COLOMBIA: Jurista RD participa en seminario

SANTO DOMINGO.- La jurista Nerilissa Aybar Rivera, empleada de Secretaria del Tribunal Constitucional de la República Dominicana, participó en el seminario “Jurisprudencia Constitucional Iberoamericana sobre Protección de los Derechos de las Personas con Discapacidad», patrocinado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

En el evento, realizado en abril en la Ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia, la profesional tuvo la oportunidad de participar en el foro internacional donde se abordaron temas sobre las cortes constitucionales y el tratamiento normativo de los derechos de este colectivo.

Según la profesional, quien es no vidente, pudo percatarse de que existe una similitud en las leyes y reglamentos vigentes en cada nación, que anteponen el desarrollo humano a consideraciones formalistas.

Explicó que la metodología aplicada en el espacio académico favoreció la sistematización de las ponencias, de manera que, cada participante, tuvo la oportunidad de expresar sus conclusiones a las que los jueces constitucionales han arribado en los derechos relacionados a la educación, la salud, la libertad y la seguridad, entre otros.

La jurista Aybar Rivera dijo que uno de los acápites que le resultó de particular interés, por su importancia, fue el derecho al voto y los medios que cada nación emplea para garantizarlo.

“Algunas naciones, como La Hispaniola, han preferido emplear en el caso de las personas con discapacidad visual, el sistema Braille para la identificación de las boletas electorales, mientras en otros, como la República Dominicana, se ha decidido utilizar la plantilla que permiten elegir la casilla en el nivel presidencial, debiendo, para la municipal y congresional, recibir la asistencia de otra persona”. puntualizó la profesional del derecho.

Su experiencia del evento le permite señalar que uno de los elementos más notable del foro fue la posibilidad de intercambiar opiniones doctrinales con letrados pertenecientes a 13 países, quienes manifestaron puntos de vista acerca de la necesidad de fortalecer e impulsar la garantía de los derechos de las personas con discapacidad.

La jurista Aybar Rivera se graduó con honores en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), tras lo cual inició una pasantía en la Secretaría del Tribunal Constitucional que le valió la recomendación de su titular, Julio José Rojas Báez para su nombramiento en la alta corte.

R.Dominicana exportó mangos por más de 20 millones de dólares en 2016

Santo Domingo, 4 may (EFE).- La República Dominicana exportó mangos por un valor superior a los 20 millones de dólares en 2016, según datos difundidos hoy por la Asociación Banileja de Productores de Mango (Abapromango).

Los productores de mango de la zona de Baní (sur), una de las principales áreas de cultivo de esta fruta tropical en el país, exportan unos 6,9 millones de dólares en cada cosecha.

Abapromango celebró hoy el encuentro «Perspectivas de la Exportación del Mango Dominicano» con el objetivo de promover las ventas en el exterior de ese renglón de la economía agropecuaria.

El directivo de la entidad y presidente del Clúster del Mango Dominicano, Rafael Leger, dijo que en 2000 Haití exportaba dos millones de cajas y República Dominicana 300.000.

«Pero hoy en día los hemos superado, con un crecimiento exponencial hacia Europa, Estados Unidos, y las islas del Caribe» y la perspectiva de los productores banilejos es llegar a producir 535.500 cajas en cada cosecha, agregó.

Por su parte, el presidente de Abapromango, Onésimo Mejía, explicó que el mango de la variedad Keith, el más exportado, representa el 65 % del total de las exportaciones que realiza esa entidad.

Otras variedades que se cultivan son mingolo, crema de oro y banilejo. EFE

Estévez: Lluvias han afectado producción de arroz, pero no habrá escasez

Santo Domingo, 3 may (EFE).- Las lluvias han afectado en un 40 % la producción de arroz maduro para corte en las zonas de Bajo Yuna y otros puntos del país, pero no habrá escasez de este cereal, ni de ningún otro producto, aseguró hoy el ministro de Agricultura, Ángel Estévez.

La producción nacional de arroz no sufrirá daños considerables «gracias a que para este año hemos obtenido una producción récord en el cereal», afirmó el funcionario en un comunicado.

Tampoco se verá afectada la producción de frutas, ya que, según explicó Estévez, los productos de temporada están en procesos de terminación.

Asimismo, dijo que la cartera que dirige realiza un levantamiento de los daños causados a otros cultivos, pero insistió en que no habrá escasez de alimentos.

Estévez ofreció sus declaraciones en un comunicado a propósito de celebrarse hoy en el país y Centroamérica el Día de las Frutas.

En ese sentido, el ministro de Agricultura destacó la importancia de la inclusión de estos alimentos a la dieta diaria, y dijo que en el país debe aumentarse su consumo, «ya que poseemos una gran variedad en la producción nacional».

