OPINION: ¿Por qué ganó el No en Colombia?

El inesperado golpe de timón que el pueblo colombiano le dio a la política nacional y regional con el rechazo al plan de paz con las FARC dejó una certeza y muchas preguntas, empezando por la elemental de por qué ganó el No en el plebiscito de ayer.

Una primera aproximación a la respuesta, apelando a diversos testimonios recolectados durante la cobertura de la agencia Télam en Colombia, permite hacer una enumeración tosca y brutal, pero real, que lleva a la certeza señalada: la mitad de los colombianos guarda un fuerte resentimiento hacia aquellos que abrazaron la guerrilla como medio de vida y de expresión política.

Es decir, si el Sí hubiera ganado por el mismo estrechísimo margen de medio punto porcentual nada hubiera cambiado y estaríamos hoy haciéndonos las mismas preguntas.

A partir de ahí, se encadenan diversos cuestionamientos, no tan parecidos entre sí pero que sumaron para la victoria del No, porque fueron varios los reclamos, pero la mayoría nació del resentimiento, o más bien del odio hacia las FARC.

«¿Por qué un guerrillero va a recibir un subsidio de 1.300.000 pesos? (450 dólares) ¿Y yo qué? Yo gano 700.000 pesos (242 dólares) y nunca maté ni secuestré a nadie», era una de las frases más repetidas por gente de a pie en referencia a la ayuda económica que el gobierno le iba a entregar a los desmovilizados para que se reintegraran a la sociedad.

En ese caso, quienes la formulaban se negaban a recibir comentarios que intentaran justificar la entrega de ese subsidio en nombre del bien supremo de la paz y de la posibilidad de que ese compatriota pudiera reintegrarse a la vida normal sin que llevar un fusil al hombro sea esa normalidad, pero para ellos era decisión tomada votar por el No, y el reclamo venía perfecto para justificarlo.

«¿Por qué los guerrilleros no van a ir presos? Si quieren dejar las armas que las dejen. Si quieren entrar en política que entren, pero que primero vayan a la cárcel«, era la segunda gran piedra en el zapato para los impulsores del Sí.

En este punto, el gobierno de Juan Manuel Santos nunca tuvo una respuesta demasiado convincente. El acuerdo ahora invalidado creaba un espacio judicial especial, en el que quienes confesaran sus delitos iban a sufrir pena de «restricción de libertad», una figura que no lograba garantizar penalizaciones efectivas para los desmovilizados.

El propio Santos admitía esta situación apelando a figuras tales como «si queremos que los guerrilleros vayan 40 años presos, nunca alcanzaremos la paz» o «no serán penas de cárcel tras los barrotes y el traje a rayas, pero tendrán una situación de restricción de libertad efectiva», y así…

Explicaciones que no alcanzaron, evidentemente: otro buen motivo para los que no quieren saber nada con darle una nueva oportunidad a aquellos que entregaron varios años de su vida a la lucha armada dejando de lado familia, estudios y el aprendizaje de determinados trabajos.

Otro fundamento -menos escuchado- era que las FARC no iban a poner un peso de su -afirmaban- cuantioso botín de guerra, pero la guerrilla echó por tierra con ese reclamo anteayer, cuando anunció que repararía con dinero procedente de su «economía de guerra» a sus víctimas. ¿Cuántos se enteraron de esto? ¿Cuántos lo tomaron en serio? ¿Cuántos hicieron como que no lo escucharon para votar por el No tranquilos con su conciencia?

Y todo esto, para no entrar en temas más finos que pudieron haber pasado de largo para el común pero no para algunos especialistas que se sumaron al rechazo del acuerdo, como la facilitación de superpoderes al Presidente y la creación de una fiscalía paralela, establecidos en el fallido acuerdo.

Todo esto, se supone, jugó a favor de la derrota del Sí, y nadie arriesga -al menos hoy- que el resultado del plebiscito haga retroceder a Colombia cuatro años y se reinstale el conflicto armado que la desangró durante medio siglo.

No. Por el contrario, la palabra de moda es «renegociar».

«El pueblo está diciendo que hay que revisar el acuerdo», dicen todos los protagonistas, hayan votado por una y otra posición. Gran noticia: se buscarán nuevos acuerdos.

Ahora bien, se supone que estos puntos cuestionados por tantos colombianos eran producto de mucho tiempo de diálogo, tensiones y tironeos. ¿Quién puede creer que las FARC estarán dispuestas ahora a abandonar sus jueces especiales y someterse a la justicia común? ¿Santos podría calmar a las fieras quitando el subsidio a los guerrilleros o dándoselo también a los sectores más desprotegidos?

Y siguen las preguntas: ¿Cómo se recuperará Santos de semejante golpe político cuando le restan aún dos años de gestión? ¿Con el triunfo del No vuelve Álvaro Uribe a ser una opción de poder? ¿Cuánto influyó la baja adhesión popular que tiene hoy por hoy el gobierno nacional? ¿El triunfo del No es una derrota para todos los políticos? ¿Qué dirá el papa Francisco, después de haberse jugado tan abiertamente para el Sí? ¿Y Estados Unidos y tantos gobiernos de la región de signos políticos tan distintos?

