Sufragio

¿Qué es un elector informado?

 

El voto es el elemento primordial de la democracia. Por esta razón, Pierre Rosanvallon, en su conocida obra La consagración del ciudadano, citando a Guadet, en lo referente a la pregunta: “¿Es razonable poner en la misma balanza el voto de un Rothschild o de un Thiers con el de un barrendero? responde con el razonamiento de Clemenceau: “El principio del sufragio universal no permite ningún compromiso. Otorga el mismo derecho al sabio y al ignorante; lo otorga en virtud del derecho natural”.

 

La igualdad frente a las urnas es una conquista que, desde que se consagró el sufragio universal, bajo el influjo de la Revolución Francesa, se cumple a cabalidad en todas las democracias. Ahora de lo que se trata es de propiciar un voto de calidad, para mejorar la democracia, mediante la escogencia de los mejores representantes del pueblo.

 

En su obra, La democracia posible, Ronald Dworkin, sostiene lo siguiente: “Nuestros candidatos nos hacen sentir vergüenza cuando se aclaran la garganta antes de hablar. Están sometidos a asesores que les dicen que las formas lo son todo y que el contenido no es nada, que deben decir tan poco como sea posible, que deben limitarse a lanzar mensajes subliminales dirigidos secretamente a movilizar a grupos importantes, que un titular impactante en las noticias de la noche es oro político y que cualquier cosa remotamente parecida a un argumento real es mortal”. Se trata de candidatos que manipulan a los electores desinformados, los cuales solo pueden ser combatidos y vencidos por los electores informados, que con sus votos cualificados contribuyen, además, con la integridad de las elecciones.

 

En ese sentido, la Enciclopedia ACE Electoral Knouledge Netword, considera lo siguiente: “Estar bien informado significa que los electores tienen información adicional de quienes son los candidatos que contienden, así como comprender las obligaciones y responsabilidades civiles y tener suficiente conocimiento sobre la elección y los candidatos, como para hacer una elección informada”.

 

De acuerdo con Civitas, agrega ACE, “la participación competente y responsable se basa en la reflexión y el conocimiento”. Sin embargo, para que un elector se considere informado no debe estar, bajo ninguna circunstancia, influenciado por otras personas, ni haber recibido información inducida a favor o en contra de los candidatos que participan en la competencia electoral.

 

El votante informado tiene como sus fuentes principales los medios de comunicación, preferiblemente los más plurales, a través de los cuales debe darle seguimiento al desarrollo de la campaña electoral. La renuencia del liderazgo político a que las propuestas de los candidatos, contrario a lo que acontece en la mayoría de los países de América y Europa, sean sometidas a debate, opera en contra del voto informado.

 

A pesar de que los partidos han dejado de ser programáticos y, por lo tanto, sus programas de gobierno, no son tomados en serio por los votantes, el elector informado debe empeñarse en conocer sus propuestas básicas.

 

Cada vez que las encuestas reflejan la baja valoración de los partidos políticos, se manifiesta el desencanto que provocan en los ciudadanos, los candidatos y gobernantes que, a costa de la ignorancia de los electores, han hecho de la hipocresía su fortaleza.

ej.olivares@hotmail.com

El PLD: ¿Dictadura de Partido o de Respaldo Popular?

 

En su libro «La Política» Aristóteles hace una separación muy singular de las formas de gobierno, clasificándolas de acuerdo a la cantidad de los que participen ejerciéndolas.  De esta manera, según el pensador griego, los gobiernos serán: si gobierna uno para todos -Monarquía-;  si gobierna uno para sí -Tiranía-;  si gobiernan más de uno, para todos -Aristocracia-;  si gobierna más de uno para sí -Oligarquía-;  si gobiernan todos para todos -Democracia- y si gobiernan todos para sí -Demagogia-.