Actualmente, explicó, en Centroamérica y la República Dominicana se cultivan 765,000 hectáreas de frutas, equivalentes al 29 % de la producción agropecuaria de esta región, y se generan más de 40,000 al año, siendo el banano, piña, coco, mango, melón, aguacate, sandía y papaya (lechosa) las principales frutas cultivadas.

«Buscamos promover e incentivar la producción y consumo de frutas en el país, vinculando a los agricultores familiares en la siembra de este tipo de productos, con el objetivo de fortalecer este tipo de cultivos y mejorar el sector, además de ofrecer una opción de alimentos saludable a los consumidores», señaló.EFE

Caso de los médicos: concepción jurídica del Derecho Adquirido

 

El derecho adquirido se puede definir como el acto realizado que introduce un bien, una facultad o un provecho al patrimonio de una persona, y ese hecho no puede afectarse, ni por la voluntad de quienes intervinieron en el acto, ni por disposición legal en contrario.

La Corte Suprema de Justicia de Colombia ha reiterado el anterior concepto con pequeñas variaciones no sustanciales. Ella afirma:

“La noción de derecho adquirido se contrapone a la de mera expectativa…… Por derecho adquirido ha entendido la doctrina y la jurisprudencia aquél derecho que ha entrado al patrimonio de una persona natural o jurídica y que hace parte de él, y que por lo mismo, no puede ser arrebatado o vulnerado por quien lo creó o reconoció legítimamente. Lo anterior conduce a afirmar que el derecho adquirido es la ventaja o el beneficio cuya conservación o integridad, está garantizada, en favor del titular del derecho, por una acción o por una excepción”.

Para Louis Josserand “Decir que la ley debe respetar los derechos adquiridos, es decir que no debe traicionar la confianza que colocamos en ella y que las situaciones creadas, los actos realizados bajo su protección continuarán intactos, ocurra lo que ocurra; fuera de esto, no hay sino simples esperanzas más o menos fundadas y que el legislador puede destruir a su voluntad….” (Derecho Civil. Tomo I. Vol. I págs. 77).

Los hermanos Mazeaud consideran que es derecho adquirido aquél “que ha entrado definitivamente en un patrimonio, o una situación jurídica creada definitivamente” y, expectativa, “es una esperanza no realizada todavía”; por tanto, “los derechos adquiridos deben ser protegidos, incluso contra una ley nueva: ésta no podría privar de un derecho a las personas que están definitivamente investidas del mismo, a la inversa, las simples expectativas ceden ante la ley nueva, que puede atentar contra ellas y dejarlas sin efecto”, y consideran que “la necesidad de seguridad está suficientemente garantizada si el derecho adquirido está amparado, y las simples expectativas deben ceder ante una ley que se supone más justa”.(Lecciones de Derecho Civil. Tomo I)

Merlín, por su parte, define los derechos adquiridos como “aquellos que han entrado en nuestro patrimonio, que hacen parte de él y que no puede ya quitarnos aquél de quien los tenemos”.

Al igual que las anteriores, existen numerosas definiciones externadas por los tratadistas del Derecho de todo el mundo, pero en el fondo todas las definiciones están de acuerdo en esta idea capital: los derechos adquiridos son las facultades legales regularmente ejercidas y las expectativas aquellas facultades no ejercidas en el momento del cambio de legislación”. (Explicaciones de Derecho Civil Chileno Comparado. Tomo I. págs 64 y ss).

Lo anterior conduce a afirmar que el derecho adquirido es la ventaja o el beneficio cuya conservación o integridad, está garantizada, en favor del titular del derecho, por una acción o por una excepción.

Por otra parte, Bonnecase considera que la noción clásica del derecho adquirido debe sustituirse por la de “situación jurídica concreta” y a su turno, la noción de expectativa debe ceder el puesto a la de “situación jurídica abstracta”; la primera, es derecho adquirido y la segunda, es expectativa. “Por la noción de situación jurídica abstracta entendemos la manera de ser eventual o teórica de cada uno, respecto de una ley determinada”; y la situación jurídica concreta, “es la manera de ser de una persona determinada, derivada de un acto jurídico o de un hecho jurídico que ha hecho actuar en su provecho o en su contra, las reglas de una institución jurídica, y el cual al mismo tiempo le ha conferido efectivamente las ventajas y las obligaciones inherentes al funcionamiento de esa institución”, y sobre esta última señala que “constituyen el campo sobre el cual no puede tener efecto la nueva ley”. (Elementos de Derecho Civil. Tomo I. págs. 194 y ss)

En la obra titulada “Cours de Droit Civil Francais. Introd”, afirma Beudant, que “es evidente que la ley nueva no puede perjudicar los derechos adquiridos en virtud de la antigua. Por consiguiente, las consecuencias de un hecho ejecutado bajo una ley quedan sometidas a esta ley aun cuando ellas no se realicen sino bajo el imperio de la ley nueva, cuando ellas se relacionan a su causa como un resultado necesario y directo, porque ellas constituyen un derecho adquirido desde la aparición de la causa a la cual se relacionan”.

