Luego de la gran derrota sufrida el 6 de diciembre, tanto Maduro como Cabello han dado pistas de las acciones desestabilizadoras que llevarán a cabo para protegerse de posibles eventos que puedan erosionar aun más gobierno. Maduro y Diosdado no asimilan el descalabro electoral, por lo que afirman que el aplastante triunfo de la oposición fue una victoria circunstancial, fruto de la guerra económica no convencional dirigida por la “ultraderecha fascista” contra su gobierno.
Y como se esperaba, el segundo manda más de Venezuela, el pichón de tirano, Cabello, en su última sesión parlamentaria como presidente del órgano legislativo, concretó maniobras conspirativas de alto calibre, que pretenden entorpecer y maniatar a la futura Asamblea Nacional.
Entre esas maniobras, Diosdado gestionó la designación de trece magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y juramentó a la jueza Susana Barreiro, como Defensora del Pueblo, la misma que sentenció a Leopoldo López a 14 años de prisión en un amañado proceso, donde ya éste estaba sentenciado de antemano por órdenes de Maduro y Cabello.
Pero la acción más peligrosa y descabellada fue la instalación del llamado Parlamento Comunal, o sea un congreso paralelo para neutralizar totalmente a la nueva Asamblea que se inaugurará en enero. De manera que si el chavismo pierde de todas maneras gana porque arrebata.
Hay que notar que los diputados de oposición abandonaron la sala legislativa en señal de protesta por los desafueros del derrotado, pero ambicioso y peligroso presidente de la Asamblea Nacional –AN–.
Al parecer ese ere un plan de contingencia preparado de antemano, por si en verdad perdían las elecciones como anunciaban todas las encuestas serias. De inmediato Nicolás Maduro anuncio que le dará todo el poder a dicho parlamento comunal, figura política copiada de la dictadura comunista cubana, la que sabemos asesora y controla al lacayuno régimen de Maduro.
Todo este accionar conspirativo para contrarrestar la pérdida de la asamblea legislativa, hará de Venezuela un país todavía más ingobernable, porque con estas acciones del chavismo lo que se busca es el enfrentamiento de las instituciones del país controladas por el gobierno, principalmente el Tribunal Supremo de Justicia, contra la nueva Asamblea Nacional, con propósitos altamente perjudiciales y preocupantes para el pueblo venezolano y el mundo que observa perplejo.
Sin embargo en vez de esto beneficiarlos lo que están haciendo es quizás cavando su propia tumba; ya que esos actos evidentemente antidemocráticos y altamente dañinos para la gobernabilidad, lo que harán es radicalizar más a la oposición, que no tendrá más remedio que tomar decisiones drásticas, como sería buscar la destitución del dictador Maduro, a través de la figura del referendo revocatorio.
Con una mayoría cualificada y aun con éste nuevo desafío, la oposición democrática no se dejará amedrentar y deberá tomar en serio esa prerrogativa que le brinda la constitución a través del ente legislativo. Oportunidad que no debe ser desaprovechada, porque las intensiones de los regímenes comunistas como lo es el de Nicolás Maduro, son mantenerse en el poder absoluto a como de lugar. Sus acciones desesperadas de última hora así lo atestiguan.
Y es que hay suficientes razones para desalojar al admirador de José Stalin y Fidel Castro del poder, porque sumando estos nuevos actos arbitrarios contra la institucionalidad, son muchos los abusos de poder los que ha cometido el susodicho, aparte del desastroso gobierno que ha hecho; con lo que ha llevado a la nación con las mayores reservas petroleras, pero con poquísima producción, a la ruina económica, al escarnio político y a la debacle social.
Un país que lo han hecho cargar con el pesado lastre de la inflación más alta del mundo, altísimos niveles de desabastecimiento, una descomunal ola de criminalidad, deficiencia crónica de servicios públicos, cortes constantes de electricidad, crisis monetaria, escases de agua potable, deterioro de la infraestructura vial y un alto desabastecimiento de productos farmacéuticos y otros males como la precariedad en el mercado de las divisas, entre otros.
Estas últimas acciones dictatoriales y de total irrespeto al mundo democrático y a un pueblo que salió pacificamente a votar por un cambio, desnudan de cuerpo entero a esa falsa democracia y demuestran de lo que son capaces los tiranos que desgobiernan a la otrora progresista y democrática Venezuela, con tal de mantenerse eternamente en el poder, engañando y mancillando a un pueblo noble que se merece mejor suerte.
Si Nicolás maduro y su mano derecha, Cabello, no bajan la guardia en su radicalismo de izquierda recalcitrante, lo que le espera al país suramericano en el futuro inmediato sería un escenario infernal que será funesto y muy lamentable, para la patria de Simón Bolívar.
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