 

Siguiendo con su definición de las formas de gobernar, Aristóteles califica a estas formas en “Puras” e “Impuras”. Las puras son las formas de gobierno por excelencia para él, mientras que las impuras son las formas degradadas. Las tres formas de gobierno clasificadas como “Puras” vendrían a constituirse en lo que hoy en día se conoce como el Estado Republicano, en donde el Poder Ejecutivo estaría representado por la Monarquía, el Poder Legislativo por la Democracia y el Poder Judicial por la Aristocracia.

 

Si bien es cierto que los actuales sistemas de gobierno tienden a tener una gran similitud con las ideas de los sistemas de Aristóteles, no menos cierto es que en algunos de ellos coexisten tendencias que imposibilitan identificar claramente sus ideologías. Para ello seria necesario estudiar con mayor profundidad las particularidades de cada uno de  estos sistemas, ya que en dichas formas -como es el caso de algunos países de América Latina- se pueden encontrar varios componentes ideológicos.

Según el Artículo 4, de la Constitución de la República Dominicana: “El gobierno de la Nación es esencialmente Civil, Republicano, Democrático y Representativo. Se divide en Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial. Estos tres poderes son independientes en el ejercicio de sus respectivas funciones. Sus encargados son responsables y no pueden delegar sus atribuciones, las cuales son únicamente las determinadas por esta Constitución y las leyes”. De lo anterior, se puede inferir de manera clara que como sistema; somos una Democracia Representativa.

 

Ahora bien. ¿Cuál sería nuestra forma de gobierno según Aristóteles? Sin lugar a dudas sería Pura; debido a que somos un Estado Republicano, Democrático y con Representación Congresional. Mientras en cuanto al sistema de Gobierno, seriamos una Democracia, esto último por la afirmación del pensador griego de que: “Si gobiernan todos para todos –Democracia-”. Por otra parte se observa, que las clasificaciones de Aristóteles; guardan una significativa relación con las formas de gobierno que hemos tenidos a través del tiempo.

 

Desde la Primera República -1844 al 1861- hasta la Cuarta-1866 al 2016- hemos tenido todo tipo de gobiernos. Los de las dos primeras Repúblicas fueron de corte: Liberal, Conservador, Progresista y Nacionalista. Para luego en   la Segunda República tener: Dictadura-Trujillo-; gobiernos de corte Fascista -Balaguer-;  gobiernos populistas -PRD-; Democráticos -PLD-. Sobre este último, algunos entienden que se ha convertido en una Dictadura de Partido, afirmación, que trae necesariamente a colación la vieja tesis del Profesor Bosch de la “Dictadura con Respaldo Popular”.

 

Nos dice Bosch en la página 69 de su libro sobre la Dictadura con Respaldo Popular: “La Dictadura con Respaldo Popular deberá ser, pues;  eminentemente popular antes, durante y después de tomar el poder, y su única fuente de poder deberá ser la voluntad del pueblo”. Siendo los gobiernos del PLD, eminente democráticos, populares –requisito sin ecua non para la tesis de Bosch- y obtenidos con la aprobación de una amplia mayoría de la población; dejan los mismos despejado el mayor obstáculo, para implementación de dicha tesis.

 

La Dictadura con Respaldo Popular, llamada también “La Tercera Vía”, por su creador, solo se sostiene mediante la voluntad popular. Tal requisito, implica que este sistema sería en la práctica uno de los más democráticos que haya existido. Mientras que la Dictadura de Partido, por el contrario,  sería la obtención y retención del poder mediante todo tipo de artimañas, subterfugios y malas artes. En lo único que coincide ambas tesis es en el prefijo –Dictadura- ya que una de ellas sería de partido, como es el caso de algunos regímenes asiáticos y Medio Oriente, y la otra  Democrática y Popular.

