El pueblo dominicano estaba decidido a salir del gobierno de Joaquín Balaguer. Los prolongados apagones, la falta de combustibles, la especulación con los precios de los alimentos de primera necesidad, hacían impostergable la salida del Presidente Balaguer de la dirección del estado dominicano.
En medio de este panorama desolador, la responsabilidad de organizar los comicios del año 1990 fue puesta en mano de una nueva Junta Central Electoral, elegida por el Senado de la República controlado en ese periodo por el Partido Reformista Social Cristiano, de Joaquín Balaguer.
La oposición no estuvo presente cuando el Senado eligió a los nuevos jueces de la Junta Central Electoral. Esos nuevos jueces fueron Florián Tavares, Presidente; Hugo Álvarez Valencia, Suplente del presidente; Rubén Suro, miembro; José Enrique Almánzar, Suplente miembro, Olga Seijas Herrero, Miembro, Guillermo Sánchez Gil, Suplente Miembro y el señor Amable Díaz Castillo, Secretario de la Junta.
Bajo estas adversas condiciones de control, por parte de Balaguer y de la nueva Junta Central Electoral, la oposición con Bosch a la cabeza como candidato del PLD, tuvo que acudir a los comicios del mes de mayo del año 1990.
El país se paralizó esperando los resultados finales de las elecciones. Sin embargo, a partir del boletín número 10, Balaguer, de repente, estaba por encima de Juan Bosch. El fraude había comenzado. El 17 de mayo la Junta Central Electoral concluyó con los boletines que mostraban a Joaquín Balaguer como ganador de las elecciones del día anterior. El fraude se había consumado.
La historia parece repetirse 30 años después. Los mismos actores apoyan el fraude electoral del 16 de febrero del 2020. El Consejo Nacional de Hombres de Empresas y los miembros que dirigen la Junta Central Electoral, con Julio César Castaños Guzmán a la cabeza, y entre los cuales se distingue Roberto Saladín.
Tenemos que recordarles, tanto al señor Saladín como al señor Pedro Brache presidente del CONEP (Consejo Nacional de Hombres de Empresas), que la República Dominicana del 2020 no es la misma de los años 1990. Nuestros jóvenes de repente han descubierto que viven bajo una dictadura, que lamentablemente es encabezada por los discípulos de Juan Bosch. Nuestros jóvenes contagiados de júbilos sienten reverdecer sus enmohecidos anhelos de cambio, libertad y justicia.
Un régimen fascistoide como el que encabeza Danilo Medina Sánchez, sin contrapesos democráticos, que mantiene secuestradas las instituciones del Estado dominicano, tenía que desencadenar tarde o temprano en algo como lo que está sucediendo en las principales ciudades de la República Dominicana.

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LEONARDO tiene mucha razon lo que dice en ese entonces no habia una comunicacion universal al alcanse del mas desposeido ente social, por eso 1990 no es lo mismo que 2020 mas sin embargo nada ha cambiado con las instituciones que rigen nuestro pais, siguen siendo sombras negras que no permiten transparencia en los procesos que deberian de ser democraticos, bien definidos y establecidos. estan a la vista de todo el mundo que no son diafanos y que somos guiados y sometidos en contra de nuestra voluntad por el poder y el dinero que cercenan nuestro derecho.pero con toda adversidad… Leer mas »