Por su parte, la Corte Constitucional de Colombia, expresó en relación con este tema lo siguiente:

“La norma (art. 58 C.N.) se refiere a las situaciones jurídicas consolidadas, no a las que configuran meras expectativas, estas, por no haberse perfeccionado el derecho, están sujetas a las futuras regulaciones que la ley introduzca.
Es claro que la modificación o derogación de una norma surte efectos hacia el futuro, salvo el principio de favorabilidad, de tal manera que las situaciones consolidadas bajo el imperio de la legislación objeto de aquélla no pueden sufrir menoscabo. Por tanto, de conformidad con el precepto constitucional, los derechos individuales y concretos que ya se habían radicado en cabeza de una persona no quedan afectados por la nueva normatividad, la cual únicamente podrá aplicarse a las situaciones jurídicas que tengan lugar a partir de su vigencia.” (sent. C-529/94 M.P. José Gregorio Hernández Galindo)

Como se puede apreciar, la jurisprudencia al igual que la doctrina, distingue los derechos adquiridos de las simples expectativas, y coinciden ambas en afirmar que los primeros son intangibles y por tanto, el legislador al expedir la ley nueva no los puede lesionar o desconocer. No sucede lo mismo con las denominadas “expectativas”, pues como su nombre lo indica, son apenas aquellas probabilidades o esperanzas que se tienen de obtener algún día un derecho; en consecuencia, pueden ser modificadas discrecionalmente por el legislador.

Así las cosas, se puede concluir que quien estaba disfrutando de una pensión de jubilación o de vejez por haber satisfecho los requisitos de edad y tiempo de servicio exigidas por la ley para acceder a la misma, y además disfrutaba de una ayuda económica complementaria al salario de parte de los Planes Sociales del Colegio Médico Dominicano tiene un derecho adquirido a gozar de ambas mientras dure su existencia, pues la doctrina y la jurisprudencia en Francia y Latinoamérica prohíbe al legislador expedir leyes que los vulneren o desconozcan.

Pero quien aún no ha completado el tiempo de servicio o llegado a la edad prevista en la norma legal, no tiene un derecho sino que se halla apenas ante una simple expectativa de alcanzarlo en el momento de reunir la condición faltante. Por consiguiente, está sujeto a las nuevas reglamentaciones que se hicieron en cuanto a la ayuda complementaria de los Planes Sociales del C.M.D.

En conclusión: el derecho adquirido se incorpora de modo definitivo al patrimonio de su titular y queda a cubierto de cualquier acto oficial que pretenda desconocerlo, pues la propia Constitución y la doctrina lo garantizan y protegen; no ocurre lo mismo con la expectativa que, en general, carece de relevancia jurídica.

dpenanina@gmail.com

JPM

Mis hijos y el “principio de la infracción solidaria”

 

En estos días mi hijo mayor, en una conversación académica sobre asuntos de Derecho, me recordó -sonriendo sin dejar de ser ligeramente reconvencional- que cuando él y sus hermanas eran preadolescentes puse en vigor en mi casa una “rara” e “injusta” disposición, de ropaje jurídico apócrifo, que denominé el “principio de la infracción solidaria”.

La rememoración se refería a un episodio de la vida familiar que ya había olvidado, y no pude contener la risa al escuchar a mi hijo recreándome parte de sus pormenores: se trató de una medida que adopté para los adentros de mi hogar en una época, felizmente superada, en la que todavía buena parte de los padres ejercían una autoridad vertical y sin fisuras sobre la descendencia.

Ciertamente, me vi en la obligación de “decretar” la disposición de referencia a propósito de una de esas pequeñas crisis de comportamiento y responsabilidad que habitualmente los padres tenemos que manejar cuando la prole empieza a crecer, a pensar por sí misma y a tomar sus propias decisiones.

Lo que ocurrió fue que uno de los muchachos hizo algo reprobable o no tolerado dentro de las concepciones éticas y conductuales que su madre y quien escribe intentábamos inculcarles, y como los tres negaron ser responsables de lo acontecido al interrogarlos individualmente, procedimos a reunirlos y a demandar enérgicamente que el autor de la inconducta se identificara y confesara su culpabilidad.

Ello no ocurrió, empero, y por el contrario lo que pude notar fue que, además del silencio sepulcral que nos dieron como respuesta, mi hija mayor cruzó varias miradas con la menor que me parecieron admonitorias o amenazantes, razón por la cual al finalizar la infructuosa reunión le dije a su madre que interrogara sutilmente a la pequeña porque me parecía que ella sabía lo que había ocurrido y conocía al responsable.

