20% de los adolescentes sufre algún trastorno alimenticio; conozca señales

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Datos recientes estiman que un 20 por ciento de la población adolescente sufre algún trastorno alimenticio. De este porcentaje, la mayoría son mujeres de entre 15 y 20 años; los hombres jóvenes que tienen problemas relacionados con la alimentación suelen ser atletas o deportistas que buscan controlar su peso.

Entre los trastornos alimenticios más comunes, la anorexia, la bulimia y la alimentación compulsiva son los más frecuentes. Estudios recientes han despertado las alarmas de padres preocupados por los hábitos de alimentación de sus hijos adolescentes que, a causa de estos trastornos, tienen más probabilidad de morir que los jóvenes saludables de su misma edad.

¿Cuáles son las señales de alarma?

Las señales de alarma que indican la presencia de un posible trastorno alimenticio son las siguientes:
• Comer a escondidas o inventar excusas para saltear comidas
• Ir al baño y abusar de laxantes o enemas inmediatamente después de comer
• Demostrar una preocupación constante por el peso y criticar los defectos corporales propios
• Comer o hacer ejercicio excesivamente
• Manifestar culpa, decepción, vergüenza o enojo por los hábitos alimenticios
¿Qué factores contribuyen al desarrollo de un trastorno alimenticio?

Lo primero a tener en cuenta es que los factores sociales juegan un rol activo en el desarrollo de un trastorno alimenticio en adolescentes. Los adolescentes son vulnerables y aun no cuentan con una capacidad de razonamiento completamente desarrollada. Por esta razón, las presiones de sus pares y las figuras deportivas y del espectáculo influirán en su percepción de belleza e ideales físicos. Al igual que lo que sucede con las publicidades sin restricción que muestran modelos perfectos, los cuerpos delgados abundan en redes sociales y los adolescentes son susceptibles a percibir estas imágenes como el ideal al que se debe alcanzar sin importar cómo. Modificar los hábitos alimenticios es una manera de lograrlo.

Por otro lado, los factores genéticos también podrían contribuir al desarrollo de los trastornos alimenticios. Esto significa que si en la familia hay algún pariente que haya sufrido cualquiera de los problemas alimenticios más comunes, las probabilidades de desrrollarlos aumentan. Según algunas investigaciones, esto parece tener relación con los neurotransmisores que controlan el hambre y la digestión. El desequilibrio de estas sustancias químicas podría ser hereditario, pero todavía no existen resultados concluyentes que lo confirmen.

Por último, los factores psicológicos, como la depresión y la falta de autoestima, podrían llevar a que un adolescente se castigue modificando sus hábitos alimenticios. Las relaciones interpersonales que mantienen con sus familiares y el apoyo que reciben de ellos resultan determinantes.

Los trastornos alimenticios son un problema que preocupa cada vez más a la población. El 20 por ciento de los adolescentes sufre de algún tipo de trastorno alimenticio y determinar cuáles son los factores que contribuyen a su desarrollo resulta imprescindible para modificar ciertos hábitos y ayudar a nuestro hijo a sobrellevar sus problemas. Estar atento a las señales que alertan sobre un posible trastorno de la alimentación es fundamental.

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