OPINION: Crecimiento vs desigualdad

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El autor es presidente del Partido Revolucionario Independiente (PRI). Reside en Santo Domingo

República Dominicana es uno de los países con mayor índice de crecimiento y estabilidad macroeconómica de América Latina, con una economía diversificada que lidera a Centroamérica, un mercado potencial de más de 50 millones de consumidores y una ubicación geográfica estratégica que, en las últimas décadas, ha impulsado el crecido sostenible a un ritmo del 6% anual, en promedio.

Ese crecimiento se debe, entre otras cosas, a la estabilidad social, política y económica sostenible, la cual hay que preservar más allá de las luchas políticas y de los intereses que medran al amparo de la administra pública; de los grupos élites y de la oligarquía gobernante que, por mucho tiempo se han beneficiado del erario público en detrimento de grandes mayorías empobrecidas.

Ese esencial impulsar de inmediato la integración de los Jóvenes económicamente activos a la industria cultural, creativa y de innovación; impulsar el derecho de autor y la propiedad intelectual.

Los países que han invertido y apoyados estas herramientas están en la vanguardia del primer nivel global.

Se proyecta que, en el 2025, República Dominicana seguirá siendo una de las economías de mayor crecimiento si los efectos colaterales de la pandemia, que son varios y diversos, son capitaneados a puerto seguro, mediante el incentivo al productor local.

Pero, además, si aparato productivo nacional es manejado con criterios justos, racionales y equilibrados, promoviendo e impulsando una mayor autosuficiencia en productos estratégicos, para ser menos dependientes del cambiante mercado internacional.

Así ayudarían a estabilizar, congelar y reducir los precios de los productos de consumos masivos, de la dieta diría del pueblo.

Es imperioso fortalecer la capacidad competitiva del país en terceros mercados, el valor de cambio monetario, así como la balanza comercial y de pago.

Hay que controlar los endeudamientos alegres e indiscriminados, que se realizan con el pretexto de que el país se encuentra en un estado de emergencia, como consecuencia de la COVID-19.

Es preciso controlar el derroche de los fondos públicos y las inversiones innecesarias.

Hay que fortalecer el marco institucional, funcional, técnico y operativo de la nación, haciendo que la Justicia, el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo sean realmente independientes entre sí en el desempeño de sus atribuciones constitucionales.

Ese marco institucional es determinante para alcanzar el otro nivel de igualdad, desarrollo, y prosperidad, para que tengamos un país grande, como soñaron nuestros próceres Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella, Gregorio Luperón, Francisco Alberto Caamaño y Manolo Tavárez Justo.

En contraste, las estadísticas de órganos internacionales competentes señalan que República Dominicana es uno de los países de la región con más desigualdad, inequidad, pobreza, incluso, pobreza extrema.

Esa desigual es fruto de la acumulación de capital originario, de las riquezas de pequeños grupos en detrimento de las grandes mayorías de la nación.

Una cosa es el crecimiento, el desarrollo económico y otra es el desarrollo humano.

El desarrollo económico se mide por el ingreso percápita de cada ciudadano y el desarrollo humano por la distribución de los bienes y los servicios que producimos como nación. Nada más desigual en nuestro país.

La tarea inmediata y urgente es modificar sustancialmente ese cuadro inhumano, neoliberal, que reproduce la pobreza, que pone en peligro a corto tiempo la estabilidad y la paz social.

Ese cuadro cuestiona la democracia como sistema político de orden, bienestar, prosperidad y justicia social.

Trajanosantana@gmail.com 

JPM

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Hectarelis
Hectarelis
1 mes hace

Excelente

Luis De New york
Luis De New york
2 meses hace

Trajano. Muy buen articulo. Te felicito.