Víctima propiciatoria en el PRD
Cuando a principios de abril, el Tribunal Superior Electoral dispuso la suspensión de las convenciones del Partido Revolucionario Dominicano fijadas para este mes en los municipios del Este, provocó notable sorpresa en la opinión pública. Resultados anteriores han creado predisposición con ese y otros tribunales. La extrañeza se suscitó porque la sentencia se produjo a solicitud de Guido Gómez Mazara, quien demandó mediante esa vía la entrega del padrón de electores perredeístas y que se permita la representación de delegados ante las mesas de votación, cuestión elemental en un certamen democrático, pero que no estaba en los planes de Vargas. El levantamiento de la suspensión conllevaba que la Comisión Nacional Organizadora cumpla con la entrega del padrón de militantes del PRD con derecho al voto. Algunos medios resaltaron que Gómez Mazara le había ganado una batalla a Miguel Vargas, quien detenta la presidencia de ese partido a contrapelo del buen sentido. Más recientemente, Gómez Mazara se ha quejado de que los regentes de la casa nacional de su partido le niegan el uso de los salones para reuniones de trabajo. La monopolización del local, sito en la avenida Enrique Jiménez Moya, es una expresión del manejo fraudulento de esa organización en lo material, como en lo institucional. Guido Orlando Gómez Mazara, 47 años, abogado, articulista, político de vocación, podría convertirse en un aguafiestas para Vargas, que quiere perpetuarse al frente del PRD a como dé lugar. Guido, contestatario y resuelto, busca la presidencia del PRD, desafiando, cual Quijote, el entramado truculento de Vargas y sus acólitos. Al dinámico dirigente perredeísta le restan muchos escollos por afrontar. Es que en la mente de quienes arbitran la convención, no estaba prevista la participación de un aspirante al máximo puesto del partido del jacho que no fuera Miguel Vargas, de quien se sabe que es hábil para los negocios, pero torpe para la conducción política. Sospecho que en el proceso eleccionario del PRD, Gómez Mazara servirá como una víctima propiciatoria. “La víctima – según el Derecho penal- es la persona física o jurídica que sufre un daño provocado por un delito”. De la estafa política que se perpetrará en el PRD, no será Gómez Mazara el principal afectado, pero sí el sacrificado. La utilidad de su sacrificio consistirá en testimoniar la inconsistencia de la seudo convención de Miguel Vargas, pautada para el 27 de julio. En las religiones antiguas se llamaba víctima propiciatoria a aquella que era sacrificada para obtener un beneficio de los dioses. En nuestro caso, el inmolado servirá para remover la fetidez de un proceso viciado de origen.

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