El plebiscito fue ayer, pero esto recién empieza.

OPINION: ¿Por qué ganó el No en Colombia?

El inesperado golpe de timón que el pueblo colombiano le dio a la política nacional y regional con el rechazo al plan de paz con las FARC dejó una certeza y muchas preguntas, empezando por la elemental de por qué ganó el No en el plebiscito de ayer.

Una primera aproximación a la respuesta, apelando a diversos testimonios recolectados durante la cobertura de la agencia Télam en Colombia, permite hacer una enumeración tosca y brutal, pero real, que lleva a la certeza señalada: la mitad de los colombianos guarda un fuerte resentimiento hacia aquellos que abrazaron la guerrilla como medio de vida y de expresión política.

Es decir, si el Sí hubiera ganado por el mismo estrechísimo margen de medio punto porcentual nada hubiera cambiado y estaríamos hoy haciéndonos las mismas preguntas.

A partir de ahí, se encadenan diversos cuestionamientos, no tan parecidos entre sí pero que sumaron para la victoria del No, porque fueron varios los reclamos, pero la mayoría nació del resentimiento, o más bien del odio hacia las FARC.

«¿Por qué un guerrillero va a recibir un subsidio de 1.300.000 pesos? (450 dólares) ¿Y yo qué? Yo gano 700.000 pesos (242 dólares) y nunca maté ni secuestré a nadie», era una de las frases más repetidas por gente de a pie en referencia a la ayuda económica que el gobierno le iba a entregar a los desmovilizados para que se reintegraran a la sociedad.

En ese caso, quienes la formulaban se negaban a recibir comentarios que intentaran justificar la entrega de ese subsidio en nombre del bien supremo de la paz y de la posibilidad de que ese compatriota pudiera reintegrarse a la vida normal sin que llevar un fusil al hombro sea esa normalidad, pero para ellos era decisión tomada votar por el No, y el reclamo venía perfecto para justificarlo.

«¿Por qué los guerrilleros no van a ir presos? Si quieren dejar las armas que las dejen. Si quieren entrar en política que entren, pero que primero vayan a la cárcel«, era la segunda gran piedra en el zapato para los impulsores del Sí.

En este punto, el gobierno de Juan Manuel Santos nunca tuvo una respuesta demasiado convincente. El acuerdo ahora invalidado creaba un espacio judicial especial, en el que quienes confesaran sus delitos iban a sufrir pena de «restricción de libertad», una figura que no lograba garantizar penalizaciones efectivas para los desmovilizados.

El propio Santos admitía esta situación apelando a figuras tales como «si queremos que los guerrilleros vayan 40 años presos, nunca alcanzaremos la paz» o «no serán penas de cárcel tras los barrotes y el traje a rayas, pero tendrán una situación de restricción de libertad efectiva», y así…

Explicaciones que no alcanzaron, evidentemente: otro buen motivo para los que no quieren saber nada con darle una nueva oportunidad a aquellos que entregaron varios años de su vida a la lucha armada dejando de lado familia, estudios y el aprendizaje de determinados trabajos.

Otro fundamento -menos escuchado- era que las FARC no iban a poner un peso de su -afirmaban- cuantioso botín de guerra, pero la guerrilla echó por tierra con ese reclamo anteayer, cuando anunció que repararía con dinero procedente de su «economía de guerra» a sus víctimas. ¿Cuántos se enteraron de esto? ¿Cuántos lo tomaron en serio? ¿Cuántos hicieron como que no lo escucharon para votar por el No tranquilos con su conciencia?

Y todo esto, para no entrar en temas más finos que pudieron haber pasado de largo para el común pero no para algunos especialistas que se sumaron al rechazo del acuerdo, como la facilitación de superpoderes al Presidente y la creación de una fiscalía paralela, establecidos en el fallido acuerdo.

Todo esto, se supone, jugó a favor de la derrota del Sí, y nadie arriesga -al menos hoy- que el resultado del plebiscito haga retroceder a Colombia cuatro años y se reinstale el conflicto armado que la desangró durante medio siglo.

No. Por el contrario, la palabra de moda es «renegociar».

«El pueblo está diciendo que hay que revisar el acuerdo», dicen todos los protagonistas, hayan votado por una y otra posición. Gran noticia: se buscarán nuevos acuerdos.

Ahora bien, se supone que estos puntos cuestionados por tantos colombianos eran producto de mucho tiempo de diálogo, tensiones y tironeos. ¿Quién puede creer que las FARC estarán dispuestas ahora a abandonar sus jueces especiales y someterse a la justicia común? ¿Santos podría calmar a las fieras quitando el subsidio a los guerrilleros o dándoselo también a los sectores más desprotegidos?

Y siguen las preguntas: ¿Cómo se recuperará Santos de semejante golpe político cuando le restan aún dos años de gestión? ¿Con el triunfo del No vuelve Álvaro Uribe a ser una opción de poder? ¿Cuánto influyó la baja adhesión popular que tiene hoy por hoy el gobierno nacional? ¿El triunfo del No es una derrota para todos los políticos? ¿Qué dirá el papa Francisco, después de haberse jugado tan abiertamente para el Sí? ¿Y Estados Unidos y tantos gobiernos de la región de signos políticos tan distintos?

