Bendito Síndrome de Down

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La autora es periodista. Reside en Santo Domingo.

Quien tenga un hijo con Sindrome de Down debe sentirse privilegiado, porque además de su suprema inteligencia, la ternura forma parte inherente en ellos.

Recuerdo cuando yo laboraba en el periódico Listín Diario, como su corresponsal y representante en EUA, Milton Peláez, genio creativo publicitario y humorista con basta cultura (Q.E.P.D.) escribió un artículo en el que agradecía al creador, haberlo elegido para ser padre de un niño con ese síndrome; que belleza! de eso hace más de 30 años y se incrustó en mi conciencia.

Yo sospecho tener algo de ese cromosoma, porque soy una persona que no guarda rencor y aún me lastimen, sigo sirviendo, ayudando y protegiendo con amor.

Muchas personas me han observado esa característica. Recuerdo que el admirado colega y gran amigo Federico Pinales, ex compañero de trabajo y quien fue el líder de mis defensores cuando algunos periodistas miembros machistas de la Asociación de Periodistas Dominicanos, (1990), objetaban mi presidencia, aún siendo ganada con la mayor votación expresada en las urnas, en toda la trayectoria de la ACD, no aceptaban que una mujer los dirigiera y yo he continuado mi buen trato con esos compañeros.

Aún cuando converso con Federico, me destaca ese mérito, conforme lo califica último presidente del Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales, de dónde surgieron los integrantes del Colegio Dominicano de Periodistas, CDP, al ser promulgada la ley 1091 que lo consagra legalmente.

Además de geniales, los seres humanos calificados o identificados con ese extra, son un ejemplo para los demás, porque solo proyectan amor y en lo que les gusta hacer, se desarrollan extraordinariamente.

Hemos visto recientemente a jávenes contratadas para pasarelas de alta costura como medelos, con esas características y hombres y mujeres en otras muchas áreas en las que se requiere la concentración.

Tengo un colega periodista, locutor y además extraordinario escritor e historiador, cuyo único varón de sus vástagos tiene síndrome Down, es campeón de tenis y ajedréz, trabaja y es una persona afable y tierna, con quien desarrolla conversaciones de profundidad.

Con mucho orgullo Ramón Darío Jiménez habla de su hijo. Ambos viven en Puerto Rico, en donde nacieron sus tres destacados hijos.

A ese sobrino, Rubén Darío y al hijo de Milton Peláez dedico esta crónica y reitero que me identifico con los seres humanos con Síndrome de Down y les expreso mi admiración.

JPM/of-am

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