La explosión, o mejor dicho, explosiones, ocurridas el pasado miércoles 5 de diciembre en las instalaciones de la planta procesadora de plásticos
PolyPlas, en las que hasta ahora se han reportado 8 personas fallecidas, constituyen una lamentable tragedia que se ha convertido en una absurda
manifestación de expresiones antipáticas de opositores al actual gobierno dominicano, quienes, además de culpar a la empresa por esta tragedia, critican al gobierno por auxiliar, con dinero de “sus impuestos” a los damnificados.
Antes de entrar en detalles de lo que hemos podido observar con relación a las absurdas manifestaciones de antipatía frente a esta tragedia, quisiéramos que se nos permita explicar sobre nuestra experiencia con el uso del combustible Gas Natural Comprimido. Por ser este combustible, el de
menor costo económico entre todos los que actualmente se utilizan, y ya que puede ser comprimido y utilizar menores cantidades de espacio en los envases para su almacenamiento, es en la actualidad uno de los combustibles más demandados a nivel industrial. Su uso se ha implementado en numerosas industrias como sustituto de otros diferentes combustibles, e incluso hoy se utiliza en vehículos de transporte colectivo.
En la zona urbana de Washington High, y todo El Bronx, en Nueva York, diariamente miles de dominicanos se montan en autobuses, de los cuales muchos son conducidos por cientos de dominicanos y dominicanas, que operan con Gas Natural Comprimido; que salen desde un garaje de
autobuses ubicado en el sector de West Farms en El Bronx. Pero como supervisor retirado en el área de transporte público de la ciudad de Nueva
York, permítanme dejarles saber, que tanto el operador del autobús, como los mecánicos y suplidores del combustible en los garajes, son sometidos a
entrenamientos generales sobre la seguridad indispensables para evitar tragedias frente a un accidente relacionado con el uso de este combustible.
Es, sin lugar a dudas, lo ocurrido en PolyPlas, una tragedia que enluta a la sociedad dominicana; pero todos estamos de acuerdo que esta tragedia no
es mas que producto de la negligencia de la irresponsabilidad que tanto las autoridades dominicanas, en todas las instituciones responsables de que se cumplan los protocolos de seguridad, como las empresas involucradas en la operación del manejo de los combustibles; pero no podemos impedir que el gobierno socorra a los damnificados.
Cuestionar que el gobierno socarra a los damnificados, y que repare las escuelas afectadas por las explosiones, es como decir que los heridos no debieron ser rescatados por las ambulancias del 911, y que todos los afectados deben de ser socorridos por los dueños de la empresa. Las compañías de seguro de ambas empresas; tanto la suplidora como la receptora del gas suplido, son responsables de compensar los daños. Me da vergüenza que los dominicanos no quieran que el damnificado sea socorrido por el estado, para no darle el crédito al presidente de turno.

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