El plebiscito fue ayer, pero esto recién empieza.

Organizaciones y gobiernos del mundo animan a Colombia a seguir buscando la paz

Tras los resultados del plebiscito en Colombia, organizaciones internacionales y líderes del mundo llamaron a Colombia a dar continuidad a la negociación de paz.

La Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) felicitó al pueblo colombiano por la jornada democrática y reiteró su “compromiso para continuar apoyando a Colombia para que alcance la paz por medio del diálogo, la preservación de la vigencia de los Acuerdos de La Habana, la concertación y el entendimiento”.

En Ecuador, el presidente Rafael Correa dijo tener esperanza de que finalmente venza la paz.

Mientras, el gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, mostró su respaldo al pueblo colombiano en su búsqueda por la paz con la guerrilla de las FARC.

Fuente: CNN

jt/am

Déficits de democracia en los partidos políticos

En mi opinión, si se hace un simple diagnóstico científico-sociológico sobre el estado orgánico-institucional actual del sistema de partido en nuestro país aflorarían tres insoslayables falencias: a) un acentuado déficits de democracia interna; b) una permanencia muy prolongada -o casi vitalicia- de unas jerarquías partidarias que sistemáticamente se niegan –vía múltiples subterfugios y excusas baladíes- a refrendarse eleccionariamente; y c) ausencia de vida orgánica-institucional que ha sido suplantada por ese monopolio jerárquico –¡en todos los partidos políticos!- que ha terminado anquilosando todo el sistema de partidos políticos.
 
Entonces, la pregunta que se cae de la mata es –y ya la hemos hecho otras veces-: ¿crisis de los partidos políticos o de sus jerarquías-gerencias?
 
A mi modo de ver, la respuesta es sencilla: crisis de las jerarquías-gerencias. ¿Por qué? Muy sencillo: porque quiénes -si no esas jerarquías-gerencias- han sido las que han dirigido y monopolizado (post Balaguer-Bosch-Peña-Gómez) a los partidos políticos y sus organismos de decisiones políticas y eleccionarias en su triple vía: a) interna; b) hacia fuera, proponiendo –a veces a dedazo- candidatos a los poderes públicos; y c) ya en el poder, esas jerarquías –no importa el partido que lo detente-, eternizándose en las posiciones con marcado énfasis de pertenencia. Y el colmo: –cuando están en el poder-, la necesaria e institucional relación partido-gobierno deviene en ficción (porque: ¿adónde elevar una sugerencia, una propuesta, una simple tramitación, en fin, una queja?), o cuando no, en relación jerarquía-gobierno. Y el partido, como expresión orgánica-institucional (representación del todo), desaparece.
 
De tal forma que, el anterior cuadro, ha generado varios fenómenos sociopolíticos hacia el interior de los partidos políticos: 1) abandono orgánico-doctrinario (de parte de sus cúpulas toda en el gobierno, o si no, y en la oposición, decidiendo los espacios de control interno y las posiciones a los poderes públicos); 2) surgimiento de grupos o de proyectos políticos sin sustento filosófico-programático en negación absoluta de las otroras corrientes o tendencias de barniz doctrinario-ideológico-programático; y 3) la entronización -vía el clientelismo y la degradación de la actividad política- del lumpen-rismo delincuencial que ya es una realidad en todo el sistema de partido político.
 
Vista las cosas así -como son!- es fácil descifrar los responsables directos del desmadre y de la orfandad orgánica-institucional de los partidos políticos, pues solo hay que preguntarse: ¿quiénes los han dirigido y monopolizado, sin refrendación eleccionaria ni recato doctrinario? Sencillamente: esas jerarquías-gerencias. En consecuencia, el primer ejercicio político-metodológico –desde esas jerarquías- debería ser de autocritica.
 
Ello así, porque una alta cuota de responsabilidad –si no toda- del descrédito y de la pésima percepción pública con la que tienen que lidiar los partidos políticos hoy día, les viene precisamente vía el descrédito público de algunos de sus líderes y jerarquías  (o figuras) ya en el ejercicio de los poderes públicos, en el manejo antidemocráticos de los procesos eleccionarios –a retazos- internos en sus organizaciones políticas y no pocas veces, por la imposición (interna o externa) solapada de un nepotismo demasiado ostensible.
 
En conclusión, resulta demasiado simple –por parte de las jerarquías- tomar o querer corregir el asunto por las ramas: sancionado –a supuestos “traidores” que probablemente estaban acatando líneas sabrás Dios de que jerarquía o de que financiador-adversario- o, apelando a la implementación de programa de formación política –¡tan necesaria de arriba abajo!- que, en todo caso bien que le haría a muchos y no solo de sus bases y dirigencia media.
 
O vía el otro bajadero que se observa: pactar cederle espacio a la “sociedad Civil” que, dicho sea de paso, se ha confabulado con la oposición y el empresariado para exigir y demandar, bajo el ardí-perorata “Institucionalidad Democrática”, redefinición de representación de poder y contrapeso que no lograron en las urnas. Y digo que no ganaron porque ¡todos!: empresarios, oposición y sociedad civil tenían y empujaron por sus candidatos. Dejémonos de cuentos chinos. Y que conste, no me opongo a los consensos ni a la debida representatividad sectorial-partidaria, sino al vulgar chantaje y al insulto a la inteligencia de la gente.
 
