La abigarrada y entusiasmada oposición, incapaz de cohesionar otro mensaje coherente que no sea “¡el PLD se va!”, tiene sin embargo bien claro que para cumplir sus deseos la economía debe desmejorar. Y lo están logrando.
La construcción disminuyó significativamente el último trimestre. La tasa del dólar sigue nerviosa. El turismo –que no fue defendido cuando estuvo bajo asedio mediático, como patrióticamente correspondía a Leonel y Abinader— también está en baja. Los índices de actividad industrial muestran una disminución preocupante.
Las exportaciones de la agroindustria a Haití son menores por sus convulsiones políticas. Con excepción de esto último, todas estas malas noticias poseen como vínculo común y causa raíz la enorme incertidumbre y crispación política que a su vez responde más que nada a la obcecación de Leonel Fernández por buscar una cuarta presidencia pese a perder las primarias del PLD.
Si solo ante la mera posibilidad de salir del PLD la estabilidad económica padece según es evidente, ¿qué no pasaría si esta comparsa de macos y cacatas llega al poder?
JPM


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