 

Sin embargo no consideramos infundado el temor de la oposición política dominicana en cuanto a la idea de que el PLD pueda perpetuarse en el poder, lo cual no ocurriría como consecuencia de instaurarse en el país una Dictadura de Partido, sino por sus debilidades, y por la falta de una oposición política coherente, con propuestas, con vocación de poder. Debilidades que sus propios voceros han externado, cuando exhortan al principal líder opositor a retirarse de la contienda electoral debido a la gran ventaja del Lic. Danilo Medina.

 

Con este tipo de propuesta intentan presentar un escenario de ingobernabilidad ficticio que solo existe en sus cabezas, pero dejan evidenciado con su estrategia que el candidato opositor no tiene posibilidades de competir con éxito en una primera vuelta electoral, lo que contribuye de manera significativa a impulsar la tesis del Profesor Bosch de la llamada Tercera Vía. Y hacia allá posiblemente vamos, sino rectifican; pero siempre por medios democráticos y con el favor pueblo.

El PLD de hoy 4 de 10

Primero que Juan Bosch, el antropólogo norteamericano Oscar Lewis provocó un verdadero avispero y encendidas polémicas, cuando le demostró al mundo con su libro » Los hijos de Sánchez» que el milagro económico de México era una farsa. El célebre autor ya había hecho un intento muy serio en el campo científico al demostrar la desigualdad social, tomando como modelo a cinco familias mexicanas en su archiconocido libro » Antropología de la pobreza». Lewis hizo trascendentes aportes a la Sociología Moderna, de hecho, el concepto de la cultura de la pobreza, nace con él.

 

Aunque el autor neoryorquino haya tocado el tema de las clases sociales y sus desigualdades primero que el fundador del Partido de la Liberación Dominicana, éste no llegó a hacer una verdadera clasificación de las clases sociales y envolvió todos esos sectores de clases en el concepto de Los marginados, señalamiento que le haría Don Juan más tarde.  Sin lugar a dudas, que es el autor de »Viajes a los Antípodas» quien con mayor rigurosidad científica expone el concepto de las clases sociales, presentando aspectos novísimos que conmocionaron la República Dominicana y a sus intelectuales.

 

Juan Bosch no sólo conceptualizó sobre la división de clases en la República Dominicana, creando y definiendo los conceptos de clases y sectores de clases en sus manifestaciones de: baja, mediana y alta burguesía, sino, que presentó todo un ensayo del comportamiento psicológico y social de la pequeña burguesía, como sector de clase  responsable de nuestros cambios sociales y nuestras » revoluciones» como se demuestra en nuestra guerra Restauradora.

 

Este preámbulo ha sido prácticamente obligado, para aseverar, que nadie conoció el comportamiento y la naturaleza de la pequeña burguesía mejor que el líder y fundador del PLD y  por eso, tomó en cuenta todos los vicios de ese sector de clase a la hora de fundar esa entidad política. Nunca se cansó de decir el maestro, que la pequeña burguesía creaba y consumía chismes en cantidades industriales. El PLD de hoy, por más eufemismos que se saquen a relucir, está haciendo uso de uno de los vicios que tanto criticó Don Juan: la intriga.

 

Con pruebas o sin pruebas, una gran parte de los dominicanos entiende que el »desplome» del presidente del PLD Leonel Fernández obedeció a un acto de intriga a lo interno de su partido, que le costó su candidatura presidencial y afectó su prestigio.  A casi 15 años de la pérdida física de Juan Bosch, el PLD reproduce uno de los vicios que tanto criticó su líder: la intriga.

 

Sólo que en esta ocasión, parece haber salido de mentes dignas de emular al gran Shakespeare, que con su Otelo, Hamlet y Macbeth universalizó la intriga, que prohijaría luego el gran dramaturgo y actor francés: Jean Baptiste Poquelin, mejor conocido como Moliére  en su obra »Tartufo o el impostor.»

 

Juan Bosch previó el paso  cuantitativo de PLD y creó los métodos para blindarlo de los oportunistas, pero eso será tema de la próxima entrega.