A mi modo de ver, y si se quiere tener –desde los partidos políticos- éxito en esos sagrados objetivos (disciplina y formación política), las dos primeras asignaturas pendientes del sistema de partido político en nuestro país son dos: a) aprobación de los proyectos de ley de partidos y organizaciones políticas y reforma a la ley electoral; y b) el imperio del acatamiento de la democracia interna y su respeto absoluto, disciplinado, estatutario y obediente de parte de sus líderes, jerarquías y miembros. Por supuesto, ello lo complementaria –y por mandato de ley- dos garantías de indiscutible control: a) administración y supervisión -por parte de la JCE- de todo el proceso eleccionario interno de los partidos políticos; y b) primarias simultaneas, pero con padrones cerrados (es decir, el de los miembros inscritos de cada partido político). Y esas –las primarías- habría que realizarlas con urgencia para conjurar el déficits y retraso de democracia interna que adolecen todos los partidos políticos y que ha operado en desmedros de sus miembros y líderes en ciernes.
 
Solo después de, en los partidos políticos, tendría sentido hablar de sanciones, de “traidores”, de programas de educación o formación política, de golpes en el pecho, o que ochocuánto. Porque de lo que se trata, en el fondo; pero muy en el fondo, es: -primero y dentro de los partidos políticos- de conjurar el déficits de democracia interna y de recobrar la autoridad moral y política, vía la refrendación eleccionaria de sus cuadros y líderes.
 
Epílogo
 
Pero si los partidos políticos, o mejor dicho, sus jerarquías, están en crisis por déficits de democracia interna y el monopolio de sus cúpulas, la llamada “Sociedad civil” (otro partido político) y sus gerentes –con sus contadas excepciones-, están peor -y son menos de fiar- pues su financiamiento y agendas, en el caso de muchas de las mas temáticas-neurálgicas, le llega, cual situado –¡constante y sonante!- vía agencias extranjeras.
jpm

COLOMBIA: Santos y líderes de FARC prometen seguir trabajando

BOGOTA.- El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y los líderes de las FARC, prometieron seguir trabajando tras la sorpresiva derrota en el plebiscito del domingo que debió haber ratificado el acuerdo de paz entre las dos partes.

«No me rendiré, seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato», dijo Santos en un mensaje televisado en el que pidió calma.

Pero no estaba claro cómo puede el presidente, que ya es impopular, salvar el acuerdo tras la gran derrota política que ha sufrido.

Por su parte, el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias «Timochenko», afirmó en La Habana que esa organización mantiene «su voluntad de paz» «y su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro».

«Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia lamentan profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor haya influido en la opinión de la población colombiana», dijo Timochenko en una primera declaración tras conocerse la victoria del No en el plebiscito sobre el acuerdo de paz en Colombia.

«Con el resultado de hoy, sabemos que nuestro reto como movimiento político es todavía más grande y nos requiere más fuertes para construir la paz estable y duradera», aseveró Timochenko.

La derrota del Sí fue aún más llamativa dado el enorme apoyo internacional al acuerdo, que presentaron como un modelo para un mundo sumido en la violencia política y el terrorismo.

Muchos jefes de gobierno, el secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, estaban presentes cuando Santos y Timochenko firmaron el pacto hace menos de una semana en una elaborada ceremonia llena de emoción.

Ante la incertidumbre, todos los ojos están sobre el antiguo jefe y principal rival de Santos: Álvaro Uribe, el poderoso expresidente que lideró la campaña de bases contra el acuerdo.

Aunque sin la potencia de relaciones públicas del gobierno, un airado Uribe dio voz a millones de colombianos, muchos de ellos víctimas de las FARC como él, indignados por los términos de un acuerdo de 297 páginas que permitía a los líderes rebeldes evitar el paso por prisión si confesaban sus crímenes y les reservaba 10 escaños en el congreso.

Tras conocer los resultados, Uribe pidió «un gran pacto nacional» e insistió en «correctivos» que garanticen el respeto a la constitución, el respeto a la empresa privada y justicia sin impunidad. En declaraciones preparadas desde su rancho a las afueras de Medellín, no concretó si trabajaría con Santos para intentar salvar el acuerdo y reiteró sus ataques contra las FARC, a las que exigió que pongan fin al tráfico de drogas y la extorsión.

En todo caso, reunir a Santos y Uribe podría ser más difícil que conseguir la paz con las FARC. Santos fue ministro de Defensa de Uribe, cuando trabajaron juntos para llevar a las FARC hasta el borde de la jungla, pero hace años que no hablan directamente y han cruzado insultos con frecuencia.

Si bien la inmensa mayoría de los colombianos detestan a las FARC, consideradas como grupo terrorista por Estados Unidos, y muchos vieron el pacto como un insulto a las víctimas del largo conflicto, es improbable que se rompa el cese al fuego.

«Siempre he creído en el sabio consejo chino de buscar oportunidades en cualquier situación. Y aquí tenemos una oportunidad que se nos abre, con la nueva realidad política que se manifestó a través del plebiscito», indicó Santos.

