OPINION: ¿Leonel, hay riesgo de dictadura en Venezuela?

Nicolás Maduro nos decepcionó. Es el lema del 2017 que debemos enarbolar. El rey de España le dijo al difunto Chávez, una vez, ¿Por qué no te callas ?. Y los países observadores, les dicen a Maduro no puedes hacer lo que tú quieras, aún teniendo el 51% de los votos, mal contados

Y que dice el profesor Leonel Fernández, amigo de Chávez y Maduro ?.  ¿Nada?

Que Maduro logre que el país asuma como un hecho natural su “dicta pueblo”. Que termine por ser cierto, como algunos temen, como lo acaba de asomar de forma insolente el propio Maduro, que el gobierno no necesite ganar elecciones para seguir en el poder. Ni con votos, ni con balas, ni por las buenas ni por las malas.  Que la maniobra para vaciar de contenido las victorias de sus adversarios adquiera, a través de alguna resolución legal o una excusa administrativa, carácter de Estado.

El eje de las conversaciones, a los ojos del país, está muy claro: Esto no es un “pídanse disculpas y pónganse de acuerdo”. Venezuela es la Bielorrusia de Sudamérica.

La M.U.D. está pidiendo paso para poder usar los atributos del Poder Legislativo que se ganó de forma legítima en las elecciones pasadas, y regresarles a los venezolanos su tradicional certeza en torno a el derecho al voto y el resto de los atributos de su actual Constitución.

Si el gobierno no cede en torno a aquello que es, para cualquier democracia, elemental, la gente por supuesto que saldrá a protestar. Pedirá democracia, pedirá libertades públicas, pedirá comida y pedirá medicinas.

No vamos a salir a matarnos dijo Leopoldo líder de oposición: Saldrá el chavismo a terminar de desmantelar a sus adversarios formales, a reprimir a gran escala a la gente en medio del silencio de las televisoras; a asediar a sus opositores en las calles; a judicializar la política; a poner presos a alcaldes y diputados electos; a imponer medidas aún más draconianas, más estúpidas e inservibles, en lo político y lo económico. Sin horizonte de salida.

A buscar nuevas excusas, nuevas raciones de carbón que le permitan tener viva la hoguera del estado de excepción, el expediente de la conspiración, el hábitat natural, el nicho que le han impuesto Nicolás Maduro y Diosdado Cabello a los venezolanos.

Todo indica que Venezuela entrará en una etapa de agudización de la crisis política. Y ni qué decir de la precaria situación de la economía, que con toda seguridad se empeorará en los días por venir.

Lo triste, lo indignante de todo esto es que el pueblo venezolano es el que está cargando pesado. Ese que, como todos los pueblos, no satisface sus necesidades con retóricas, consignas ni promesas.

Decir que la Constituyente recuperará la economía y la paz en este país en severa crisis económica y convulsionado por protestas opositoras que dejan unos 125 muertos desde que iniciaron hace cuatro meses, 5 mil heridos y 12 mil presos, no es del todo cierto.

Pero la oposición, que rechazó participar en la Constituyente, no la reconoce y asegura que fue propuesta por Maduro para perpetuarse en el poder e instaurar un modelo comunista.

Líderes oficialistas, como el poderoso Diosdado Cabello -quien podría presidir la Constituyente-, han anunciado la posible disolución del Parlamento y la reforma de la Fiscalía.

La fiscal general, Luisa Ortega, una chavista que se convirtió en la mayor crítica del gobierno, denuncia que Maduro tiene “ambición dictatorial” y dijo estar segura de que irán por su “cabeza.

La inacción del PLD y su líder Leonel Fernández, deja el vacío y refleja el espejo donde nos veremos en el 2020. ¿Verdad, Leonel?.

JPM

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