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El doctor Leonel Fernández tuvo la culpa. Hace varios años dijo que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) era una fábrica de presidentes. También vaticinó que la entidad morada estaría en el poder hasta el 2044.
Y muchos les tomaron la palabra; es más algunos no sólo se lo creyeron, sino que, a partir de esa fecha, hasta soñaron con la banda número 1 en su pecho y ahí mismo iniciaron de manera silente diversos procesos que conllevó a la formación de pequeñas islas políticas a lo interno de la organización. Estas islas sustentaron por demás lo dicho por el, hasta ese momento, dirigente máximo del PLD, y muchos se creyeron líderes o sucesores del trono. Y hoy se paga la consecuencia.
Como estudioso de la política pero desde el punto de vista científico, entiendo, que ahí mismo se inició la debacle, pues con su sentencia se abrieron los apetitos dentro del poder, pero por el poder y sobre todo se democratizó un tipo liderazgo que hasta el momento solo lo encarnaba él y en segundo lugar el actual mandatario Danilo Medina, quien bajo la sombra era el estratega, el armador y quien por demás el padrino sobre el cual lloraban los acólitos cuando buscaban un favor presidencial que a la clara no se le podía favorecer.
Sin embargo, es loable señalar, que en algunos de los casos, pero en muy minimas ocasiones habian reales embriones de lideres que enarbolaban débiles esperanzas sucesorales al trono pero que por «respeto» o «miedo» algunos no se atrevían a sacar la cabeza no fuera a ser cosa que le pasarán la guillotina y ahí fuera a concluir todo para ese aspirante al trono.
Ahora bien, si nos ponemos a pensar de manera objetiva en el futuro del PLD, concluiriamos de que el mismo se podría presentar con serios nubarrones que ahondaría de manera irremersible la debilidad institucional por la que atraviesa el sistema de partido en la República Dominicana, pero en el fondo también se podría decir que hasta un buen intento seria, siempre y cuando esa fábrica se produzca en todos los partidos del sistema y en términos democrático y sobre todo con la madurez y responsabilidad que exige todo sistema político moderno.
El avasallante apoyo con el que contó el proclamado candidato Gonzalo Castillo por parte de la cúpula y los demas aspirantes al solio, a excepción de Leonel, no fue desde nuestro punto de vista al llamado pupilo de Danilo. No, este se debió a que con un Leonel de vuelta al poder las posibilidades del desarrollo de un liderazgo intrapartidario del PLD era más difícil lograrlo y por lo tanto, había que formular esa unidad para una vez acorralado el león, forzar si fuera necesaria su salida para que esa fábrica vaticinada por él mismo pudiera seguir su curso.
Lo que habría que preguntarse es si en caso de el PLD con Gonzalo como candidato ya oficial, ganara las elecciones de mayo del 2020, el actual Presidente no buscaría una nueva oportunidad y esa fábrica no le hiciera a él mismo lo que les hacen hoy día a Leonel?
Recuérdese, que estamos hablando de fábrica de Presidentes y en este caso hay una grave disyuntiva, y es, que el poder político es una enfermedad y en muy raras ocasiones muy pocos han encontrado su cura
JPM
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