En República Dominicana, las lluvias intensas y las inundaciones representan mucho más que un fenómeno climático estacional: constituyen una amenaza directa para la salud de la población infantil. Cada año, durante las temporadas de precipitaciones, aumentan de manera significativa las consultas pediátricas por enfermedades que, en gran medida, son prevenibles.
Uno de los principales impactos se observa en el incremento de las crisis de asma y de distintas infecciones respiratorias agudas debido a que la humedad, los cambios bruscos de temperatura y la exposición a ambientes cerrados favorecen la propagación de virus, bacterias y otros patógenos. Los niños pequeños, cuyo sistema inmunológico aún está en desarrollo, son especialmente vulnerables.
A esto se suman la gastroenteritis aguda, hepatitis A, dermatitis, leptospirosis y diversas parasitosis, porque las inundaciones suelen contaminar fuentes de agua y alimentos, facilitando la transmisión de una amplia variedad de microorganismos, representando un riesgo importante para la población infantil, sobre todo en los menores de cinco años.
Otro factor preocupante es el aumento de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, malaria y chikungunya. El agua estancada producto de las lluvias crea el ambiente ideal para la reproducción de estos vectores, incrementando el riesgo de brotes que afectan de manera considerable a la niñez.

Además del impacto físico, no debe ignorarse el efecto en la salud emocional. Las interrupciones escolares, el confinamiento prolongado y, en algunos casos, las pérdidas materiales o desplazamientos, generan ansiedad, estrés e inseguridad en los niños.
En los periodos prolongados de lluvias podrían presentarse ahogamientos y desapariciones, accidentes, heridas, traumas, electrocuciones, intoxicaciones y otros eventos que involucran a los más pequeños de la casa. De ahí la pertinencia de despejar y asegurar los espacios para que los niños puedan desplazarse y disponer de entretenimientos con riesgos mínimos.
La prevención juega un papel clave. Es fundamental garantizar agua potable, reforzar las medidas de higiene, eliminar criaderos de mosquitos y evitar la exposición innecesaria a ambientes contaminados. Asimismo, los centros educativos deben asegurar condiciones sanitarias adecuadas antes de reiniciar las clases.
Proteger la salud infantil frente a las lluvias y las inundaciones requiere un enfoque integral. No se trata solo de responder a la emergencia, sino de anticiparse a sus efectos y reducir su impacto en los más vulnerables: nuestros niños.


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
30 años a hombre envenenó su exsuegro e intentó matar novia
Trump promete 5.000 dólares si republicanos ganan Congreso
EEUU ve izquierda lleva miseria a Cuba, Venezuela y Nicaragua
Presidenta pide no usar México en campaña electoral de EEUU
MEXICO: INE pone en marcha el proceso electoral 2026-2027
Donald Trump plantea poner su nombre al estrecho de Ormuz
UCRANIA: Al menos 7 muertos y 76 heridos en ataques rusos
DGM detuvo a 1,191 extranjeros indocumentados y deportó 771
Afirman que Cuba cierra agosto con 1,339 prisioneros políticos
Llama cambiar forma de hacer política por abstención electoral


