Una nación es un proyecto en construcción permanente 

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EL AUTOR es abogado y político. Reside en Nueva York.

Pocas cosas reflejan más mezquindad en el ser humano que el tratar de borrar, demeritar u opacar los logros y las buenas acciones realizadas por otros, independientemente de sus errores cometidos o línea de conducta general.

No hace falta que para usted resaltar sus cualidades y luces lo haga sobre la base de proyectar sombra sobre los otros. Si su sol no brilla lo suficiente por sí mismo, no pretenda lograrlo a costa de la luminosidad de otros. En vez de eso, haga más y esfuércese más para merecer el brillo que pretende lograr mediante malas artes.

El gobierno del presidente Abinader debe hablar de sus hechos, medidas, planes y acciones y no tratar de alfombrar su camino con el cadáver de otro. Eso es muy mezquino, deshonesto, infame e indigno. Esto es un maquiavelismo vil basado en que el fin justifica los medios. Y en vez de hablar bien, habla muy mal de quienes se valen de estos métodos, pensados y planificados en las oscuridades de las cavernas políticas.

El gobierno de Abinader debe saber que no partió de cero para gobernar. Que encontró una infraestructura física e institucional ya hecha. Y a partir de ahí, es que puede hacer lo que quiere o proyecta lograr. Por ende, que no pretenda ahora tratar de descubrir la pólvora o el helado en palito.

Y es que una nación es un Proyecto en Construcción Permanente como lo es la misma civilización humana que se asienta sobre lo que se hizo ayer para mejorarlo o superarlo. Por tanto, se ve muy feo y antiético que el gobierno para querer ponerle un sello distintivo a su gestión de gobierno, tenga que recurrir a desconocer los logros de quienes le precedieron.

Esa actitud que se ha convertido en acción de gobierno y que en cierta forma ha sido validada por una oposicion politica desconcertada, desdice mucho de la institucionalidad que pregona el gobierno de Abinader. De ahí que, lo que está haciendo o pueda hacer con el sistema de justicia dominicano se apoya en una herencia jurídica-institucional que le fue legada, tales como la creación del Tribunal Constitucional, que ha sido durante la última década, quizás o sin quizás, el garante de que el actual sistema de justicia en la República Dominicana no haya colapsado.

También, podríamos decir lo mismo de la creación del Tribunal Superior Electoral, el cual es el principal garante de que el PRM esté hoy en el poder. Lo mismo pasa con la instauración de carrera judicial que ha construido los cimientos para que personas de alta integridad moral y profesional como Yeni Berenice y Wilson Camacho sean los frutos de una justicia independiente, todavía en gestación. Solo por mencionar dos grandes avances en la justicia dominicana.

De modo que, si un gobierno quiere ser recordado, que sea por sus propias realizaciones, por las obras y aportes que haga en beneficio de la nación y no por hacer de sus anteriores un cementerio de hombres vivos. Solo los mediocres recurren a este recurso para encubrir su incapacidad en resolver los problemas del país y las promesas que enarbolaron.

En este orden, hay que ser muy mezquino para no reconocerle a Leonel Fernández el avance y desarrollo del país que dejó como escalón de ascenso, como una pista para el despegue definitivo, y más que una pista, como un avión en vuelo a diez mil pies de altura, en su empeño por institucionalizar el país y elevarlo en todos los sentidos, y ponerlo a las alturas del mundo civilizado y desarrollado.

De que haya cosas por hacer, siempre las habrá, porque la nación es un proyecto en construcción continua, donde siempre existirán demandas sociales por suplir. Aun las naciones más desarrolladas del mundo están sometidas a este imperativo social.

Por ejemplo, en los Estados Unidos los demócratas y los republicanos se turnan en el gobierno, en tanto y en cuanto no suplen las demandas de la sociedad como son, la seguridad, la salud, el empleo, la inflación que pueda mermar los bolsillos de la gente en un momento dado, etc, etc.

El actual gobierno del PRM todo se lo quiere etiquetar a la pandemia, la inflación, los precios de los artículos de primera necesidad, ahora la guerra de Crimea, y obvian elementos y aspectos básicos de una buena gestión de gobierno.

Así pues, que dejen de reflejar sus propias carencias a través de las críticas de otros, y busquen su sello distintivo para que las futuras generaciones puedan ver sus obras en el paso por el poder.

pascualramirez@hotmail.com

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