses; luego nace el bebé y, hasta la etapa de la adolescencia, el infante es atendido por un médico pediatra. Posteriormente, y en nuestra vida adulta, frecuentemente debemos realizarnos estudios y pruebas clínicos para detectar enfermedades y/o para atender dolencias. Si te enfermas, entonces tienes que ser atendido en algún centro hospitalario, público o privado. Aún más, si tienes la suerte de envejecer, los cuidados y atenciones médicas aumentan, pues tus problemas de salud casi seguro también se multiplicarán.

Deuda social

Y para que todo lo anterior funcione, se debe contar con entidades como el Seguro Nacional de Salud (SENASA) que, desde su creación en el 2001, se había convertido en un referente de organización, de continuidad de Estado, de eficiencia en los servicios prestados, tanto así que una gran cantidad de empresas privadas pasaron a contratar  los productos y servicios médicos que ofrecía esa aseguradora de riesgos de salud. De esa manera, el Estado empezaba a pagar la deuda social que tenía con la población dominicana en lo relativo a garantizar servicios de salud de calidad.

Pero tenían que aparecer unos “estúpidos”, ambiciosos, codiciosos, avarientos, rapaces, mezquinos, sin alma ni escrúpulos, desenfrenados, marrulleros, tramposos, truhanes, pillos, bellacos, tunantes, villanos, desalmados y desleales, quienes crearon una estructura mafiosa, según lo establecido por el Ministerio Público, para robarse una entidad pública que era una ejemplo de buena gestión. Lo triste es que 10 personas se pusieron de acuerdo para dañar a 7.5 millones de afiliados a SENASA. Verdaderamente terrible.

jpm-am

Héctor Acosta dice tiene 47 % intención de voto en M. Nouel

SANTO DOMINGO.- El senador por la provincia Monseñor Nouel, Héctor Acosta «El Torito», afirmó que continúa siendo la figura con mayor fortaleza política en su demarcación, al alcanzar un 47 % de intención de voto

Dijo que el dato está contenido en el estudio más reciente realizado por el Instituto Dominicano de Estudios Aplicados, Mercadeo y Encuesta (IDEAME) durante diciembre.

Explicó en una nota de prensa que la encuesta se sustentó en 2,000 entrevistas presenciales realizadas en hogares de toda la provincia, con un diseño muestral que garantiza representatividad entre personas mayores de 18 años, tanto de zonas urbanas como rurales.

El estudio cuenta con un margen de error de ±2.2 % y un nivel de confianza del 95 %.

Acosta dijo que los equipos de IDEAME visitaron municipios, distritos municipales, secciones, parajes y barrios seleccionados conforme a su peso poblacional.

LABOR LEGISLATIVA RECIBE RESPALDO

El senador señaló además que el estudio refleja un alto nivel de respaldo a su gestión, ya que el 75.5 % de los ciudadanos consultados dijo aprobar su trabajo en el Senado.

Acosta ocupa la curul por segundo ocasión de manera continua. Fue electo para el periodo 2024-2028 en el oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM).

an/am

Reflexión a la sombra de Robert McNamara (2 de 2)

En el fragor de las discusiones senatoriales para conseguir la declaración de guerra, cuando el senador Wayne Morse bautizó la contienda como “La Guerra de McNamara”, el Secretario de Defensa respondió, “eso no me ofende, estoy identificado con este objetivo y haré todo lo posible para ganar”.

El 7 de agosto de 1964, EEUU declaró de manera oficial la guerra a Vietnam del Norte, que había establecido su capital en Hanói, antes del armisticio con el emperador Bao Dai que gobernó la parte sur desde la ciudad de Saigón.

En las conversaciones de Mr. Mcnamara con la élite de Washington, en las fiestas de año nuevo del 1966, él comenzó a poner en dudas una victoria norteamericana en el campo militar, y solo había pasado un año y 5 meses desde la declaración de la guerra.

El declive y la salida de Mcnamara

La presión interna, que se incrementaba con la propaganda anti guerra de los grupos intelectuales de la sociedad norteamericana, más la constante llegada de los cuerpos de los muchachos sacrificados tan lejos de su patria, comenzaron a minar el ánimo y la confianza del Sr. McNamara.