 

 

El trujillismo del siglo XXI

“El que aboga por las dictaduras siempre aboga por el control sin restricciones de su propia voluntad”. -Ludwig von Mises-

 

Es generalizada la creencia que todos los dominicanos llevamos un trujillito por dentro.

 

El dominicano(a) que tenía 22 años en 1961, año de la decapitación de la tiranía trujillista, ya alcanzó los 77 al presente. O sea, un porcentaje muy bajo de la actual población dominicana vivió una dictadura. El dominicano cree saber sobre las realidades del régimen por referencias, relatos, anécdotas, escritos, etc., pero, como el slogan publicitario, “probando es que se sabe”. Lo demás está sujeto a la interpretación; a la libre percepción de cada individuo.

 

Definir a Trujillo es redundar. Está bien documentada la falta de libertades políticas, individuales o partidistas, durante casi 31 años de despotismo. Expresarse contra él acarreaba detención e interrogatorios y, en la condición extrema, torturas y hasta la muerte.

Rafael Trujillo Molina
Rafael Trujillo Molina

El trujillito que llevamos dentro nos reclama el retorno del Jefe por la podredumbre que deteriora nuestra calidad de vida a la vez que, irónicamente, somos desordenados, escandalosos e indisciplinados. Nos apasiona criticar mordazmente a cada presidente de turno, entre relacionados y hasta desconocidos, si no somos beneficiados en su gobierno de alguna manera.

 

A Trujillo no se le podía criticar, ni siquiera, en muchos casos, entre familiares cercanos. El orden, el comportamiento cívico y la disciplina ciudadana eran obligatorias, como sucede en prácticamente todas las dictaduras. ¿Cómo maridar el control trujillista ultraconservador con el libertinaje que arropa muchos segmentos de la población hoy día?

 

Muchos de los que anhelan tener a Trujillo de vuelta son de tez oscura, quizás sin saber que el Jefe era un reconocido racista radical. Tenía leales militares negros y mulatos quienes conocían en Trujillo su constante preocupación por blanquear la población dominicana.

 

Anselmo Paulino Álvarez, colaborador íntimo de Trujillo y quien lo involucró en el desarrollo industrial del país a partir de la segunda década de la tiranía, hasta que cayó en desgracia, estuvo preso y luego en cómodo retiro en Suiza y Francia, le comentó al Jefe que República Dominicana podría convertirse en la Suiza del Caribe a lo que Trujillo le respondió: “Suena muy bien pero, ¿dónde están los suizos?”. Trujillo no confiaba en los dominicanos como pueblo emprendedor ni patriota, en términos generales.

 

Como dictador, era psicorígido. Los códigos de conducta cívicos debían respetarse. Los contratistas debían ajustarse, sin excusas, a los presupuestos, los términos técnicos y los plazos de entrega en las ejecutorias de las contrataciones con el Estado. La carrera militar y la policial eran de primer orden en cuanto a disciplina, remuneración, adiestramiento, supervisión, etc., como era de esperar en una dictadura aplastante.

 

Pero todo respondía a sus intereses. Trujillo era omnipresente en la vida pública y privada nacional. Ciertamente algo como el macho alfa entre los dominicanos que sumisamente aceptaban o, calladamente soportaban, su dominio absoluto.

 

Es común escuchar en nuevas generaciones: “¡Qué falta hace Trujillo!”. ¿Estarían dispuestos a canjear sus libertades por ello? No lo creo, si pudieran vivir una dictadura de ese calibre previo a responder. Ni el acelerado endeudamiento público ni la alegre haitianización del país justifican aquella tiranía. El respeto al derecho ajeno que se anhela con “Trujillo de vuelta” conlleva deberes que no queremos asumir. El Jefe les haría cumplir con éstos, claro está, por la fuerza.