Cuando mi esposa, armada con sus melifluas y a veces mañosas palabras de progenitora, cuestionó a nuestra hija menor sobre lo que estábamos investigando, ésta le respondió reiterando que no sabía nada, y agregando de manera desenfadada que si lo supiera tampoco lo diría, porque sus hermanos le habían advertido que se “preparara” en el caso de que se pusiera “de chivata”.

Al caer la tarde de ese día, tras regresar de la oficina y recostarme un rato, mi esposa, apesadumbrada, me puso al tanto de lo narrado precedentemente, y no vi otra salida que no fuera llamar a los muchachos a mi pequeña biblioteca para una nueva reunión familiar a los fines de darles una “última oportunidad” para que el o la responsable del hecho en cuestión asumiera su culpabilidad.

Otra vez, sin embargo, nos dieron la callada como respuesta, y fue por ello que les anuncié que, a partir de ese momento y durante todo el tiempo que estimáramos de lugar, quedaba establecido en la casa el “principio de la infracción solidaria”, que consistía en que cada vez que se produjera una situación o un acto violatorios de las normas o reglas que habíamos establecido en la casa sin que apareciera o confesara el responsable, la sanción correspondiente se les aplicaría a los tres.

La reacción de rechazo, por supuesto, fue general: mi hijo mayor hizo silencio, pero en la mirada se le notaba la consternación y la disconformidad; la de mediana edad expresó abierta y radicalmente su repudio a la medida; y la menor se limitó a manifestar su disgusto con dos gruesas lágrimas… Mi esposa, de su lado, acaso atrapada entre el deber y los apremios maternales, apenas esbozó una sonrisa cuarteada que nunca supe si fue realmente de aprobación o de amargura.

Nada de eso me sorprendió, desde luego, pues desde muy temprano nos acostumbramos a tener que lidiar con los disímiles caracteres de nuestros tres hijos, que se expresaban no sólo en posturas distintas frente a acontecimientos o cuestiones familiares e individuales, sino también en intereses y proclividades que parecían ser propias de personas a las que no los unía ningún lazo de consanguinidad.

El primogénito era magnánimo y respetuoso, pero cherchero y enamoradizo, y a su madre a mí nos preocupaba en la época su escasa aplicación en los estudios: asistía al colegio como acto de obligado compromiso, no como manifestación de interés por aprender o alcanzar determinadas metas existenciales… En cierta ocasión, dentro de una actividad informal de su centro de estudios, fue merecedor de un pergamino de “reconocimiento” cuyo “concepto” indicaba por donde andaban sus intereses: “El más muelú”.

La siguiente en edad era una jovenzuela de carácter recio, reacciones levantiscas y hablar directo, y al tiempo que exhibía una notoria tendencia al secretismo y a las actuaciones al margen de las reglas familiares, se destacaba como excelente estudiante y, sobre todo, como poseedora de una mente ágil y excesivamente racional… Cuando hablaba de ella, siempre le decía a su madre: “Esa, pese a sus maximalismos, tiene la cabeza bien puesta, y el día que meta la pata -si lo hace- puedes estar segura de que lo hará conscientemente”.

La más pequeña, no sólo por ser la más mimada de la casa sino también por su naturaleza dulce y apacible, siempre lucía centrada y obediente, y aparte de que era bondadosa, disciplinada y juguetona, le gustaba estar pegada al televisor y lo más cerca posible de su madre, exhibiendo una dedicación al estudio compatible con su edad: más docilidad que aplicación… Le decía a su madre que -de los tres- ella era la que tenía el mejor carácter y la más fina sensibilidad, aunque había que esperar a que se desarrollara su personalidad para poder auscultarla adecuadamente.

De manera, pues, que mis hijos eran “tres mundos diferentes”, y ello se manifestaba en su conducta familiar, en los tipos de amigos que elegían, en sus gustos y preferencias, y hasta en sus aspiraciones académicas y profesionales: mientras el varón no sabía qué estudiaría en la universidad (argumentaba que “tenía mucho tiempo” para decidirlo, aunque luego optó por Odontología y ahora por Derecho), las dos hembras mostraban proclividades disímiles: una decía que sería maestra y la otra médico… Finalmente se inclinarían las dos hacia la Medicina, y en eso están actualmente: una como residente de Cirugía Pediátrica, y la otra preparándose para tomar los exámenes del sistema de los Estados Unidos.

Acaso por esas mismas razones, la aplicación del “principio de la infracción solidaria” inicialmente dio pie a un enojo casi colectivo y a imputaciones silentes de todo tipo contra el suscrito, pero lo cierto es que a la postre dio resultado: primero disminuyeron las “inconductas” intrafamiliares como por arte de magia, y después, si se producía alguna, el culpable confesaba sin necesidad de interrogatorio ni amenazas de castigo… Los tres se vigilaban admonitoriamente entre ellos y, además, conminaban al o la eventual infractor o infractora a admitir su responsabilidad.