Para el 1967 “El Proyecto 100,000” que, contemplaba un reclutamiento masivo, había logrado una cifra récord de más de 365 mil jóvenes, entre las edades de 18 a 26 años, para ser puestos en el terreno de las operaciones, pero las presiones internas e internacionales contra la guerra, también subían como una caldera en ebullición.

Una visita de Robert McNamara a la Universidad de Harvard en 1966 se tornó traumática cuando más de 800 estudiantes y manifestantes lo confrontaron antes de entrar a las edificaciones, de las que luego tuvo que salir escoltado por la seguridad por pasadizos secretos, para evitar la turbamulta.

Con todas estas presiones y los problemas operativos de una guerra en la que ya había dejado de creer, McNamara comienza a decaer en entusiasmo y ánimo en sus apariciones públicas; en ocasiones se le veía desarreglado y sin afeitar en diferentes entrevistas.

Es así que, en febrero de 1968, ante los serios signos de stress y depresión mostrados por el Secretario, el presidente Johnson decide reemplazarlo al frente de la Secretaria de Defensa, argumentando en privado que el país no podía correr el riesgo de otro suicidio en esa dependencia, como había ocurrido con James V Forrestal en el gobierno del presidente Harry Truman.

Robert McNamara.

A Robert McNamara se le designó como presidente del Banco Mundial, a partir de su salida de la Secretaría de Defensa, cargo que ostentó hasta 1981. Su “guerra” continuó por 7 años más, hasta que, en junio de 1973, el Senado norteamericano por resolución, pone fin al uso de tropas y recursos militares en la península de Indochina.

Esta decisión truncó los planes del presidente Nixon y su asesor Henry Kissinger de sacar a EEUU de la guerra, dejando un gobierno aliado en la parte sur; la situación fue favorable para las fuerzas del norte que, ya habían conseguido su victoria diplomática plasmada en papeles, con la firma de los Acuerdos de París el 27 de enero de 1973; esto implicaba la retirada de las tropas americanas de Vietnam.

La Guerra de Vietnam continuó hasta 1975, cuando las fuerzas comunistas derrumbaron las últimas defensas de lo que fuera Vietnam del Sur; el 2 de julio de 1976 se proclamó la República Socialista de Vietnam, con la reunificación del norte y el sur bajo una sola bandera.

Las contradicciones que aún subyacen bajo la piel de la sociedad norteamericana por esta guerra, volvieron a poner a Robert McNamara bajo el ojo público, a la hora de su muerte el día 6 de julio del 2009.

Tim Wiener, un columnista del New York Times, publicó ese día un relato histórico de la vida del Exsecretario, bajo el título “Robert McNamara, arquitecto de una guerra inútil” y en su interior reprodujo el siguiente párrafo de un editorial anterior del famoso diario.

“Mr. Mcnamara no debe escapar a la condena moral duradera de sus compatriotas. Seguramente debe escuchar en cada momento tranquilo y próspero, los incesantes susurros de esos muchachos de infantería que morían en la hierba alta, pelotón tras pelotón, sin ningún propósito. Lo que les quitó a ellos, no se puede pagar con disculpas en horarios de máxima audiencia y lágrimas estancadas con tres décadas de retraso”.

El New York Times se refiere sin dudas, a la narrativa histórica desde la óptica de McNamara, de los hechos de Vietnam compilados en tres volúmenes diferentes, en los que muestra un enjuiciamiento introspectivo de su aptitud frente a las guerras y por añadidura su rechazo a las mismas.

“La niebla de la guerra” (The fog of the war) su documental testimonial, nos da una idea de cómo evolucionó la mentalidad de un hombre que participó de una manera protagónica en dos de las tres grandes guerras del siglo XX.

Una lección que hemos aprendido: Entrar en una guerra es fácil…lo difícil es salir de ella victorioso.

jpm-am

Acción penal Senasa: una decisión política de alto nivel 

POR JULIO MARTINEZ

El gobierno ha insistido en presentar el expediente de “Operación Cobra” como una demostración del funcionamiento de un Ministerio Público independiente y decidido a enfrentar la corrupción. Sin embargo, cuando se revisa la cronología del caso, surgen dudas incómodas: la acción penal se aceleró justo después de que el propio presidente hiciera declaraciones públicas y se colocara al frente del debate, lo que alimenta la percepción de que la iniciativa no nació solo de una fiscalía autónoma, sino también de una decisión política de alto nivel.

