Dañar la agenda del Presidente

La forma que más ayuda en la búsqueda para alcanzar el éxito de cualquier programa en nuestras vidas, es con el manejo de una agenda. El actual déficit fiscal, el problema de la Barrick Gold, Loma Miranda, Bahía de las Águilas, Lago Enriquillo y otros heredados del gobierno de Leonel Fernández, puso en una difícil situación a la administración del presidente Danilo Medina; de ahí que tuvo que elaborar una agenda para resolver esos problemas y poder desarrollar su programa en los 4 años de su mandato. Para asegurase hacer “Continuar lo que está bien, corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se ha echo”, Danilo Medina junto a su equipo de trabajo, han definido proyectos con lujo de detalles, desglosando y dividiendo cada uno en tareas pequeñas que puedan ser realizadas. Está delegando jerárquicamente cada uno y calculando el tiempo planificado; de manera que una vez iniciado, concluya antes del tiempo prometido. Danilo agenda su tiempo para trasladarse a diferentes localidades. Supervisa los trabajos para que no les metan gato por liebre, poniendo en práctica lo de Santo Tomás: “ver para creer”, las necesidades en el terreno que tiene cada sector lo cual le aseguraría el éxito de sus compromisos. Pero se dice que alguien que se cree líder con poder político y con bastante experiencia en crisis internacional, y con buenas relaciones políticas en el vecino Haití, para dañar la agenda y la popularidad del presidente Medina, se encargó de motivar y fomentar una campaña agresiva con tintes patrióticos. Un ejemplo es el caso de la Sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional (TC) que ha provocado reacciones adversas al país a nivel local e internacional. Interpretando al ex cónsul de Haití en nuestro país Edwin M. Paraìson, en su artículo publicado en el matutino “El Día” del 3/3/2014, bajo el título “Una línea frente a Haití”, deja entrever que la sentencia de referencia fue promovida por una plataforma integrada por los mismos del “Frente Patriótico”, quienes habían montado en 1996 la campaña agresiva contra la candidatura a la presidencia del fenecido José Francisco Peña Gómez, bajo la consigna de “cerrar el camino malo”, so pretexto de representar un grave peligro para la soberanía nacional y traería la “unificación de la isla”. De acuerdo con el ex cónsul, en aquella ocasión, el doctor Leonel Fernández, por la crisis creada ante el gobierno haitiano por esa campaña anti haitiana, que le dio la victoria electoral de 1996 con el apoyo de Balaguer a través del “Frente Patriótico”; que “para curarse en salud” envió un emisario especial donde el presidente René Preval para aclararle que “esa campaña” no era de su autoría ni de su total agrado. Ya en el 2012 en la precampaña electoral, el gobierno de Haití ante la reactivación del “frente anti-haitiano” por parte de algunos funcionarios del gobierno y sus aliados con formación trujillista, había “expresado sus inquietudes al presidente Fernández”. Una vez más surgió otra crisis, motivada por la posibilidad de que el debate público marque la línea hacia Haití. La sentencia motivó una serie de reacciones adversas, que desviaron la agenda de Danilo. En Cuba tuvo que defender su gobierno y al país de los ataques de racismo endilgados por algunos gobiernos, organismos internacionales y ONGs; además de la denuncia presentada por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos y el informe rendido por el Departamento de Estados de los EUA, que ha debilitado las relaciones diplomáticas con algunas naciones hermanas. Danilo Medina es primer presidente de nuestra era democrática que ha prestado mucha atención al futuro de la nación, lo cual no deja de ser algo irónico, ya en lo adelante, tal vez no tengamos ninguno como él. Si Danilo quiere que cuando termine su mandato, la gente les manifieste su agradecimiento por haber mejorado su calidad de vida, no debe permitir que ninguna persona dentro o fuera de su partido, le “dañe su agenda”.

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