Augusto Pinochet
Augusto Pinochet

Me tocó vivir la dictadura del general Augusto Pinochet Ugarte en Chile durante 1984-1985, donde me llamó profundamente la atención el lema del escudo chileno: “Por la Razón o por la Fuerza”. Retorné una década después. Compré un libro escueto que conservo, escrito por el dictador, titulado ‘Política, Politiquería y Demagogia’, publicado en 1983, y de donde extraigo el siguiente párrafo:

 

“En la historia de nuestro país hay ejemplos de políticos de genuina probidad, que sacrificaron estoicamente todo interés personal en beneficio de los superiores intereses de la Patria. Sin embargo, su ejemplo no fue seguido por todos. Y se impuso una actitud que, al convertirse en el de la mayoría, transformó el trabajo noble del auténtico político en una actividad que pasó a ser sinónimo de pago de favores electorales, prebendas y beneficios personales. Desnaturalizada de ese modo, la política llegó a ser en la práctica más que nada politiquería y demagogia”.

 

Trujillo consideraba a los dominicanos como políticamente irresponsables. En esto, con alto grado de razón, cuando analizamos la compra de votos (patrocinada por los partidos) y la venta de votos (fomentada por los propios votantes), convirtiendo el ideal democrático en una aberración donde: “la política es el arte de lo posible”.

 

Si hacemos fallar nuestro sistema democrático, donde se requiere una mayor cuota de inteligencia para gobernar, con los males que acarrea su desmoronamiento, como son la delincuencia, la contaminación, el desorden, la pobreza, la suciedad, la indisciplina cívica, la descomposición social, los vicios extremos, entre otros que ya nos afectan, podríamos estar dando paso a otra cruel aventura de corte trujillista. Paradójicamente, al poco tiempo, sus primeros detractores serán los trujillitos de hoy.

 

perozoagustin@gmail.com

 

 

Sable y Progreso

El ejército  de Don Nadie, será el ganador en las votaciones del 15 de mayo. En las cercanas elecciones nacionales, el ejército de los chiriperos, los desempleados, los excluidos, los campesinos sin tierra, los que carecen de facilidades para estudiar, para comer, para ir a un centro médico, pondrán la diferencia en las urnas.

Una mayoría sin cabeza y sin corazón, sin esperanzas y sin donde ocupar las manos, pero que tiene la posibilidad de ser igual al gran empresario, o al político de saco y corbata. Su espacio es de  seis de la mañana a seis de la tarde. Doce horas para cambiar o mantener la trayectoria del país.

El voto de los excluidos en muchas ocasiones ha sido determinante, y en otros un papel que se va con el robo de las urnas, las alteraciones de los votos, los traslados del padrón y miles de subterfugios.

No son pendejos, sino hombres que actúan de acuerdo a sus circunstancias. Es su hora de sumisiones, de incertidumbres, de pasar el trago amargo de la miseria. Esa mayoría silente y temerosa es el mismo eje de los cambios sociales, narigoneada por un hombre de pantalones que vende la ilusión  de un cambio y seguridad social.

Trujillo, ese Rafael Leónidas que muchos quieren ignorar y prohíben que se estudie, surgió producto de esa desesperanza social. El hombre de la campiña, el morador del barrio marginado vio esperanzas iníciales en la palabra de un hombre a caballo, que entraba en contradicciones con las castas gobernantes.

Trujillo desde su inicio fue un peón bañado en sangre ajena, aupado por  la intervención militar norteamericana,  fue un hombre de sable, de polainas, de cortar cabeza, pero no surgió de la chistera de un mago de circo, sino que lo hizo, lo procrearon, las grandes desigualdades sociales, donde una mayoría paralítica estaba a la espera de un salvador.

Los dictadores que se mantienen a golpe de sable, son echura de coyunturas sociales y en muchas ocasiones cuentan con la complicidad peruna de muchos intelectuales, que le lamen las botas, y en las cercanías del derrumbe, son los primeros en abandonar el barco y cambiar de chaquetas.

