Por Raúl Bartolomé
Todos hemos vivido la reciente historia política del país, unas veces como tragedia y otras como comedia, pero no la habíamos vivido como novela.
Sinfonía de las Cacerolas, de Luis R. Santos, es la historia novelada de los acontecimientos políticos de los últimos 20 años, haciendo énfasis especial en los ocho en los que el presidente Dani Nadime (Danilo Medina) administró (sí, administró como algo personal) el Estado dominicano junto con un grupo de socios colaborares que lo convirtieron en el hombre que es hoy y no en el presidente que pudo haber sido y no fue.
Sinfonía de las Cacerolas es una novela de fácil lectura, amena, descarnada, hiriente, hilarante y cruda con trazos de ese realismo mágico garcíamarquiano que flota, casi al final de la novela, en la descripción de la descomunal diarrhea del presidente Nadime cuando por fin cagó, un 31 de diciembre, el tiburón podrido que había estado fermentando en su estómago durante 96 meses.
Muy pocos colaboradores ministros del presidente Medina escapan a la crítica mordaz de Luis R. Santos, y digo que Luis es valiente porque para escribir una novela como esta, que retrata hechos actuales, protagonizados por personajes vivos, influyentes, poderosos y malvados hay que prepararse contra cualquier agresión, hay que ser valiente y él lo es.
Emilia Pereyra dice que esta novela de Luis R. Santos se inscribe dentro del hiperrealismo, y Avelino Stanley la sitúa entre la nueva narrativa de la corrupción. La verdad es que lo que narra es cierto, tan hiperbólicamente cierto que parece ficción aunque de vez en cuando el autor recrea acontecimientos como él imagina que sucedieron, pero que están bien cercanos a la realidad monda y lironda que él conoció porque algunas las vivió y otras porque recibió informaciones de fuentes fidedignas enteradas de esos hechos.
Dani Nadime fue un rey rencoroso, vengativo que hizo de nuestras instituciones lo que quiso y, contrario al rey Midas, todo lo que tocó lo envileció y lo corrompió. Sinfonía de las Cacerolas debe ser una advertencia para los que van a las funciones públicas, porque como dice el autor “Resulta peligroso burlarse de quienes manejan esas armas sutiles y a veces mortales llamadas palabras”.
Luis R. Santos es, además de novelista, cuentista, gestor cultural, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en el 2018 por Síndrome del iPhone, y ha publicado Amy la Cantante, Memorias de un hombre sol, Los oficios del Placer y El Otro Circulo, y otros.
Invito a mis amigos a comprar la novela y a disfrutarla, a comentarla constructiva o deconstructivamente, léanla, es un banquete al cual no deben dejar de asistir.
wj/am

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