Pueblo de Colombia rechaza los acuerdos de paz Gobierno-FARC

 

Con un total de 81.496 mesas de votación contabilizadas, lo que equivale al 99,47% de puntos de votación plebiscito colombiainformados, el NO ganó con el 50,23%, frente al SÍ con el 49,76%.

Los votos del NO se contabilizaron en 6.417.151, mientras que por el SÍ, el total de sufragios fue de 6.417.151.

La diferencia de votos entre el SÍ y el NO, es de 60.116 votos.

En total votaron 13.030.478 colombianos, frente a los 34.899.945 que estaban habilitados. Una participación del 37,33%, lo que arrojó una abstención del 63%.

Al perder en las urnas el SI, los colombianos consideran que llegaría a su fin lo acordado y el conflicto volvería al país con la guerrilla más vieja del continente.

Pero quienes promueven el ‘No’, dicen que no es necesario echar por la borda estos cuatro años de negociaciones en La Habana, si no que se deberían renegociar los acuerdos.

‘Carlos Antonio Lozada’, uno de los negociadores de las Farc, dijo en junio pasado que si gana el ‘No’, “no significa que eso tenga que dar al traste con el proceso, porque la paz como derecho no puede llevarnos a tomar esa decisión de seguir con una guerra tan dolorosa”.

“Aquí solo hay un plan, el plan por la paz; no hay un plan B”, le dijo a la agencia Efe ‘Pastor Alape’, negociador de las Farc, al responder sobre qué pasaría con la guerrilla si gana el ‘No’.

Pero, en términos generales, lo que hay es incertidumbre sobre la imposición en las urnas de quienes no apoyan lo negociado. No hay certeza de lo que pueda ocurrir.

EN VIVO AQUI, RESULTADOS DEL PLEBISCITO

El creciente problema de la basura 

 

Conforme a los enfoques técnicos del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), décadas atrás la preocupación de la ciudadanía en relación a la basura (hoy residuos sólidos urbanos), era que el Ayuntamiento Municipal la retirara del frente de su casa de una manera más o menos regular. Por tanto, donde fuera a parar una vez recogida, no formaba parte de su preocupación, además, en gran medida, no  era de mucho interés para las autoridades locales.

En el momento actual hay un cambio de proceder. Hace algunos años se estimaba que la producción per cápita de desechos sólidos urbanos era de una libra por cada persona, sin embargo, hoy en día, solamente considerando los desechos domiciliarios y basados en estudios en municipios de la región Nordeste y otras subregiones del Cibao y el país, su volumen está de unas dos o tres libras por cada habitante, teniendo por agravante que estos han cambiado su composición con el incremento de componentes no biodegradables, principalmente plásticos.

Suma a lo anterior, el continuo aumento de la población y la cobertura de los diversos servicios que ella necesita, factores que estima que en los últimos 10 años han producido una alarmante generación de basura, sin los niveles de conciencia y planificación que ameritan, para evitar sus negativos impactos al medioambiente,  a la preservación del ecosistema y la salud de la población nacional.

Factores del problema:

En sus estudios y levantamientos, el organismo de desarrollo ve que la recogida de los residuos sólidos urbanos, pese haber constituido un rol tradicional de los ayuntamientos, siendo una de las pocas tareas de su competencia exclusiva, sin embargo concluyen que han sido muy escasas e ineficaces las acciones provenientes de éstos, en procura de soluciones correctas a sus problemáticas, dentro del estricto marco de la seriedad y profesionalismo que requiere.

Incluye,  que aún hoy en día, todavía se utilizan técnicas, métodos y formas de administración propias de pequeños pueblos rurales de mediado del siglo pasado, sin ponderar el volumen de los desechos y su composición, así como sus perjudiciales daños, especialmente el de los vertederos, dada la evidente fragilidad en su apreciación  e inadecuada toma de control por parte de las autoridades locales.

Como evidencia de lo citado, pone de ejemplo, los vertederos de nuestras regiones, que son de cielo abierto, en gran medida sujetos a incendios, a veces espontáneos y otros provocados, los cuales liberan contaminantes sumamente nocivos para la salud (causa cáncer, debilita el sistema inmunológico, desórdenes hormonales, problemas reproductivos, etc.), además de que también afectan las reservas y las fuentes de las aguas subterráneas y otras riquezas del subsuelo, cuyos efectos son visibles en el presente, con repercusiones catastróficas  sino se subsanan desde ya.

 Sugerencias del CRD:

Como tarea indelegable, propone en primer término que la recogida de la basura y su disposición, debe ser comprendida como un problema de salud pública, en fin, un propósito prioritario de la gobernabilidad y el desarrollo.

Siguiendo este parecer, llama a no prescindir de la necesaria mejora de los equipamientos y técnicas de recogida, así como de la administración del proceso, junto, a exigir a la población un correcto proceder, frente a una realidad que en el caso solamente de la Región Nordeste existe un potencial de más de mil toneladas diarias de basura, que actualmente están siendo arrojadas al ambiente sin ningún cuidado y tratamiento.

En el referido contexto, estima urgente iniciativas del Estado y los Municipios que permitan poner las bases para el establecimiento de plantas de tratamiento y disposición de los residuos sólidos urbanos y rurales, en procura de asegurar la salud de la población y la preservación de las diferentes formas de vida con que cuenta esta nación.

