Los laberintos políticos-periodísticos

imagen
EL AUTOR es diplomático y presidente del PLD en Washington, donde reside.

Tal vez nuestro país no sea el único donde política y  periodismo se han mezclado de tal forma que, si no fuera por algunas excepciones -de medios, directores y respetables periodistas- podríamos afirmar que la línea divisoria, entre ambos oficios, es tan vaporosa que ya no sabemos cuando estamos frente uno u otro. Al respecto, un amigo periodista -radicado en New York- me dijo, con dejo de frustración-indignación, que la degradación es más que crisis deontológica para ser mercado-subasta.

Cierto que en los tiempos de BalaguerBosch y Peña-Gómez la ligazón-relación política entre líderes, partidos, medios y periodistas era, en primer plano, la búsqueda de la noticia o primicia (amén del periodismo romántico o contestatario-ideológico); sin obviar, por supuesto, una que otra afiliación o identificación con algunos de ellos; pero solo en contadas excepciones había algún compromiso político o beneficios subterráneos (consultaría-“secreta” o, gatilleros periodístico –“hacedor de opinión pública”- al servicio de un determinado proyecto-político), como se puede observar hoy bajo el cliché de periodismo-“objetivo”.

De esos extravíos, infiero, es que nace el fenómeno de las bocinas (megáfonos) que son de dos categorías: las pro gubernamentales y las pro oposicionistas con el distintivo de que ninguna de las dos especies son de gratis. Aunque algunas, de poca monta, se afilian a promesas futuras.

Y la empresa o fenómeno del ‘bocínaje’ ha crecido tanto y es tan rentable en nuestro país que las hay de zafras electorales, de farándula-peaje, de líderes políticos, de empresarios; incluso hasta de medios -de línea editorial- cuya parcialidad política no resiste ni una pizca de duda. Por supuesto, es derecho de cualquier medio identificarse con cualquier candidato o proyecto político; pero, mínimo, debería hacerlo de dominio público como se hace en algunos países democráticos desarrollados.

Pero, hay otra arista del fenómeno -‘bocínaje’- que ya no solo arropa a periodistas y enganchados, sino también a otros “especialistas” (profesionales), entre ellos jurisconsultos, politólogos, sociólogos e intelectuales que han sido capaces de hacer filosofía-política bajo el prisma de lo científico-epistemológico (investigación) y, al mismo tiempo, irse en correrías partidarias -marchas, piquetes, protestas, firma de manifiestos-políticos, etcétera- tirando al cesto sus análisis “académicos”-periodísticos. Y son incontables los ejemplos de esa metamorfosis (intelectual), pero, para el caso citemos dos: a) El de un  ex juez de la JCE que nunca dejó de ser vocero de un proyecto presidencial y, al mismo tiempo, jurisconsulto disidente; y b) el de un periodista y un vate, cuyos “análisis” o crónica de “perspectiva” semanal es fijación de un ataque político-electoral teledirigido. Por supuesto, tal fijación es su derecho; pero también, patología política-intelectual.

ALMOMENTO.NET publica los artículos de opinión sin hacerles correcciones de redacción. Se reserva el derecho de rechazar los que estén mal redactados, con errores de sintaxis o faltas ortográficas.


UNETE A LA CONVERSACION

0 Comentarios
Click para o Crear tu cuenta para poder comentar
Publicar Comentario
Escriba un maximo de 400 caracteres.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *