¿Es justo? Mi mujer no trabaja y yo produciendo…

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EL AUTOR es periodista y abogado.

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Cuando son las seis de la mañana, me levanto, me cepillo, me preparo para mis acostumbrados ejercicios; al regresar a casa la encuentro con el celular escuchando el habitual culto mañanero de la Iglesia; me ducho, me dirijo a la cocina y preparo algo de frutas y me voy a la oficina a producir…

Yo pregunto ¿Es justo que mi mujer no trabaje y yo produciendo?

Entre 9:00 a.m  a 10: a.m, vuelvo a casa a recibir el saludo de las niñas, ahí mismo encuentro algo de desayuno, las niñas aseadas, con las tareas hechas,  y de paso desayunadas.

Y yo pregunto ¿Es justo que mi mujer no trabaje y yo produciendo?

…Otras regreso de diligencias de oficina, palacio… y cuando llego nueva vez a casa previo a recibir el llamado ¡Ven almorzar!, me encuentro con el cariño de mis niñas y la mujer abrumada por las «pequeñas» tareas del hogar
¡ Que Desconsiderado soy!

Yo pregunto nueva vez ¿Es justo que mi mujer no trabaje y yo produciendo?

Luego de almorzar, recibir un refresco o jugo, juego con las niñas regreso a la oficina hasta la hora del toque de queda, mientras ella continúa en «pequeños trabajos del hogar» tales como: atender las niñas, organizar ropas, el patio, preparativos para la cena, más tareas del hogar y diligencias propias de ella o de la familia…

Y yo en seguida me pregunto ¿Es justo que mi mujer no trabaje y yo produciendo?

En la noche, luego de la cena, dormir las niñas, reacomodar la casa, tareas de cosas de mujeres, cuido entre otros asuntos, veo que son las 11:00 p.m de la noche,  ella aún organizando… toda vez qué una mujer es quien domina las herramientas propias de cada hogar.

Y cuando pregunto ¿Es justo, mi mujer no trabaja y yo produciendo?.

La sola expresión mi mujer ¿Es atinada o discriminatoria? ¿Por qué no decir mi compañera idónea, que después de tantos reveses Dios me dio para cuidar en vez de decir ‘mi mujer’ ¡Mi propiedad!?

Mientras yo salgo, ella está pendiente de todo en casa, si los ingresos no han sido lo suficientes, se vuelve economista para que el gasto esté racionalizado.

Si me enfermo, mi salud es su mayor preocupación, medicina, la comida, la ropa, las niñas, si salgo fuera de la ciudad de madrugada, la primera expresión ¡Vete con Dios!

¡No trabaja! ¿Es justo y yo produciendo?.

En verdad, que si a eso le añadimos tres cosas, partiendo de que asume como profesora que es, un axioma: ‘a un ser humano trátalo como es y está llamado ha seguir siendo lo que es, trátalo como debe ser y será diferente a lo  que es…

Si a eso le puedo añadir el placer con que lo hace, los principios que norman el correcto proceder de ella para con las hijas y, en medio de todo esto, la realidad que vivimos fruto de la pandemia.

Nuestro hogar se funda en tres pilares: el deber, el compromiso y el placer; más la alegría que brota de ella y su mirada apreciativa potenciando más aún la capacidad de  transformación de nuestro colectivo familiar. Es ahí la magia de darnos cuenta de lo que en verdad somos…

Y yo pregunto ¿Cuántas familias no colapsaron por no asumir como corolario de vida una mirada apreciativa, por no juntar estos tres principios para potenciar más aún nuestra capacidad de educación en el hogar.

¡Liberarnos de prejuicios sin perder el pensamiento crítico, seria la base de una fecunda vida familiar!.
JPM
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