Naturalmente, estoy persuadido de que algunos amigos me ripostarán con una mueca de burla o diciéndome que ese tipo de “método” de corrección corresponde a la era antediluviana, y que en la actualidad hay una gran cantidad de técnicas y procedimiento “modernos” y “científicos” disponibles para los padres lidiar con los hijos, y es casi seguro que tenga la razón… Sólo esgrimiré en mi defensa un argumento de bolsón generacional y otro muy a tono con la posmodernidad: el autor es de los tiempos en que la mejor “sicóloga” era una correa, y con estas notas no tiene en absoluto el designio de hacer doctrina o promover paradigmas.

Es muy probable que cuando mis hijos lean este artículo simplemente sonrían recordando vaporosamente lo que aquí he narrado, pero el impacto en sus vidas de entonces fue tal que un día su madre me abordó, cariacontecida y con los ojos aguados, para advertirme que tenía que “revisar” la medida que había institucionalizado porque los muchachos, cuando hablaban entre ellos, ya no me llamaban “Papi” sino “Trujillo”.

Ahora, muchos años después, puedo confesar que en su momento me inquietó el ofensivo sobrenombre que los preadolescentes me etiquetaron tras bastidores (pues siempre promoví la cultura democrática y la libertad de expresión en mi morada), pero en definitiva el instinto de padre “conductor” se impuso sobre las aprehensiones y las reservas de conciencia: mantuve inalterable la decisión, con las secuelas (bonancibles en nuestro caso, creo yo) que ya fueron reseñadas.

lrdecamps@hotmail.com

JPM

Las  dimensiones del saneamiento  en la UASD

 

 

Por RAFAEL MORLA

 

Creo en la honestidad del ser humano y estoy instalado conscientemente en el ideal de servir a los demás.  Cuando se analiza la historia de la UASD fijando la mirada en sus mejores tiempos, sale a colación el papel desempeñado  en ella  por el altruismo y el voluntariado de sus servidores. La ética de la solidaridad  brotaba como por encanto de la vida misma. La integridad debe acompañar al ser humano a lo largo de la vida, se es responsable, transparente,  solidario, vertical todo el tiempo, o no se es. ¿Qué es eso de vivir en la impertinencia, el incumplimiento, la insalubridad, en la incoherencia, para luego darse palmaditas en el pecho?

Soy filósofo, lo cual  permite ver cosas más allá de la simple apariencia externa. ¿Cuáles organismos de la UASD decidieron que esta ameritaba un saneamiento? ¿De cuáles enfermedades adolece?  ¿Cuáles son las causas generativas? ¿Cuál es el historial de esas enfermedades?  ¿Qué tipo de medicina hay que proporcionarle al paciente? ¿Quiénes proporcionarán la medicina? ¿Qué se espera una vez se aplique el tratamiento?

El saneamiento debe enmarcarse en  un proceso de  mejoras  institucionales, para evitar que degenere en simple revisión de nómina, como ya sucedió en el periodo 1999-2002 ( véase mi artículo, “La UASD y el saneamiento”, Listín diario, 14 de septiembre de 1999, p. 5 ) que dicho sea de paso, resultó un estrepitoso fracaso, porque cada vez que  los organismos  presentaban  los cuerpos del delito, o las generales de los pecadores,  salían los amos, defendiendo a sus charlatanes e irresponsables, y así sucesivamente, hasta que zozobraron las voluntades en las aguas turbias del interés. Si ayer, que la sociedad y la UASD eran más nobles en sus ideales,  abortó la limpieza de las finanzas, no existe hoy ninguna razón para pensar que la criatura llamada saneamiento  alcanzará la plenitud de su desarrollo.

Hoy, ciertamente la Universidad Autónoma de Santo Domingo, necesita un saneamiento integral, que atienda  todos sus aspectos: lo académico,  administrativo, la investigación, la extensión, el  cogobierno, los roles de las asociaciones (FAPROUASD, ASODEMU y la FED), las funciones de las cátedras, institutos, escuelas, facultades, y la  forma de elección de las autoridades, generadora del 90% de las cosas extrañas, que hoy amenazan seriamente a  la institución, y que es urgente e impostergable atender. Piénsese en el costo de las campañas electorales y el creciente papel de los acreedores en la vida interior de la UASD.

Desde los griegos sabemos que las cosas del  universo están interrelacionadas. El lenguaje, el pensamiento,  el amor, la política, los valores, son el fruto de las relaciones humanas  al interior de la sociedad. Pues, en una academia, también hay  relaciones necesarias que atender, para que maduren los procesos, y broten los beneficios, que solo las  conexiones pueden traer consigo. Por ejemplo: ¿Cómo son las relaciones entre profesor  y estudiante? ¿Cómo son las relaciones entre la universidad y la sociedad?

