Tengo la fe de que aquí, en la República Dominicana, habrá de surgir una nueva generación de políticos y ciudadanos que le devuelvan a este país y su gente la confianza de que servir en la administración pública no es sinónimo de acumulación primaria y ascenso social.
Deberá surgir un nuevo colectivo de políticos y ciudadanos que entienda que el trabajar en el tren gubernamental no es un espacio para el tráfico de influencia y el reparto vulgar y desmedido.
Tengo la esperanza de que en esta media isla caribeña, más temprano que tarde, sus ciudadanos y políticos no seguirán pensando que ascender al gobierno y ocupar una posición es licencia para depredar sin piedad el presupuesto nacional.
Abrigo el deseo de que en esta época posmoderna los servidores públicos que vayan a ejercer alguna función en cualquiera de las instituciones estatales saquen de sus cabezas de que allí se van a enriquecer de forma acelerada y descarada.
Sueño con un nuevo ciudadano que ejerza la función pública desprovista de toda macula y habilidad maliciosa que lo conduzca a reproducir los terribles esquemas mafiosos que tradicionalmente se han enquistado en las distintas instancias del Estado.
Anhelo con delirio con que surja una nueva legión de colaboradores y políticos que modelen como conducta una verdadera vocación de servicio, una profunda y marcada convicción ética y ciudadana.
Quiero el nacimiento de un hombre nuevo que cuide con celos y desvelos cada centavo que se produzca en esta tierra y que en su mente no habite el fantasma tenebroso del dolo y el derroche imperdonable.
Me agradaría sobremanera que en los días por venir surgiera una nueva camada de políticos y ciudadanos dominicanos que abracen sin reservas la práctica política cargada de sinceridad y entrega como indicó el prócer de la Independencia Nacional, Juan Pablo Duarte, cuando proclamó: Trabajemos por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos.


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Es que el dominicano común,»SI QUIERES CONOCER A JUANSITO,DADLE UN CARGUITO»desde que llega a un cargo se emborracha de Poder,e inmediatamente aspira a desclazarce,hacer amistades con personas de la alta sociedad,reniega de sus origenes,orígenes, ahí, que mucho se corrompen,desde que les hacen «UNA OFERTA QUE NO SE PUEDE RECHAZAR»,como sugirió VITO CARLEONE,en EL PADRINO