La sociedad dominicana tiene hoy un programa claro de necesidades que están circunscritas en la educación, la salud,  el empleo, la tierra y la vivienda. No se necesita un salvador milagroso para ejecutar este programa. No cabe en la sociedad dominicana de hoy un asesino político como Trujillo con charreteras y sombrero de flequillos.

Se avanza en la modernización y hay que fortalecer la marcha hacia un desarrollo integral y colectivo del país.

 

El cura de Villa Jaragua

Reza un viejo dicho que “al desnudo le llega de todo, menos ropa”. Por eso decimos que Villa Jaragua, el lejano pueblito que una vez nos vio nacer, sufre todo tipo de miseria por dejadez de las autoridades.

Para saber cuánto sufre mi lar, tan solo hay que participar en una de las eucaristías que cada domingo oficia en la parroquia San José  Obrero, el sacerdote Anderson Fabián, párroco de ese municipio.  Nos saca las lágrimas cuando dice que la gente de allí muere sin comida  y sin vivienda.

La personas, principal activo de quienes visitan su iglesia, le susurran al oído y le lloran por comida, porque viven muy mal, siendo el principal problema la falta de una casa donde  vivir y una cama donde dormir.

Dice el reverendo que camina todo el pueblo y que,  entre tanta necesidad que observa, se encuentra con familias que se desayunan por las noches.  Le apena ver a personas que comienzan a construir una casucha y duran hasta cinco años, y a veces ponen maderas y se les pudren y tienen que volver a colocarlas, porque no cuentan con recursos.

Al padre Anderson ya le duele la mano de tanto extenderla para pedir que le den para ayudar a feligreses que de rodillas caen en la iglesia, no para rezar sino por el mareo que le ocasiona el hambre que pasan.

En esa agreste comunidad del sur hay gente muy pobre que para poder comer tiene que pedir, a pesar de que allí hay personas y muchas organizaciones  de la sociedad civil que reciben dinero y cooperaciones internacionales, pero no las comparten con los que más  necesitan.

El párroco de la iglesia San José Obrero, de Villa Jaragua, se pregunta cómo una familia puede aguantar tanto tiempo viviendo en una rancheta cobijada de yagua con un piso de tierra.

Expresa que el gobierno construye viviendas en la zona, pero éstas no se las entregan a quienes verdaderamente las necesitan.

Se lamenta amargamente de que las calles, por igual, en su mayoría no están asfaltadas, y las que en ocasiones comienzan a ser reparadas, no la terminan. Lo mismo con las escasez de agua potable y energía eléctrica.

Ante tantas vicisitudes, calamidades y gente muriendo de hambre, el sacerdote de la Villa, incómodo, impotente y apenado,  ha hecho un llamado a las autoridades oficiales para que se acerquen más a las personas de ese pueblo y las ayuden a superar sus miserias y carencias.

 

Rep. Dominicana de la “democradura” a la partidocracia

Desde la fundación de la República Dominicana en el 1844 ha habido una lucha entre los sectores democráticos-liberales y los conservadores-autoritarios por el control del estado y del gobierno. En esa lucha los sectores conservadores-autoritarios tomaron la delantera y crearon estructuras de dominación desde el inicio de la República.

 

Es así como se explica que los regímenes conservadores y autoritarios de Pedro Santana, Buenaventura Báez, Ulises Heureaux, entre otros,  perduraron mucho tiempo en el poder; mientras que gobiernos de corte democráticos-liberales, como Ulises Francisco Espaillat y Juan Bosch, apenas duraron meses en el poder.

 

La grandeza de los sectores democráticos-liberales ha sido nunca rendirse ante los regímenes conservadores-autoritarios aun a costo de arriesgar y perder sus  vidas. Una vez más  la perseverancia se convierte en el elemento más importante para lograr los objetivos buscados.

 

La última dictadura militar que padeció la República  Dominicana fue la de Rafael Leónidas Trujillo Molina y su caída abrió nuevamente el camino a la democracia y las libertades públicas aunque fuera de manera efímera. Los años siguientes fueron de transición hacia la democracia mediante una “democradura” encabezada por el Dr. Joaquín Balaguer.