En la UASD hay una crisis de institucionalidad,  es lo que se desprende del divorcio entre los estatutos y reglamentos, por un lado, y quienes tienen que cumplirlos, y velar para que se cumplan, por el otro. ¿Se aplicará saneamiento en este punto? Asumo la idea de que las leyes son para cumplirlas y hacerlas cumplir, siendo  preferible que no existan, que tenerlas y no cumplirlas.

Desde la lucha por el medio millón, no acontece nada grande en la UASD, si yo fuera rector, me plantearía como objetivo colocar  la institución en la agenda nacional, realizando una crítica profunda de los males existentes en la sociedad, acompañada de propuestas que contribuyan al desarrollo de la República Dominicana. Naturalmente, primero hay que poner la casa, las cosas y  la cabeza  en orden,  tomando las medidas siguientes:

 

Que los ideales de calidad, transparencia y trabajo constituyan el norte de la UASD.

Aplicar los estatutos y reglamentos como  garantía de orden y disciplina en la institución.

Recuperar como ejercicio pertinente y necesario la crítica de los males sociales,  acompañadas de las necesarias propuestas al desarrollo nacional.

Cancelar aquellos que no  realicen un servicio útil  y que cobren sin trabajar (asesores, enlaces, conexas, etc.).

Aplicar la baja estudiantil.

Ponerle un límite provisional a las carreras del mercado masificadas.

Propiciar un proceso de acompañamiento y seguimiento a las labores que se realizan en la UASD (docencia, investigación, extensión, conexas, licencias, sabático, contrataciones, y por supuesto el ejercicio de la autoridad).

Prohibir la creación de nuevos centros universitarios y fortalecer los que existen.

Propiciar que la UASD siempre esté abierta cumpliendo con su visión y misión estatutarias.

Expulsar a todos los que cometan actos inmorales y se aparten de la visión y la misión que nos dan razón de ser.

No permitir desórdenes, capuchas  y personas extrañas en el campus universitario

Cambiar la percepción que la sociedad dominicana tiene de la UASD.

Fuero y autonomía consciente y responsable.

Consensual con la sociedad y el Estado los cambios necesarios.

Descentralización total de los Centros Regionales.

Llamar a concurso público y contradictorio  los puestos de la UASD.

Prohibir las campañas electorales a destiempo y transparentar el uso de recursos.

Cambiar la forma de elección de las autoridades.

 

La UASD debe seguir abierta a la comunidad nacional y nunca excluir a nadie, pero mañana el pueblo dominicano no nos perdonará  si no le decimos la verdad de nuestra situación, la necesidad de repensar y cambiar la academia, cualificando y transparentando su vida interior, a fin de hacerla más competitiva y ponerla a la altura de las mejores universidades del mundo.

JPM

Periodismo verde

 
 
 
Porque nuestro oficio está desacreditado, muchas veces nos sentimos cohibido de decir que lo hemos ejercido; subsecuentemente, pensamos que habría la necesidad de también instaurar un movimiento denominado: periodismo verde.
 
Ese periodismo verde debería estar conformado por lo que no estamos apandillados; impolutos obreros de la prensa, los de bajo perfil y que, únicamente exponemos humildes artículos, ocasionalmente.
 
Excluyendo las relaciones profesionales, no tenemos “amigos”, “hermanos” o “consortes”, que sean políticos, funcionarios, militares de alto rango ni de ningún otro sector de dudosa reputación.  
 
No tenemos necesidad de defender lo indefendible. En nuestro caso, el “anonimato” no nos arredra ni menoscaba. No estamos pagados, ahora, ni desde hace tiempo. No perseguimos emolumentos o “mordidas” fruto de sinecuras y mamandurrias que empañe nuestra tarea.
 
Somos irreverentes y contestatarios a todo el orden sistémico, y nuestro único compromiso es con la institucionalidad y los de abajo. Somos tan verdes como los que marchan; ellos demandan el cese de la corrupción e impunidad. Nosotros, decencia periodística.
 
No creemos ni validamos aquello de que “entre bomberos no se pisa la manguera”, porque es una frase con un fuerte hedor a corrupción.   
 
Sólo somos compromisarios del verdor de un periodismo que cumpla con lo deontológico de ésta cenicienta de las profesiones en República Dominicana.
 
No estamos opuestos a la disensión ni a las simpatías partidarias de nadie, ni que se trabaje en el Estado, porque es un derecho. Tampoco conspiramos contra ningún gobierno.
 
No vituperamos ni despotricamos contra político alguno a cambio de canonjías y prebendas. Hasta cierto punto, aunque no seamos contemplativos, somos anacoretas. No aspiramos a ser multimillonarios.
 