Durante meses, distintos medios y voces políticas habían señalado rumores persistentes sobre irregularidades en SeNaSa, sobre compras cuestionables y manejos opacos de fondos, sin que se conociera una reacción visible por parte de las autoridades. Si el Ministerio Público tiene el deber constitucional de actuar ante el rumor público y las denuncias iniciales, resulta legítimo preguntar por qué la intervención llegó tan tarde y solo cuando las revelaciones ya eran inocultables. Esta brecha entre el discurso de “cero impunidad” y los tiempos reales de la actuación judicial debilita la narrativa de una justicia completamente ajena a los ritmos de la política.

Otro aspecto que llama la atención es la concentración geográfica y política de varios de los investigados. Una parte importante de los nombres que figuran en la acusación tiene vínculos con la provincia de Santiago, bastión de un sector político que acompañó al actual gobierno desde la campaña. Muchos de esos cuadros habían formado parte del entorno profesional y electoral que trabajó en la estructura de salud y en la captación de apoyo para el proyecto oficial. No se trata de criminalizar un origen regional, pero sí de reconocer que las redes de confianza que operan en las campañas suelen trasladarse luego a los cargos administrativos, con los riesgos que ello implica cuando faltan filtros serios de idoneidad y control.

Qué supervisión?

En ese contexto, la figura de la vicepresidenta adquiere relevancia política, no porque exista hoy una imputación penal en su contra, sino por el rol institucional que desempeña como coordinadora del Gabinete de Salud. Si las principales instituciones del sector, incluido SeNaSa, se articulan bajo esa instancia, cabe hacer una pregunta directa: ¿qué tipo de supervisión se ejercía sobre el seguro estatal mientras, según la acusación, se montaba un esquema de fraude que operó durante años?

También resulta pertinente cuestionar si desde el Gabinete de Salud se recibieron reportes internos, auditorías o advertencias tempranas sobre las anomalías que ahora se describen en detalle en la solicitud de medidas de coerción. Si esos informes existieron, ¿cómo se procesaron?; y si no existieron, ¿qué dice eso sobre la calidad de los mecanismos de control político y administrativo que acompañan a las designaciones de confianza en un sector tan sensible como el de la salud pública?

En vez de limitar la discusión a la figura del ex director y a su círculo más cercano, el país necesita respuestas más amplias sobre la relación entre los equipos de campaña, los nombramientos posteriores y la ausencia de alertas a tiempo. Cuando casi todos los implicados provienen de un mismo espacio político y territorial, la pregunta ya no es solo “quién robó”, sino “quién nombró, cómo supervisó y por qué no detuvo a tiempo lo que ahora se presenta como una estructura criminal”.

La ciudadanía tiene derecho a exigir que este caso no termine en un simple cambio de nombres ni en una lista de “manzanas podridas” convenientemente aisladas del resto del canasto. Si realmente se quiere romper con la tradición de impunidad en el sector salud, el gobierno debe estar dispuesto a revisar su propio modelo de gestión política, incluyendo la forma en que el Gabinete de Salud, bajo la coordinación de la vicepresidencia, ha ejercido su rol de dirección y vigilancia.

Desde una perspectiva jurídica, el proceso penal deberá determinar quiénes incurrieron en delitos y en qué grado, garantizando el debido proceso y la presunción de inocencia. Pero la responsabilidad política no puede esperar a una sentencia firme: se mide por la diligencia, por la reacción oportuna, por la voluntad de abrir los archivos y permitir que la sociedad conozca qué falló y quién debió haber actuado antes.

Todo esto no niega la importancia de que el Ministerio Público lleve adelante el caso con rigor técnico y respeto al debido proceso. Pero si la actuación sólo se activa cuando el escándalo alcanza niveles mediáticos imposibles de contener y el Ejecutivo toma la delantera del discurso, cuesta sostener sin matices la idea de una independencia plena y proactiva. Una justicia verdaderamente autónoma debería adelantarse al cálculo político, no acompañarlo a la zaga.

jpm-am