La deficiente labor del Poder Judicial en RD

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El autor es abogado. Reside en Barahona.

POR EZEQUIEL CUEVAS 

La República Dominicana arrastra desde hace décadas una deuda histórica con sus ciudadanos: la de una justicia oportuna, imparcial e independiente. El sistema de justicia dominicano enfrenta el gran reto de mejorar sus niveles de confianza.

Según el Latinobarómetro 2024, apenas el 28% de los latinoamericanos confía en el Poder Judicial, una cifra que ubica a esta institución entre las de menor credibilidad en la región, por encima únicamente de los sindicatos, el Congreso y los partidos políticos. [Hoy Digital] https://hoy.com.do/el-poder-judicial-y-los-casos-de-corrupcion-en-republica-dominicana/Este dato no es una anécdota estadística; es el reflejo de un sistema que, pese a declaraciones optimistas, sigue fallándole a la ciudadanía.

Uno de los males más crónicos del sistema judicial dominicano es la llamada mora judicial, que se traduce en expedientes acumulados, audiencias postergadas y ciudadanos que esperan años para obtener una resolución. Al 15 de enero de 2024, se identificaron 66,500 asuntos en estado de mora a nivel nacional, registrados en el Sistema de Gestión de Casos, y en ese momento solo el 30% de los tribunales del país estaban al día. [El Nacional] https://elnacional.com.do/mora-judicial-y-falta-recursos-retos-penal/) Este represamiento no es solo un problema administrativo; es una violación sistemática al derecho a la tutela judicial efectiva, consagrado en la propia Constitución dominicana.

El presidente de la Suprema Corte de Justicia ha reconocido públicamente la gravedad del problema. Durante el acto conmemorativo por el Día del Poder Judicial, el magistrado Luis Henry Molina Peña subrayó que la mora judicial continúa siendo el mayor reto que enfrenta el sistema, señalando que «hay cientos de historias que ilustran la desesperanza e incertidumbre que generan los casos pendientes». (Diario Libre, 2025).

Resulta paradójico que sea el propio titular del sistema quien confirme el diagnóstico de crisis, mientras los esfuerzos institucionales aún no logran erradicar el problema de raíz. En 2024, el 73% de los tribunales reportó estar al día, pero aún quedaba un 27% que enfrentaba retrasos significativos, lo que supone que cientos de tribunales siguen operando con mora. (Diario Libre, 2025).

Más allá de la mora estructural, el talón de Aquiles del sistema judicial dominicano es su incapacidad para procesar con celeridad los casos de corrupción administrativa de alto perfil. Los casos de corrupción presentados por el Ministerio Público en los años 2020 y 2021 avanzan muy lentamente, con algunos expedientes que acumulan ya cuatro años sin que se haya logrado una sentencia en primera instancia.

Los reenvíos constituyen el día a día de la justicia, y se aplaza el conocimiento de casos incluso por falta de combustible para trasladar a los imputados. [Hoy Digital] https://hoy.com.do/el-poder-judicial-y-los-casos-de-corrupcion-en-republica-dominicana/Esta realidad desnuda una burocracia judicial que no responde a la urgencia que la ciudadanía demanda.

La organización Participación Ciudadana ha sido una de las voces más críticas frente a esta situación. Según esta entidad, aunque el país cuenta con un marco legal y organismos especializados para combatir la corrupción, el principal desafío sigue siendo la mora judicial y el uso de recursos legales para retrasar los procesos. «Se utilizan mecanismos para bombardear el proceso y atrasarlo.

Luego solicitan la extinción de la acción penal, y ese es uno de los grandes desafíos», explicó la coordinadora general Leidy Blanco. (N Digital, 2026)Esta estrategia defensiva, tolerada en parte por la lentitud del sistema, convierte a la prescripción en un aliado de los corruptos.

Blanco cuestionó abiertamente la ausencia de condenas ejemplarizantes, señalando: «Hemos visto los casos, hemos visto cómo se decide llevarlos a la justicia, pero ¿dónde están los presos?, ¿dónde están las sanciones?». Además, advirtió que muchos expedientes tardan cinco o seis años en llegar a un juicio de fondo, lo que debilita la confianza en las instituciones. (Diario Libre, 2026). Esta impunidad de facto no es solo una falla técnica del sistema: es una señal política que desalienta la denuncia ciudadana y alimenta la percepción de que en la República Dominicana la justicia tiene dos pesos y dos medidas.

La situación financiera del Poder Judicial agrava aún más el panorama. La Ley 194-04 fija un piso del 4.10% de los ingresos internos para el sistema de justicia, del cual el 2.66% corresponde al Poder Judicial. Sin embargo, históricamente la justicia ha operado con un porcentaje muy inferior: el promedio histórico es de apenas 1.23%, equivalente a un exiguo 0.15% del PIB. ([El Nuevo Diario] https://elnuevodiario.com.do/la-independencia-judicial-un-compromiso-de-todos/)

Esta brecha presupuestaria compromete la capacidad del sistema para contratar personal suficiente, modernizar infraestructuras y garantizar condiciones dignas a los operadores de justicia, perpetuando así el ciclo de ineficiencia.

En el plano de la corrupción pública, Participación Ciudadana advirtió en su balance de 2025 que la sociedad dominicana experimentó «graves retrocesos» en materia de lucha contra la corrupción, transparencia y justicia. La organización consideró el desfalco al Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) como el caso más grave del año, con un perjuicio estimado en 15,000 millones de pesos que afectó directamente el acceso a servicios de salud de sectores vulnerables. [Diario Libre, 2025) Que el crimen llegue hasta la salud de los más pobres habla de un sistema de control judicial que no ha logrado actuar como verdadero disuasor de la corrupción administrativa.

A pesar del avance de cinco puntos consecutivos en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, que llevó al país al puesto 99 mundial con 37 puntos en 2026, el informe advierte que el progreso sigue siendo limitado y marcado por la falta de sanciones efectivas y la lentitud del sistema judicial para castigar los casos de corrupción.

La impunidad continúa siendo uno de los principales obstáculos en la lucha contra la corrupción administrativa. (N Digital, 2026) El reto de la República Dominicana no es solo mejorar posiciones en rankings internacionales, sino transformar de manera real y profunda un sistema judicial que devuelva a sus ciudadanos la fe en que la justicia, tarde o temprano, llega para todos por igual.

jpm-am

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