Eso sí, tenemos el propósito de no hacernos cómplices de la anomia por la que atraviesa el país. Y, para ello tenemos la adarga de nunca habernos aliados a nadie, ni ejercer un periodismo que trasvase lo comunicacional. No somos confidentes, y mucho menos ancilares de ningún litoral político.
 
Tenemos el firme compromiso de estar acorde con todo lo verde que clame por justicia y equidad que quiera defenestrar la corrupción e impunidades, sin importar el gobierno de turno. Todo ello porque entendemos que un periodismo enajenado, surte un efecto dominó que afecta a todos; es hasta más lesivo que las acciones del narcotráfico.
jpm

Sector industrial de RD ha crecido en promedio 5.5%, según un estudio

 

SANTO DOMINGO.- l sector Industrial es el segundo que más aporta al valor agregado, al empleo y al crecimiento de la economía dominicana, después del de servicios, por lo que su crecimiento en los últimos 25 años fue 5.4%, promedio anual, similar al ritmo de expansión de la economía en su conjunto (5.5%), informó este miércoles el ministerio de Industria, Comercio  y Mipymes (MICM).

 

El dato está contenido en un ensayo titulado “Sobre el desarrollo industrial dominicano en los últimos 25 años: crecimiento, empleo, productividad”, preparado por Juan T. Monegro, viceministro de Desarrollo Industrial del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes; y Carlos M. Gratereaux, especialista sectorial de ese Viceministerio. (la investigación aparece integra en el portal digital del MICM: www.mic.gob.do).

 

Para los autores, “mantener a buen ritmo el crecimiento industrial, aumentar su incidencia en la economía y en la creación de empleos dignos, y mejorar la calidad como base para una inserción competitiva, son apuestas ineludibles para desarrollar una industrialización de calidad, competitiva”, tras considerar que  éstos son parte de los desafíos que se plantean al desarrollo industrial en los años por venir.

 

Sostienen, según una nota de la Dirección de Comunicaciones del MICM, que la mejor política comercial y de inserción competitiva es un desarrollo industrial “de calidad, basado en un tejido productivo más homogéneo y más articulado.

 

Monegro y Gratereaux destacaron que la estructura económica dominicana (2016) está conformada por el sector Servicios (67.9%), Industrias (26.1%) y Agropecuaria (6.1%) y durante el período considerado, el sector Servicios ganó incidencia en la estructura económica a costa de pérdidas registradas de manera sostenida por los sectores Industrial y Agropecuaria.

 

Señalan que en el 2016, el mercado laboral estaba estructurado mayoritariamente por el sector Servicios (70.8%), Industrias (16.5%) y Agropecuaria (12.6%), lo que significa que 17 de cada 100 ocupados de la Población Económicamente Activa están en el sector Industrial.

 

 

 

No obstante, apuntan que el sector Industrial redujo su participación en el valor agregado de la economía en cerca de 9 puntos porcentuales, pasando de 34.8% (1991) a situarse en 26.1% en 2016. “Este encogimiento en la participación en el valor agregado también se ha dado en el sector agropecuario: durante el período de referencia, este sector perdió participación en cerca del siete puntos porcentuales, según la nueva metodología de las Cuentas Nacionales, pasando de 13.5% (1991) a representar el 6.1% en el 2016”, apuntan.

 

Al describir la composición del sector Industrial, Monegro y Grateraux explican que está formado por las actividades de Explotación de Minas y Canteras (Minería: 2.1%), Manufactura Local (11%), Manufacturas de Zonas Francas (3.7%) y Construcción (9.3%), lo que “sumado el aporte individual de los subsectores, forman el PIB industrial, que en el 2016 significó el 26.1% del valor agregado total”.

Rechazo categórico al informe OEA-CIDH

 

Justo en la triste conmemoración del 52º aniversario de la nefasta y segunda ocupación militar norteamericana de la R. Dominicana (RD), el pasado 28 de abril, circuló por el mundo la desafortunada  información de que la desacreditada Organización de Estados Americanos (OEA), a través de su Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), había inscrito a nuestro país en la “lista negra de los países que violaron los derechos humanos durante el 2016”.

La injustificada invasión yanquis con  42 mil marines, fuertemente apertrechados de modernas armas de guerra, el 28 de abril de 1965, que pisotearon la soberanía y dignidad de la RD fueron apadrinados y legitimados por una infausta resolución de la OEA.

Por esas dos acciones de la OEA, recordamos y nos identificamos  con esta estrofa de una canción del artista cubano Carlos Puebla: “Como no me voy a reír de la OEA, si es una cosa tan fea”.

