Díaz Ordaz y el orden autoritario

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EL AUTOR es ingeniero industrial y consultor empresarial. Reside en Santo Domingo.

Para caracterizar al valido del rey por 22 años, Gregorio Marañón escribió “El Conde-Duque de Olivares: la pasión de mandar”. Alguien podría escribir otro similar: “Gustavo Díaz Ordaz: la pasión por el orden” quien fue   secretario de Gobernación con López Mateos desde 1958 hasta noviembre  1963, cuando se juramentó como candidato presidencial del PRI.

Ese día expresó que “en México existen todas las libertades menos una: la libertad de acabar con todas las demás libertades”.  En las elecciones de julio 1964 triunfó con 88.81% de los votos.

Antes de juramentarse les dijo a sus futuros colaboradores: “díganme la verdad; no me pidan disculpas; si violan la ley, pues viólenla pero que no me entere; cuidado con lo que me informen; no cambiaré el gabinete; no se cambia caballo a mitad del río”. Se reporta que logró “la menor tasa de inflación (2.6%) desde 1930 y el mayor crecimiento económico desde 1921 a una tasa de 6.8% anual”. 

Su enfermizo celo por el orden manchó su hoja como gobernante. La represión opacó sus éxitos económicos.: “Nadie tiene fuero contra México”. “El desorden abre las puertas a la anarquía o a la dictadura”. Como “hombre que no acepta presiones” rechazaba la violencia contra el gobierno: “los más peligrosos agitadores son el temor, la insalubridad, la falta de pan, de techo, de vestido y de escuela” por lo tanto “el hombre no debe luchar contra el hombre, sino contra el hambre”. 

Hubo muchas víctimas del caprichoso orden autoritario. Fue novelesco el caso  de Ernesto Peralta Uruchurtu quien siendo Regente de la capital mexicana por 14 años, desde los tiempos de  los presidentes Ruiz Cortines y López Mateos la había convertido en una ciudad refulgente, pero el 29 de mayo de 1966 se desgració su vida. Ese día junto a Díaz Ordaz inaugurarían el Estado Azteca y la Villa de los Juegos Olímpicos de 1968. Díaz Ordaz llegó tarde y  decenas de miles de asistentes que esperaban sentados desde las 8 de la mañana lo recibieron con un interminable abucheo. Enojado Días Ordaz le dijo: “Usted es el responsable de esta rechifla, don Ernesto”. “Yo por qué? Yo no les dije que lo abuchearan”. “Usted es el responsable del chingado tráfico en la ciudad”. 

Meses después Uruchurtu fue al Palacio Nacional para pedir permiso para desarrabilizar el área circundante del Estadio Azteca. Sin aprobar, Díaz Ordaz preguntó: “¿Pero desde cuándo el señor regente ha tenido un problema?”

Siguiendo la usanza de la época Uruchurtu comenzó la demolición de chozas con “bulldozers”. Díaz Ordaz llamó al inefable Alfonso Martínez Domínguez, líder de los Diputados y le dijo: “Le llegó la hora al regente Uruchurtu. Mándelo muy lejos”. La Central de Trabajadores Mexicanos (CTM) de Fidel Velázquez lo acusó de todas las barbaridades. En lugar de “Regente de Hierro” lo llamó “Canciller de Cemento” promotor de obras de adorno y no para los pobres. Famélicos pobladores afectados pudieron quejarse ante los diputados. Uruchurtu renunció.

Hubo otras víctimas del capricho autoritario. Arnulfo Orfila Reynal, director del emblemático Fondo de Cultura Económica fue destituido por publicar “Los hijos de Sanchez” del sociólogo Oscar Lewis, dizque porque ponía en entredicho la imagen paradisiaca de México. El prestigioso cardiólogo y académico Ignacio Chávez no era bien visto para continuar como Rector de la UNAM. Díaz Ordaz le ofreció una importante embajada y Chávez la aceptó “siempre y cuando fuera después de concluir el periodo del mandato reglamentario”. Díaz Ordaz estimuló una protesta estudiantil que provocó la renuncia de Chávez.

El caso de Carlos Madrazo fue tétrico. Como presidente del PRI quiso transformarlo iniciando con la selección de candidatos a puestos electivos con la participación de los militantes y no impuestos por “caciques” locales. Acorralado por recalcitrantes apoyados por Díaz Ordaz renunció a la presidencia del PRI en diciembre 1965 después de 13 meses.  Desde fuera realizó múltiples giras predicando en todos los escenarios la necesaria democratización del PRI hasta que el 14 de junio de 1969 falleció junto a su esposa en “el avionazo”, extraño accidente   de un vuelo de Mexicana de Aviación que salió de México rumbo a Monterey, estrellándose en unas montañas cercanas a su destino. Sus restos aparecieron a kilómetros de la tragedia y fueron identificados por la marca del saco que usaba. Murieron 79 personas incluyendo el tenista Osuna. Dizque hubo una explosión antes de estrellarse. Algunos adversarios acusaban a Madrazo de haber instigado el movimiento del 1968 y querer capitalizarlo a su favor.

El visionario “Tratado de Tlatelolco” de “Proscripción de Armas nucleares en América Latina y el Caribe” , originalmente propuesto por López Mateos fue apoyado y firmado en el gobierno de Díaz Ordaz, pero él no es recordado por ese legado pacifista sino por el genocidio del mismo nombre y lugar del 2 de octubre de 1968.

 sp/am

 

 

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