Democracia interna partidaria cuestionada

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EL AUTOR es Master en Gestión y Políticas Públicas. Reside en Santo Domingo

La democracia interna en los partidos políticos se ha visto mermada por el populismo que prevalece en la administración de los derechos y deberes de sus miembros, lo que trae disgusto al momento de elegir candidatos a cargos políticos para ocupar un puesto en la estructura de poder partidario ( miembros comités políticos y central, provinciales, municipales y de zonas), así como también para elegir candidatos a cargos de elección nacional ( senadores, diputados, alcaldes y regidores) y altos cargos del poder ejecutivo como son los ministros, viceministros, directores y personal consular ( cónsules, vice cónsules y embajadores).

Los partidos políticos están radicalizando la práctica de elegir a los candidatos señalándole con el dedo y el pueblo no le queda más remedio que votar por esas propuestas que han sido señalizadas por altos dirigentes de los órganos dirección de los partidos, sin haberse dado la oportunidad para que sean las bases que propongan esos precandidatos para que los mismos sean legitimados por la mayoría de los votos del pueblo.

Se han visto muchas renuncias de dirigentes medios y de altos organismos de los partidos políticos porque no ven sus intereses garantizados, ya que se ha hecho demasiado evidente el apadrinamiento de candidatos por miembros de la alta dirección no sólo de manera moral sino también que ellos gestionan grandes recursos económicos y materiales para ponerlos al servicio de sus apadrinados para que barran con los oponentes internos.

Esas acciones encabezadas por altos dirigentes políticos traen consigo la formación de grupos políticos a lo interno de los partidos políticos, que minan las relaciones entre los dirigentes y causa grandes conflictos de intereses, los cuales son los que traen grandes divisiones en los partidos y son causas de la salida del poder. Todo esto, les trae grandes obstáculos a los dirigentes medios e intermedios para ver sus sueños de alcanzar peldaños en las estructuras partidarias y obtener puestos en las instituciones gubernamentales.

Hay mucha tela por donde cortar y sabemos que la imposición de candidatos da origen a las tendencias en los partidos y ha sido la causa de las grandes divisiones. Se sabe que el Partido de la Liberación Dominicana PLD estableció una cuota política para el Comité Político para evitar la imposición de candidaturas y proteger los intereses ideológicos del partido. Esa práctica fue buena, pero fue desbordada por la ambición de los grupos internos. Todas esas divisiones, su origen está en la formación de grupos y facciones a lo interno de los partidos.

Ahora, las renuncias de dirigentes políticos de un partido y que pasan a otro se ha denominado transfuguismo, pero creo que no hay suficientes argumentos para llamarlo así, pues según he expuesto en párrafos anteriores, es la falta de democracia interna de los partidos políticos y el irrespeto a las normas, a los estatutos, la ley electoral y la de partidos, que dan esos resultados.

Eso de elegir precandidatos con opinión del voto abierto vulnera el derecho al voto de los miembros de los partidos políticos, pues los que tienen la responsabilidad y el derecho de elegir los precandidatos, son sus miembros, luego viene la oportunidad de que los candidatos sean presentados para que el pueblo vote por ellos, no antes. En ningún caso, se debe ser juez y parte. La consulta del PLD, para conocer su potencial candidato a la presidencia de la república deberá ser ratificada por la dirigencia del partido para que pueda ser candidato a la presidencia de la República en las elecciones de mayo del 2024.

Mientras la Junta Central Electoral no esté presidida por personal independiente, mientras los partidos políticos no respeten el derecho de elegir y ser elegido, mientras no se controle el populismo y apadrinamiento político de la alta dirigencia a sus favoritos, mientras no se cumpla la ley de partidos y ley electoral, la democracia partidaria seguirá languideciendo y la lucha por una verdadera democracia representativa en la República Dominicana nunca alcanzará su desarrollo, pues las autoridades electas, que emanen de los procesos de elección no son legítimamente elegidos y no representarán la voluntad del pueblo.

Los partidos políticos son los garantes de una buena gobernanza y responsables de mantener el sistema democrático en la democracia representativa y si los representantes de los partidos políticos no son elegidos de manera democrática no se puede esperar que exista una verdadera democracia. La democracia interna partidaria ha perdido credibilidad y es tiempo de abrir más espacio en la conquista del poder político.

of-am

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