Así es.  Para la RD la OEA, además de fea, también es una institución prejuiciada, dañina y sin memoria porque, en su 46ª Asamblea General, del 13 de junio de 2016, con la Resolución No.AG-CG-7-16, los 34 cancilleres presentes,  en forma unánime, aprobaron una Declaración de Desagravio de la OEA sobre la RD con estos  tres importantes aspectos:

“1.-Lamenta la pérdida de vidas humanas y expresa las condolencias de la organización al pueblo dominicano; 2.- Desagravia al pueblo dominicano por las acciones de Abril de 1965 que interrumpieron el proceso de restablecimiento del orden constitucional en la RD, y 3.- Reafirma los principios del derecho internacional, de la Carta de las Naciones Unidas y de la Carta de la OEA.”

 

Ahora, la OEA-CIDH volvió con su negativo accionar:  Incluyó a la RD en la “lista negra” de los países que violan los derechos humanos porque, según sus parcializadas y prejuiciadas “investigación”, en nuestro país existe “la persistencia de la discriminación racial estructural contra personas de ascendencia haitiana, o percibidas como tales, lo cual ha impactado particularmente en el reconocimiento de la nacionalidad, deportaciones, operativos migratorios y expulsiones colectivas”.

La desmemoriada OEA-CIDH olvidó, aposta, el Plan de Regularización de Extranjeros que implementó el gobierno dominicano, al que se acogieron unas 249 mil 950 personas que residían en la RD de manera irregular, de los cuales el 98% eran haitianos a quienes se les respetó su condición humana y cuyo registró se hizo totalmente gratis para ellos. Ya 229,934 recibieron sus carnets que les asegura un estatus migratorio regularizado.

La comisión que designó el Presidente Medina para expresar, oficialmente,  ante la OEA-CIDH el categórico rechazo del gobierno y pueblo dominicanos a tan  provocador informe contra la RD, para lo cual les presentaron documentos y pruebas fehacientes que demuestran lo desacertado y sectario  que está dicho informe.

En la RD tanto los nacionales como los extranjeros que residen o visitan al país disfrutan    de los avances en materia migratoria y de respeto a los derechos de las personas.

Aquí, en la RD no se ha producido ningún acontecimiento que represente retroceso alguno en las libertades políticas, de expresión, de asociación, de creencias religiosas, de tránsito y demás libertades públicas, por todo lo cual, procede rechazar en forma firme, tajante, absoluta  y definitiva el alevoso, infundado y malintencionado informe de la OEA-CIDH contra la RD.

JPM

EE.UU: Senadores piden más sanciones y medidas contra el Gobierno Maduro

Por Raquel Godos

Washington, 3 may (EFEUSA).- Un grupo bipartidista de senadores presentó hoy un nuevo proyecto de ley en la Cámara Alta para imponer nuevas sanciones contra el Gobierno de Venezuela y exigir al Departamento de Estado que coordine un esfuerzo regional para atajar la crisis del país caribeño.

Los senadores también urgen a la Casa Blanca en su proyecto legislativo a que evite que la petrolera estatal rusa, Rosfnet, obtenga el control de cualquier infraestructura energética estadounidense, en alusión a la filial de la petrolera venezolana PDVSA, Citgo.

PDVSA, a través Citgo Petroleum, posee tres refinerías en los estados de Texas, Illinois y Luisiana, y una red de autoservicio de combustible de unas 15.000 gasolineras en todo EEUU, una filial que la petrolera estatal venezolana utilizó como garantía el pasado año para recibir financiación por parte de Rosneft.

En total, Rosneft ha prestado a PDVSA entre 4.000 millones y 5.000 millones de dólares ante la crisis que atraviesa el país y su falta de liquidez, por lo que los legisladores estadounidenses quieren evitar que Citgo acabe en manos del Kremlin.

El texto también proporcionaría 10 millones de dólares para que las agencias de ayuda exterior estadounidenses alivien las necesidades de la población venezolana, y otros 9,5 millones de dólares para las organizaciones de la sociedad civil venezolana que trabajan por la defensa de los derechos humanos en el país.

La legislación contiene disposiciones para la financiación de medicamentos esenciales, suplementos nutricionales y asistencia técnica para mejorar la distribución de alimentos y medicinas; además de apoyar los esfuerzos de restauración de la democracia liderados por la Organización de Estados Americanos (OEA) y futuras misiones de observación electoral.

«El presidente Maduro ha lanzado a su país a una profunda crisis y ha minado el sustento del pueblo venezolano de forma profunda y trágica», apuntó el senador Ben Cardin, copatrocinador del texto y el demócrata de más alto rango del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta.

«Es en el interés estratégico de Estados Unidos apoyar la restauración de la democracia en Venezuela y trabajar con los socios regionales para poner al país de nuevo en el camino de la paz, la prosperidad y la estabilidad», agregó.

sp-am