Inversión de valores

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El autor es cónsul dominicano en Hamburgo, Alemania.

POR FAUSTO JAQUEZ 

El tiempo ya se ha convertido en uno de los bienes más escaso. El rimo de vida es cada vez más intenso en el marco de sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo.

El bombardeo constante de información e imágenes no permite digerir bien la última noticia que nos ha llegado, cuando segundos después, tanto el portal de un medio de reconocida credibilidad, como otro de carácter personal y/o de escandalosa reputación, se actualizan con otra nota buscando acaparar nuestra atención.

Para evitar esto ya debemos ser cautos en el uso del teléfono móvil y no desperdiciar nuestro tiempo productivo.

Igual bombardeo nos ofrece la agenda diaria de documentales, seriales y películas por la vía digital, la cual ha afectado y reducido considerablemente las horas de lecturas de calidad y la ida al cine como lo hacíamos diez o quince años atrás.

Es posible que, en un hogar de tres o más miembros, cada uno tenga su agenda televisiva individual en su aposento o área preferida y se aísle para cumplir con ella, afectando la interacción familiar, incluso al instante de reunirse para comer.

El anterior proceso, en donde lo importante y redituable para los emisores de este tipo de contenido, en definitiva, son las cifras de vistas (‘likes’ o ‘view’).

Por ende, esto ha ido generando la popularidad y fama de todo tipo de individuos, astutos, audaces y sin inhibiciones; cuya meta es la exposición mediática a toda costa; sin importar lo frívolo, extremo, ridículo o degradante que sea el acto publicado.

Esto, a la vez, conecta con un tipo de consumidor o televidente poco autocritico, incapaz de salirse de la trampa del algoritmo, vulnerable para imponerle cierto contenido banal e intrascendente.

Y es este último tipo de público, lamentablemente mayoritario, que constantemente muestra una escasa valoración hacia lo realmente importante, construyendo un mundo donde en la cima de la pirámide están celebridades, deportistas, políticos y narcotraficantes; y abajo, los que sirven de verdad; como el personal de salud, agricultores, profesores y servidores públicos.

Es curioso escuchar y notar cómo cualquier chico, ya sea de alto o bajo estrato social, conoce los detalles financieros del contrato de varios atletas internacionales; o la marca, estilo y precio de los autos y tenis de cualquier pseudo artista, cuyas “canciones” promueven vulgaridad y consumo de drogas; pero a la vez, ese chico, desconoce o muestra poco interés por explorar otras facetas del arte,o por la contaminación y degradación del rio cercano a su comunidad, y por igual,desconoce cómo deshacerse de manera consiente de la botella de agua que acaba de consumir sin que esta forme parte del torrente contaminante.

En otro aspecto, en el uso de la imagen de figuras públicas de cierto carisma y generadoras de ‘Likes’, contemplamos el juego de poses, disfrazado de “responsabilidad social”, de cientos de empresas, cuyo proceso productivo es una constante agresión al medio ambiente.

Pero estemos conscientes de que cuando se promueven “jornadas” de siembra de árboles o limpiezas de playas para despojarla de toneladas de desechos, realmente la recuperación tardará cientos de años.

Como sabemos que la meta de toda economía y proceso es agregar valor a un sinnúmero de materiales para obtener rentabilidad, igualmente se amerita que la familia y la escuela retomen su rol cívico para formal a la capa estudiantil a ser mejores ciudadanos: autocríticos, conscientes, exigentes, colaborativos y solidarios con su entorno, en lugar de ser simples trabajadores y consumidores para engrosar estadísticas que enriquecen a los audaces.

Pero si los más adultos avanzan tierra adentro, encontraran que decenas de ríos languidecen en una progresiva sequia tras largos años de extracción irresponsable e indiscriminada de materiales para la construcción, que contribuyeron al crecimiento vertical de muchas ciudades, y el surgimiento de amplios complejos de viviendas que ya triplica el tamaño de las zonas urbanas en los últimos treinta años.

Es tétrico el panorama que exhiben los cauces de afluentes cuyo rugido en tiempo atrás armonizaba con la arboleda y las aves circundantes. Hoy eso solo es una imagen romántica en el recuerdo de quienes vivieron aquello.

Aunque es válido ponderar decisiones y visiones oportunas, especialmente del ex presidente Balaguer, de crear áreas protegidas y los llamados parques nacionales, en ese tránsito de años, el Estado y sus ministerios vinculados (con sus anteriores denominaciones de ‘Secretarías’ o ‘Dirección de’, ya fuese Agricultura, Foresta, Caza, Pesca, Migración o Minas), no lograron la labor continua de crear conciencia sobre la importancia y cuidado de los Recursos Naturales y el fomento de una agricultura amigable, y, por tanto, los planes fueron afectados en la dinámica de los cambios políticos, y a la vez, se fue cediendo espacio al empresariado privado en la labor sensitiva de crear y promover esas iniciativas.

jpm-am

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butifar comillas
butifar comillas
2 meses hace

Esta isla debido al exceso de poblacion, terminara en un desierto mas inhospito que el Sahara.