 

La ausencia de una burguesía capaz de establecer las reglas del juego para la democracia fue lo que permitió anteriormente el surgimiento de dictaduras personalizadas; y más adelante cuando ya las dictaduras eran insostenibles entonces surgieron los partidos políticos como sostén de la democracia.

 

Hoy en día en la República Dominicana existe una democracia imperfecta que descansa en los partidos políticos y por tal razón podemos afirmar que vivimos bajo una partidocracia transitoria. Los partidos políticos controlan el gobierno y el estado y se resisten a ceder espacio a otras fuerzas fácticas de la sociedad.

 

Una democracia auténtica descansa en la ley y las instituciones mientras que una “democradura” descansa en poderes fácticos y autoritarios, aliados con sectores políticos partidistas.  En la “Partidocracia” los partidos se reparten el poder para imponerse a los poderes fácticos.

 

El aspecto confuso del escenario político dominicano se debe precisamente a  que sectores fácticos que tuvieron mucho poder durante mucho tiempo se sienten desplazados por los partidos políticos y arremeten contra estos, especialmente contra el que está en el poder.

 

El PLD es el partido político dominante en la República Dominicana y comparte el poder con el PRD, el PRSC, el PRM y otros grupos políticos minoritarios del país. Esa Partidocracia perdurará por muchos años más debido a que los grupos de poder económico no poseen líderes capaces de desplazar a los líderes de los partidos políticos por medios democráticos. Los golpes de estado son del pasado.

Fernández revelará proyecto de desarrollo diseñado por Funglode

SANTO DOMINGO.- El expresidente Leonel Fernández dará a conocer el 9 de febrero venidero el proyecto RD-2044, el cual contempla las obras de infraestructura y de desarrollo necesarias para todo el país, según informaron los directivos de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), Marcos Herrera y César Hernández.

Informaron, en nota de prensa difundida este viernes que los proyectos que han diseñado junto a las comunidades son totalmente sostenibles y están amparados en la definición de sostenibilidad de las Naciones Unidas y que además, son medioambientalmente aceptados.

«Consultamos todas las provincias, todas las fuerzas políticas sin importar partido, iglesias, clubes culturales y sociales, asociaciones de comercios, de amas de casa, juntas de vecinos; es decir no quedó fuerza viva que no fuera consultada. Tenemos más de 3.000 entrevistas», aseguraron.

A partir del 9 de febrero, la plataforma tecnológica de RD-2044 tendrá una opción de participación, debido a que, «los proyectos no son estáticos, son dinámicos, y eso será en torno a las necesidades de la población».

Herrera comentó que cada una de las provincias fue evaluada atendiendo sus particularidades, y en el tema de la región fronteriza, la planificación fue concebida tomando en cuenta los componentes necesarios para el desarrollo integral para que haya más actividad económica y otros elementos que son también muy importantes.

Mientras que Hernández calificó la experiencia de «increíble», ya que lo encontraron en esta consulta fue que todo el mundo quiere que su provincia se desarrolle.

Manifestó que todo lo que tiene que ver con desarrollo económico y turístico, se ha diseñado con miras a una alianza de lo público con lo privado.

«Es un plan que se está poniendo a favor de la sociedad, cada provincia tiene que empoderarse, no es un asunto del Estado ni de Funglode, es de todos», enfatizó Hernández.

Entre los aspectos que más le preocuparon durante la consulta, que se tomó un período de cinco años, comenta, figuran la ausencia de planes municipales que deberían contemplar los gobiernos locales y el vertido directo de aguas de cañadas a las playas del país, especialmente en Puerto Plata.

«Se encontró que dentro de los más de cien municipios, solo unos cinco tienen planes municipales y, lo que hicimos, fue desarrollar un plan consensuado con RD-2044, es decir, dentro de sus posibilidades iría desarrollándose con un nivel estratégico que fue realizado por Funglode y sus técnicos», expone.

