Algunas preguntas sobre nuestra política exterior

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El autor es antropólogo. Reside en Nueva York.

POR FELIX REYES

Al iniciar este escrito es justo aclarar, como queda explícito en el título, que no lo hago desde la perspectiva del entendido en la materia, que no lo soy, sino desde la del ciudadano común interesado en acercarse a un conocimiento, aun fuere somero, de la relación de nuestro país con el mundo, sobre todo de nuestra relación con aquellos países que, por diferentes causas, son los que más influyen o pueden influir en nuestras vidas.

Por ello, las ideas centrales de este escrito, aunque mayormente expuestas en forma de proposiciones enunciativas, son en el fondo interrogantes.

En una entrevista realizada recientemente por un importante medio del país, el presidente electo Luis Abinader abordó diferentes puntos relacionados a lo que, en su gobierno, serán las prioridades de la política exterior dominicana. Al hacerlo, el presidente Abinader mencionó cuatro países (Estados Unidos, China, Haití y España), sugiriendo con ello el nivel de relevancia que cada uno de estos países tendría en la definición de su política exterior. En este aspecto, llama la atención que en la reseña de la entrevista no se encontrara referencia a nuestra relación con el resto de los países iberoamericanos.

Lo anterior puede ser un primer indicador de una orientación que va más allá de lo pragmático en la definición y puesta en práctica de esta política,  donde a objetivos como la promoción del intercambio comercial, la inversión extranjera y el turismo, junto al control y regularización de la migración, que desde hace años han delimitado el nivel de relevancia señalado, se suma la consideración de factores geopolíticos.

La consideración de estos últimos factores ayudarían a explicar el énfasis puesto por el presidente electo en relación al lugar de primer orden que seguirá ocupando Estados Unidos de América en la política exterior de su gobierno, Este país no solo es el principal socio comercial, el principal emisor de inversión extranjera y de turismo,  el principal destino migratorio de nuestro país, sino que su influencia en nuestra historia política ha sido determinante por más de un siglo.

En ese contexto, se entiende el condicionamiento de la inversión extranjera de procedencia china a que se haga en sectores no estratégicos para la seguridad nacional. Descártese, entonces la posibilidad de inversiones chinas en infraestructuras vitales para nuestro desarrollo (el puerto de Manzanillo o el acceso a tecnología china 5G, por ejemplo).

En sentido inverso, es relevante que esta condición no se establezca para el caso de la inversión de procedencia norteamericana, por lo que puede suponerse que la ausencia de restricciones quedaría implícita en la definición de este país como aliado estratégico.

Siguiendo ese mismo orden, cabe preguntarse si al apelar al término aliado estratégico, su connotación se reduce a la de socio estratégico, usada normalmente cuando los intereses y objetivos compartidos son esencialmente de naturaleza económica como los planteados en la referida entrevista, o si tiene implicaciones adicionales de alineamiento de la política exterior dominicana con la de Estados Unidos en el contexto de disputas geopolíticas de ese país y China, atizadas por la administración Trump, políticas de confrontación que está por verse si serán asumidas por una cada día más probable administración demócrata a partir de enero del próximo año.

Basado en lo anterior, uno puede sentirse tentado a preguntar si cuando se alude una supuesta indefinición de la política exterior del gobierno saliente se está refiriendo justamente a su no alineamiento con la política exterior de la administración Trump, posición que en diferentes momentos generó críticas abiertas por parte de congresistas y funcionarios de esa administración, como en el caso de la ruptura de relaciones diplomáticas con Taiwán y el consecuente inicio de relaciones con China, así como la participación del país en espacios de cooperación e integración regional, como Petrocaribe y el CELAC.

Tal vez, relacionado a lo anterior, y por la razón de que no es lo mismo asumir posturas cuando un partido pasa a ser de gobierno, podría encontrarse alguna explicación al asunto Paliza-Feris Iglesias, a propósito de una simple carta de felicitación de la Secretaría de Relaciones Internacionales del PRM al Foro de São Paulo, impasse con característica del “Much ado about Nothing” shakesperiano, que seguramente no hubiera ocurrido en el pasado, si se toma en cuenta que ese partido es miembro del Foro y que ha participado en diferentes eventos internacionales de dicha organización internacional.

Es bastante revelador que este impasse haya sido conocido por el público justamente a través de un “tweet” de quien será el Ministro de Relaciones Exteriores a partir del 16 de agosto.

Quizás algunas de las interrogantes planteadas pueden parecer impertinentes o tal vez redundantes, si tomamos en cuenta la designación de este prestigioso diplomático al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores. De hecho, algunas de las inquietudes expuestas en este escrito parecen ya haber tenido respuesta en su exposición ante la Cámara Americana de Comercio, el 20 de marzo del 2019.

Debe precisarse que, si bien es el presidente quien decide el rumbo de la política exterior del país, no caben dudas de que la impronta del canciller entrante es incuestionable en su definición, más allá del parecer de los integrantes de la Secretaría de Relaciones Internacionales del que será partido de gobierno.

Aunque probablemente no pueda ser documentado, ni tampoco pueda afirmarse que haya sido un factor decisivo, existe la percepción entre diversos sectores de la vida política dominicana de que la administración Trump favoreció el cambio de gobierno en las elecciones pasadas.

Si esto fue así, cabría hacernos una última pregunta: Es una forma de corresponder el apoyo recibido subordinar nuestra política exterior a la de la presente administración norteamericana, acogiendo la explícita recomendación del canciller entrante, cuando en su citada exposición ante la Cámara Americana de Comercio planteó la necesidad de “quitarse la venda que no ha permitido a las autoridades, hasta ahora, sopesar debidamente la seriedad del conflicto entre Estados Unidos y China, y digerir los claros mensajes que nos intiman a establecer claros límites a la relación con China”.

felireyes@aol.com

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Miguel Espaillat
5 meses hace

Excelente…

Maria Belen Chacon
5 meses hace

Desde cuando pasan en la television la serie de Los Monster?