En sus directrices, para el Consejo Regional de Desarrollo (CRD), nuestros municipios, necesariamente deben de aliarse entre sí para hacer frente a la problemática, ya que no se trata de un problema que una comunidad por sí sola pueda resolver, además de que deben aunar políticas y esfuerzos con los estamentos del gobierno central para establecer iniciativas y estrategias idóneas en torno a la misma, de cara al presente y al futuro de República Dominicana.

jpm

Presupuesto 2017

 

El pasado miércoles 28 de septiembre del presente año el Consejo de Ministros del gobierno dominicano conoció y aprobó el Presupuesto General del Estado por un monto ascendente a RD$711,399 millones con un incremento de RD$47,841 respecto al presupuesto de este año el cual se ejecuta por RD$663,558 millones.

Conforme informaciones hasta ahora disponibles relativas a dicha herramienta de desarrollo económico y social la misma contempla ingresos estimados por RD$539,513 millones y gastos por RD$618,830.63 millones para un déficit o faltante de RD$79,317.63 millones equivalente a 2.3% del Producto Interno Bruto nominal estimado para el año 2017 en US$73,063.4 millones.

Como se puede observar la República Dominicana tendrá nueva vez un presupuesto no equilibrado o deficitario ya que sus gastos exceden a sus ingresos lo que arroja un faltante de recursos financieros indicado en el párrafo anterior que deberá ser financiado con deuda pública.

Para cubrir parte de dicho faltante de recursos el Gobierno Dominicano contempla realizar una emisión de bonos soberanos por unos US$2,700 millones repartidos de la manera siguiente: US$1,200 a ser emitidos en el mercado internacional y US$1,500 en el mercado local, para un total en pesos de RD$127,440 millones a la tasa estimada de RD$47.20, aunque el gobierno necesitará un financiamiento general por RD$171,886 millones para poder completar el total de los gastos presupuestados para el 2017.

De forma tal el Gobierno Dominicano tendrá que agenciarse unos RD$44,446 millones adicionales para completar dicho financiamiento y para ello ya se habla de emitir acciones del proyecto eléctrico Punta Catalina por unos US$1,000 millones los cuales harán unos RD$47,200 millones a la tasa de RD$47.20 por dólar anteriormente señalada  pero dicha emisión generará más gastos financieros ya que tendrá que pagarse el costo de capital de dichas acciones comunes y/o preferentes.

Aislando cualesquiera dogmas o prejuicios y realizando un análisis frio y desapasionado se reconoce que el gobierno es casi siempre capaz de recaudar más impuestos. Puede elegir no hacerlo, por supuesto, si considera que las consecuencias serían demasiado perniciosas para el bienestar general, pero esto no equivale a decir que es imposible aplicar más impuestos o tratar de administrarlos mejor.

Las autoridades actuales aprovechan cualquier situación de reclamo de mejorar la situación de las personas argumentando que es necesario aumentar la presión tributaria de 14% a 20% del PIB a los fines de tomar la vía más expedita  o fácil para incrementar los ingresos a través del aumento de los impuestos.

Lo lamentable es que nunca se molestan en analizar la estructura de los gastos operativos del gobierno con el propósito de que algunos de estos sean controlados, excluidos, modificados y rebajados para que los que se mantengan o incluyan sean de verdadera calidad, con miras a favorecer a los más desposeídos.

El gobierno tiene ante si equilibrar o no el Presupuesto General del Estado y esta elección tiene que realizarse sobre cálculo frio dejando a un lado las ventajas y desventajas políticas.

Es oportuno recordar que la razón de ultima instancia, por la cual se recaudan los impuestos directos e indirectos, gravámenes y tasas, es la de proporcionar bienestar a la población y conocer exhaustivamente como inciden estas recaudaciones sobre el bienestar de las personas.

El Presupuesto General del Estado está conformado por ingresos, gastos y financiamiento que repercuten en la microeconomía de la nación y esta a su vez incide en la macroeconomía, de manera que cada medida presupuestaria tiene repercusiones en el crecimiento potencial o real de la economía.

De forma tal, que si se elabora y se ejecuta el presupuesto público es con fin de que este sea un instrumento o herramienta que coadyuve con el bienestar de la población y no para servirse de este con fines malsanos o personales.

Este debe estar adornado de la mejor buena fe a favor del desarrollo económico y social del país.

Lamentablemente el Presupuesto General del Estado Dominicano es una herramienta con característica subjetiva ya que es formulado y ejecutado conforme las directrices e intereses de quien dirige los destinos del país por lo que carece de la objetividad necesaria que garantice el bienestar de los sectores más necesitados.

Conforme lo anterior se desoye los clamores de mejores condiciones de vida de los sectores menos favorecidos  al dejar atrás aumentos o ajustes de salarios y sueldos sin importar las consecuencias negativas que esto genera.

Se podrá tener un presupuesto reformado, más transparente, de mayor importe y se podrán rendir las cuentas oportunamente pero si este no se instrumenta con miras a mejorar las condiciones de vida del dominicano de nada sirve que se tenga un presupuesto por resultados, por actividades, por programas en fin más moderno en su forma pero no en su contenido, ejecución y fines.

