Arriba los boricuas y abajo Roselló

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EL AUTOR es dirigente deportivo y comunitario. Reside en Nueva York.

De todos los latinoamericanos que vivimos en Nueva York, los naturales de Puerto Rico, los “boricuas”, son los extranjeros que mas admiro. Pero no es solo porque son serviciales y porque han ayudado a los dominicanos en todas las circunstancias y sentidos; por lo que estaremos agradecidos por siempre de los descendientes de Hostos y Roberto Clemente.
Y escojo a estos dos hijos de Borinquén -que es el nombre taíno de la “isla del encanto”, porque estoy seguro de que todos los boricuas, ya sean pro estadidad, independentistas o seguidores del “estado libre asociado”, veneran con orgullo estos dos nombres.
Yo sé que hay mas héroes en esa islita de gente valiente y trabajadora, como los hay también en Quisqueya, pero escojo al insigne educador cuya escuela formó a generaciones de dominicanos y sentó las bases de la educación integral en nuestro país; y desde luego, a mi pelotero favorito, el “Cometa de Carolina”, excelente en el estadio, pero inmenso fuera del terreno.
Sin embargo, mi destape en pro de los portorriqueños, se debe a otros motivos, que tienen que ver con su gran espíritu de lucha. Los boricuas son extremistas, cuando se trata de defender su bandera, su orgullo y sus valores como nación. Y si usted se atreve a ofender sus símbolos, en seguida le brincan y llegan hasta las últimas consecuencias. Como se dice en las calles, “los boricuas no cogen corte” y “nunca te metas con el coquí”
Desde hace dos semanas, Puerto Rico está dando cátedra de lo que es la resistencia civil, contra un gobernador indolente e indigno que ha ofendido al pueblo con sus acciones y comentarios públicos. Su comportamiento ha sido catalogado como irracional, insensible y altamente intolerante.
Prácticamente, todos los sectores sociales, las fuerzas vivas de la nación, se han volcado en las calles, pidiendo la renuncia de Ricky Roselló. Y las manifestaciones han llegado a cada rincón del mundo donde haya alguna comunidad portorriqueña y ha recibido el apoyo decidido de nosotros, los dominicanos.
Lo que me pregunto y no encuentro respuesta, es si nos atreveríamos los dominicanos a mantener un nivel de lucha similar al de los hermanos boricuas, cuando se ha demostrado que la corrupción y la impunidad permean todas las estructuras del gobierno de Danilo Medina y no se hace nada para evitarlo.
En cierta forma, el accionar del pueblo en Puerto Rico, tiene un tinte que yo sé que no lo hay en Dominicana. Las prestaciones sociales que el Estado Libre Asociado ofrece a sus habitantes, vienen desde los tiempos del New Deal que instauró el presidente Franklyn Delano Roosevelt al final de la Segunda Guerra Mundial y los boricuas las consideran como parte de sus conquistas sociales, no como una dádiva.
Pero, para los dominicanos, el conjunto de “ayudas” que reciben, como la Tarjeta Solidaridad, Bono Gas, Guarderías Infantiles, Tanda Extendida y otras, son usadas por el gobierno de turno como una forma de presión para mantener la fidelidad al partido de gobierno. O sea, nosotros somos una simple colonia mental del PLD.
La diferencia de comportamiento entre RD y PR, se explica en parte, por ese factor de carácter clientelar que el gobierno dominicano les imprime a sus relaciones con las masas votantes. Nadie se atreve a protestar con energía, porque puede perder sus “beneficios sociales”. A los boricuas, mientras tanto, les da “par de cuatro” lo que crea su gobernador y por eso demandan ¡Que renuncie Ya!
Solamente como elemento de comparación, demos una miradita a la clase artística de Puerto Rico y a la nuestra, la dominicana. Los artistas boricuas se han lanzado a las calles donde quiera que se ha protestado contra el sinvergüenza de Roselló, tanto en la isla como en Estados Unidos.
Mientras, en Santo Domingo, lo que vemos es una legión de artistas cobrando sin trabajar en el Estado. Los encontramos en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, en el servicio diplomático, en los consejos de administración de las empresas públicas y donde quiera que llegue el presupuesto nacional.
Esa es una diferencia notable entre los artistas de República Dominicana y los artistas de Borinquén. Los nuestros son dependientes del estado, pero no así los portorriqueños.
Volviendo al saltimpanky de Ricky Roselló, me pregunto si “la suerte” lo seguirá protegiendo, ya que es un niño mimado, posiblemente por ser hijo de don Pedro Roselló. En el año de 1994, provocó la muerte de dos personas mientras conducía su automóvil en estado de embriaguez, pero, ya ven, nada le sucedió y llegó hasta ser elegido gobernador, como su padre
Hoy día, el insolente Ricky se ha pronunciado contra las minorías, con una serie de insultos incalificables y se resiste a dejar el cargo, pero el pueblo se mantuvo en pie de lucha, hasta hacerlo saltar. Porque los boricuas no son como los dominicanos, que le hemos aguantado veinte años a los peledeístas que nos desgobiernan.
¡Abajo Roselló en Puerto Rico y el PLD en Santo Domingo!
¡Arriba los pueblos de Borinquén y Quisqueya!

¡Viva la hermandad dominico-boricua!

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