Destaca que el manejo del agua, está entre los problemas básicos que encontraron en la mayoría de las provincias del país.

Rescatemos nuestros valores morales y éticos

En República Dominicana existe una especie de desprecio y animadversión hacia las personas que durante su vida han demostrado disconformidad con las cosas mal hechas por autoridades.

Al señor Hamlet Herman Pérez no se le rindieron los honores que merecía como héroe nacional, tal vez porque nunca estuvo de acuerdo con el manejo turbio de los recursos del Estado.  Si hubiese sido un bandido y/o traficante de sustancias alucinógenas, tal vez algunos delincuentes enganchados a senadores y diputados lo hubieran declarado oficialmente, héroe nacional.

Últimamente hemos caído en el tenebroso fango de la inmoralidad porque le damos más crédito e importancia a las acciones antiéticas que de ninguna manera nos edifican como grupo étnico.

Habrá que revisar de forma rigurosa el esquema de comportamiento social en que nos estamos desenvolviendo en las últimas dos décadas.

Aplaudimos y perdonamos a los cleptómanos y deshonestos porque violamos todos los estamentos jurídicos de la nación.

Así no podemos seguir viviendo;  la reverencia y el culto a la deshonestidad debe ser abolida por la salvación y el bien común de nuestro país.

Debemos revisar, rescatar y asumir como nuestro, los valores morales, éticos y revolucionarios de Eugenio María de Hóstos y Juan Pablo Duarte.

 

Pvasquez3570@yahoo.com

Narconovelas en República Dominicana

 

Desde que en el país empezaron a promover las dañinas “narco novelas”, a través de los diferentes canales de televisión de cobertura nacional, iniciando con la famosa serie “El Cartel de los Sapos”, la sociedad tuvo un notorio cambio en su accionar delictivo, en un núcleo tan importante como el de la juventud.

Recuerdo en mi adolescencia cuando solía salir a actividades junto a mis amigos. El temor de la época era el robo a una gorra o cachucha que tuviéramos en la cabeza. Posteriormente el temor fue al robo de nuestros celulares (del que fui víctima). A partir de ahí los temores han ido aumentando.

Después de la pegada, lamentablemente, de esas novelas, no hay dudas de que nuestros jóvenes han incurrido en las más impensables acciones, en desmedro de los demás.

Las narco novelas no han venido;  las han traído los poderosos e irresponsables empresarios de los medios de comunicación, con el único fin de aumentar sus ingresos económicos y su audiencia televisiva, aprovechando  la amplia fanaticada del accionar que se presenta en cada una de ellas y obviando las repercusiones negativas hacia nuestros/as jóvenes.

Recuerdo que hace aproximadamente un año dediqué un articulo similar a criticar la película “Oro y Polvo”, producida y dirigida por el destacado periodista Huchy Lora, y protagonizada por el actor mexicano Rafael Amaya, quien en la actualidad protagoniza “El Señor de los Cielos”.  Basé mi crítica al absurdo de que se quiera ser más «papista que el Papa», criticando las narco novelas y que a la vez se pretenda hacer un nicho de mercado, en detrimento de los jóvenes y adolescentes dominicanos, lo mismo que sucedió en Colombia y México.

No hay dudas de que las actuaciones, perversas por demás, de nuestros jóvenes y adolescentes, han sido copiadas y tomadas de las ejecuciones que ven en las fatales narco novelas, de las que también han aprendido hasta incursionar en los impensables atentados o actos terroristas.

Pepín Corripio

La mayoría de esas narco novelas las han transmitido los canales de don José Luís Corripio Estrada (Pepín). Sin embargo, el propio empresario ha dicho que si él no las pasa, las pasarán otros, dejando claro que si los demás no las pasan, él tampoco. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

 

robinsongalvez31@gmail.com