Cada año se escucha el mismo clamor de que se controle y mejore el gasto para hacer más eficiente la aplicación de los ingresos pero lo que prima es de que si los míos están bien qué importa que los demás estén mal.

Crecimiento económico significa probabilidad de superiores niveles de vida material y, este depende en buena medida de dos elementos básicos: la cantidad y calidad de los factores disponibles y de la eficiencia con que estos se utilizan, Alan Williams (1965).

Si el presupuesto no se formula y ejecuta pensando en la gente la cual contribuye con el financiamiento de este de nada servirá tampoco que se presente a tiempo ante el Congreso y se convierta a la carrera en ley si no cumple con los fines de hacer crecer el bienestar de toda una población depauperada.

felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

Grito de desahogo de un policía activo

«Sed justo lo primero, si queréis ser felices». Juan Pablo Duarte.

«Ningún pueblo ser libre merece, si es esclavo, indolente y servil». Himno nacional dominicano

Hace unos días un valiente y desesperado policía dominicano activo, vestido de uniforme policial compartió este mensaje en la redes sociales. Siendo este llamado y grito de desesperación que dio origen a la trascendental marcha sin precedentes en el país, encabezada por familiares y amigos de policías, en reclamo de salario y condiciones laborales dignas para los policías peor pagados de América.

He conocido el autor y debo confesar que sus convicciones y valentía me han comprometido apoyarle incondicionalmente, tanto a él, como a los demás policías activos que han decidido con firmeza y patriotismo continuar la conquista de un salario y condiciones dignas para los policías y sus familias, que nosotros hace nueve años y el Ex raso Daurin Muñoz hace casi un año habíamos comenzado.

Al compartir este grito de desahogo busco despertar la valentía y el orgullo mancillados de nuestro pueblo, de todo el cuerpo policial, (activos y pensionados) de todos los rangos y muy especialmente de los familiares y amigos de los policías. Para que participen en la próxima caminata que se efectuará el día 10 de octubre a las 3 de la tarde, el punto de encuentro será frente al Palacio de la Policía Nacional, calle Leopoldo Navarro esquina México. Súmate.

Es muy triste y lamentable saber que los policías no tienen voz ni líder ni quien defienda y proteja sus derechos. Los Jefes no se sienten representar los intereses de sus subordinados y se convierten en serviles de los grupos de poder. Cuando era cadete aprendí y me comprometí con el más importante y primero de los principios del Don de Mando, que es lo mismo que “Liderazgo Gerencial”: “Preocuparse por el bienestar de los subalternos o subordinados”.

“Líder gerencial o líder responsable es quien puede y quiere ayudar a su gente a satisfacer estas necesidades. El liderazgo se establece cuando los subordinados saben que sus jefes cumplen con estas condiciones. Es decir, cuando saben que pueden confiar en que ellos saben cuál es su trabajo y en que pueden hacerlo. Dijo Napoleón Bonaparte: «Todo soldado tiene derecho a un mando competente». Parafraseándolo, diríamos «todo empleado tiene derecho a un gerente competente». Esta es la clave del liderazgo.”

En refuerzo al tema de la sindicalización para los policías en República Dominicana, favorece la protección de derechos el citar el contenido de los artículos constitucionales: “Artículo 47.- Libertad de asociación. Toda persona tiene derecho de asociarse con fines lícitos, de conformidad con la ley, Y Artículo 48.- Libertad de reunión. Toda persona tiene el derecho de reunirse, sin permiso previo, con fines lícitos y pacíficos, de conformidad con la ley.”

Es para nosotros de gran satisfacción conocer el interés de muchos miembros activos de la Policía Nacional que se han acercado a solicitar apoyo y asesoría para continuar la lucha a favor de salarios dignos y calidad de vida pata los policías y sus familias. Lo cual nos honra y a la ves nos compromete con la causa, que a partir del momento asumo con orgullo e invitamos a todos los miembros de la policía a sumarse y seguir tras la conquista de una policía bien pagada, con espíritu de cuerpo y moral en alto.

En países tercer mundistas y mal llamados “en vía de desarrollo” como el nuestro, sufrimos mucho de copiar y usar el derecho comparado, una forma de justificarnos en la búsqueda de soluciones ante cualquier problemática, razón por lo que recomendamos continuar el ejemplo de los países avanzados y de policías modernas y eficientes como es el caso del Cuerpo Nacional de Policía española, que está sindicalizado, Sindicato Unificado de Policía (SUP) y en sus estatutos nos muestra lo sublime y virtuoso de sus principios estatutarios, invitamos investigar y usarlo como inspiración.

Citamos “Grito de desahogo de un policía activo” como motivación para que otros policías hagan consciencia reflexionando su contenido:

“Hay que reírse, “dignificar el sueldo policial”. He escuchado esta frase muchas veces, incluso del mismo presidente,  en su primer mandato, en su discurso de toma de posesión  y cuando era candidato en la campaña del año 2012.

Nos decía que en su momento iba a ver un cambio, nos dio esperanza de una verdadera dignificación del salario de los policías y aún seguimos esperando.

