Con Miguel Guerrero -periodista de vieja data, consultor-experto en materia de “Opinión Pública”, asesor político, ex funcionario público –de Balaguer y Leonel-; pero, sobre todo, ultraconservador y persecutor histórico-periodístico del ex Presidente Leonel Fernández-, me pasa lo mismo que con la mayoría de los miembros-periodistas de la escuela de la fijación y la amargura –de la que Guerrero es figura prominente (y creo que ni se entera)- que regentea el vate Andrés L. Mateo: que le reconozco algunos aciertos en sus “análisis”, excelente manejo del arte de escribir y algunas que otras críticas al continuismo, ya histórico-estructural, que nuestros líderes actuales no han sido capaces de superar, o de más perdurable alcance: de desterrar de los partidos políticos –que hegemonizan- fomentando una nueva cultura política más democrática e institucional –no de palabras o discursos, sino de hechos- para que esas organizaciones políticas (las que todavía tengan visos de serlo) sobrevivan a ellos y la democracia nuestra no siga siendo, amén de algunos avances, de ir a votar (cada cuatro años), sino de contenido y de prácticas-gestión pública ejemplar.
Quise hacer el anterior preámbulo -de justicia y reconocimiento-, porque entre mis defectos no está el no reconocer las virtudes y talentos de nadie; pero más que ello, porque no tengo la vocación, ni mucho menos la aptitud para hacer panfleto ni para detractar a ningún ciudadano por mas diferencias políticas que me distancie de quien fuere. Solo me limito, al igual que ellos, a ejercer un derecho cívico-ciudadano: el de opinar desde mi libre y recurrente albedrío, valga decir, desde mi única riqueza.
PERO VAYAMOS AL GRANO
Hace unos días el periodista Miguel Guerrero escribió un artículo bajo el título: “La absurda demanda de renuncia” en el que, como es su estilo y costumbre, hace generalizaciones puntuales sobre diferentes aspectos o fenómenos de la vida nacional, en algunos con sobrado acierto de enfoque, en otros, no tanto; pero, finalmente, aterrizando o, trayendo por los moños, su acostumbrada bifurcación-fijación, a veces abierta, a veces solapada o de libre interpretación, política-periodáistica sobre el que fuera –allá por el año 1996- su jefe supremo.
Probablemente, al periodista Miguel Guerrero, con la referida fijación política-periodística que padece, le sucede lo mismo que a los trujillistas que, aún, respiran y escriben: el subconsciente lo traiciona y delata, pues, pueden discurrir sobre física quántica y terminan, sin darse cuenta o de repente, recitando el anecdotario épico de la “Era” y el sátrapa.
Por supuesto, que estoy de acuerdo con que fue –y es- un absurdo, por parte de la Marcha Verde, pedir la renuncia del Presidente, pues de producirse o consumarse tal pedido –algo casi improbable o remoto, dado la legitimidad constitucional que sustenta al Presidente Danilo Medina-, la presidencia de la República seguiría en mano del partido de gobierno tal y cual la Constitución lo consigna y regula. Hasta ahí, el razonamiento y el calificativo de Guerrero es correctísimo.
Sin embargo, el aguijón-fijación de Miguel Guerrero se revela,justamente, al final del referido artículo de marras. Y uno se pregunta: ¿y es que el ducho periodista ya olvidó –porque fue consultor-asesor político- el ABC de la política, que los conceptos o categorías dialéctica y correl
O tal vez, quién sabe, a Miguel Guerrero lo está traicionando el subconsciente, igualito que a los trujillistas (que aún respiran y escriben).
Finalmente, el machismo, señor Guerrero, también es rémora…! Pero además, ¡dejemos de ver a Trujillo y a Balaguer, por todas partes…
Al ritmo que vamos produciendo manifiestos políticos, Karl Marx yJosé Ortega Gasset se van a levantar de sus tumbas para reprimir-protestar tantas vacuas naderías de políticos fallidos. Sí, porque si fijamos la vista y la memoria en la suma de viejos rostros conocidos de la otrora izquierda, de los gerentes de la “sociedad civil” (en mayoría al servicio de agendas supranacionales a pago –“situado”- y mesada), de los periodistas-intelectuales o políticos “de la secreta” y de los líderes de la oposición que firman o desfilan –que para el caso es lo mismo- al calor de la Marcha verde y, como colofón, del famélico desfile-entierro que acaba de protagonizar el diputado fallido Pedro Catrain, obtendríamos una fotografía casi fiel de casi 70 años de “galloloquismo” político y roba la gallina que no han encontrado otra fórmula o método para forzar ser figuras públicas; pero, sobre todo, rumiar derrotas políticas-electorales…
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
“Carmesí” da inicio temporada de Danza Contemporánea BA
Pide poner en vigencia Código Penal y luego sea reformado
Prodesa llega a RD dirigida al desarrollo urbano sostenible
El poder cuando se quiebra por dentro
Nogueras domina tercera fecha del Nacional de Motocross 2026
FLORIDA: Arrestan dominicano era buscado por tráfico de armas
El negocio no es que vuelvan, es que sigan mandando (OPINION)
El calor extremo también enferma (OPINION)
ARGENTINA: Hermano de dominicano femicida está acusado de crimen en España
El preocupante dilema de la política dominicana (OPINION)

