POR PAOLA BELLIARD
La decisión del gobierno de Estados Unidos de excluir a Cuba de la flexibilización temporal de las sanciones al crudo ruso ha colocado a la isla en el centro de un nuevo episodio de tensión internacional. La medida, anunciada por el Departamento del Tesoro, permite que ciertos países reciban cargamentos de petróleo ya embarcados antes del 12 de marzo, pero prohíbe expresamente que esos envíos tengan como destino Cuba, Irán, Corea del Norte, Crimea y los territorios ucranianos bajo control prorruso.
En La Habana, la noticia llega en medio de una crisis energética que se ha agudizado en los últimos meses. Los apagones prolongados y la escasez de combustible han marcado la vida cotidiana de los cubanos, mientras dos tanqueros rusos, él Sea Horse y el Anatoli Kolodkin, se dirigen hacia la isla con cargamentos de hidrocarburos. El primero transporta unas 27.000 toneladas de combustible y el segundo, previsto para inicios de abril, lleva 725.000 barriles de crudo.

La licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) no abre la puerta a nuevos envíos, sino que busca liberar cargamentos que ya estaban en tránsito cuando se aprobó la medida. Para Cuba, sin embargo, la exclusión significa que esos buques podrían quedar atrapados en la maraña de sanciones, prolongando la escasez que afecta a la población.
El Kremlin ha prometido apoyo a su aliado caribeño, aunque evita confirmar oficialmente los envíos. La relación entre Moscú y La Habana revive viejas alianzas estratégicas, ahora reactivadas por la necesidad de combustible en la isla y por la voluntad de Rusia de desafiar las presiones de Washington.
En paralelo, el expresidente Donald Trump ha endurecido su discurso sobre Cuba, declarando una veda de crudo hacia la isla y asegurando que el país “caerá por su propio peso”. Sus palabras reflejan una política de presión que combina sanciones económicas con un mensaje político de desgaste hacia el gobierno cubano.
La exclusión de Cuba de esta flexibilización temporal no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para aislar a la isla en el terreno energético. Mientras tanto, los cubanos esperan con incertidumbre la llegada de los buques rusos, conscientes de que cada cargamento de crudo puede significar un respiro en medio de una crisis que amenaza con prolongarse.
JPM

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quien paga los platos rotos siempre es el pueblo y esa pobre gente , esa mania que tienen de bloquear paises ,los que dirigen la seguiran pasando bien y el pueblo come miseria
EL IMPERIALISMO EN CRISIS GENERAL SE DESPLIEGA EN EL AMBITO DE GUERRA CONTRA LA HUMANIDAD Y NO ES EXCLUSIVAMENTE EL GENOCIDIO PALESTINO O LOS BOMBARDEOS A LA REP. ISLAMICA DE IRAN SINO TAMBIEN CERCAR A CUBA NO PQ HAYA PETROLEO, TIERRAS RARAS SINO POR EL EJEMPLO DE SOBERANIA Y AL MEJOR ESTILO BANDALICO MEDIEVAL HACIENDO USO DE LA FUERZA CONTRA UN DEBIL OPONENTE. DEBEMOS ENFRENTAR TODOS UNIDOS LA BARBARIE DE LA BANDA DE LOS EPSTEIN.
CUBA VENCERÁ.