Nosotros somos marginados y atropellados, tanto por el gobierno, como por la misma institución o sea los superiores de la institución claro está.

Nos atropellan, no podemos tener libre expresión y no podemos expresar los sentimientos,  lo que tenemos dentro y es difícil que te lo coarten, ese derecho, es decir, no poder gritar cuando tú no tienes que comer ni que llevar a tu casa para quitar el hambre de tus hijos y a su madre.

Cómo sustentar las necesidades básicas familiar, la salud, comida, techo, recreación, educación, transporte, etc., si ese “sueldo cebolla” no te alcanza ni para comer y lo peor de todo, cuando día tras día al policía solamente se le exige, pero, no se le cumple la mínima seguridad social.

Se nos habló de un proyecto habitacional que actualmente hay unas ciento y pico de viviendas en la cual solamente viven los policías con privilegios y enllavados con los jefes o superiores, no se conoce a ningún infeliz desenllavado que le premiaran, los alistados que verdaderamente trabajan al servicio de la sociedad, que cojan lucha todo el tiempo pisoteando al de abajo y eso yo lo veo muy mal. El policía que trabaja necesita y debe exigir, para que su familia esté  bien.

Ya que nosotros no tenemos voz para elevarla directamente, los familiares podrían elevar una voz en auxilio de nosotros los policías, necesitamos que cada amigo y familiar del policía, que se que tenemos amigos como también enemigos en la población, pero, cuentan los amigos que nos quieran ayudar vamos a convocar una marcha exigiendo que esta ley 590-16, que no es más que un atropello para la policía y los policías y no trae un verdadero beneficio, sino, más bien de perjuicio debilitando la  institución y a los policías que la integran, lo que consecuentemente  dificulta aun más que se brinde la seguridad que necesita la población.

Peor aun empuja al policía a delinquir, porque ahora el que tenga un trabajo extra para completar su canasta familiar sin dejar de cumplir  con su horario policial de 12 horas al día, ya está prohíbo. A veces el servicio rotatorio de 24 horas y hasta 48 horas corridas lo que es inhumano, hasta cuándo seguirán violando las 8 horas de labor por día que manda la ley y el derecho laboral.

Tratar con delincuentes requiere concentración y estar bien atento, se hace difícil que un policía con más de 24 horas pueda hacerlo eficaz y eficientemente, es inhumano. Exigimos que el gobierno tome esto en cuenta, todas las precariedades y violaciones de derechos que sufren los policías dominicanos. Además, que se resuelva la violación del derecho que tiene los policías de trabajar en su tiempo libre y que el derecho a trabajar dignamente, con salarios verdaderamente digno. No se puede hacer una dignificación del salario con dos mil pesos ($2,000.00) de aumento, eso solo alcanzaría para dejar de beber agua en tanquecito y comprar agua de botellones de marcas.

Necesitamos del pueblo, el apoyo de todos los sectores sociales y de cada comunidad del país.”

La policía es de todos, la policía es el pueblo  y el pueblo es la policía.

Dios les bendiga siempre Pueblo Dominicana.

jpm

Otro policía denuncia en video maltrato físico y bajo salario

Otro policía denuncia en video maltrato físico y bajo salario

Abinader: Presupuesto debe incluir aumento a policías y empleados

SANTO DOMINGO,- El ex candidato presidencial del PRM, Luis Abinader, consideró este domingo que el Proyecto de Presupuesto 2017 debe ser reformulado para que contemple mayores partidas a la seguridad ciudadana y un aumento general de sueldos a los empleados públicos, especialmente los policías y militares.

Consideró que el aumento a los policías debería ser no menor a 500 dólares mensuales e incluir partidas para hacer la reforma policial.

Cuestionó que el Presupuesto presentado por el Ejecutivo al Congreso destine menos del 4% a los ayuntamientos, cuando la ley les asigna un 10 para que puedan cumplir sus responsabilidades  de saneamiento urbano y otros servicios municipales.

Hay otras áreas de la inversión social que también son recortadas, precisó.

Sostuvo que al comprometer el 25% de los ingresos tributarios en el pago de intereses de la deuda pública, en el proyecto de presupuesto del próximo año, el Gobierno persiste en un modelo deficitario que recorta la inversión social, y coloca a la economía ante una crisis de deuda, según previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Abinader puntualizó que conforme establece el FMI, cuando un país compromete más del 15% de sus ingresos tributarios en el pago de intereses de su deuda, coloca su economía en situación de vulnerabilidad de sufrir una crisis deuda, como las padecidas por Puerto Rico, Grecia, y de alguna manera España e Italia.

Propuso que el presupuesto sea reformulado y evitar el curso de crisis de deuda a que el gobierno está llevando al país.

Un puente tendido por la oposición  

Expuso Abinader que en aras de superar los obstáculos que se han presentado a la elección de autoridades imparciales en la JCE y el TSE es que la oposición le ha tendido un puente al presidente Danilo Medina para que como figura determinante del Partido de la Liberación Dominicana y que controla todos los poderes del Estado, contribuya a que se produzca un consenso en la elección de las nuevas autoridades electorales y la aprobación  de la Leyes del Régimen Electoral y la de Partidos y Agrupaciones Políticas.