Una democracia representativa que no avanza

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EL AUTOR es Master en Gestión y Políticas Públicas. Reside en Santo Domingo

Debido a la imposibilidad de que sean todos los ciudadanos que gobiernen el país, la democracia representativa permite que los ciudadanos o el pueblo pueda elegir a sus representantes para que ejerzan el poder en representación de todos, no obstante, cuando esas autoridades son elegidas, muchas se olvidan de que ellas son representantes, no sólo de la mayoría que votó por ellos sino también de cada uno de los sufragaron.

La democracia se define como una forma de gobierno en que se ejerce el poder político del pueblo y para el pueblo, donde una mayoría elige representantes mediante el voto libre y voluntario para que ejerzan el poder en nombre de todos los ciudadanos de un estado o nación. El voto es lo que le da legitimidad a esas autoridades, que van desde el Presidente de la República (Poder Ejecutivo), diputados y senadores (Congreso Nacional), alcaldes y regidores (Poder Municipal), diseminados en todo el territorio nacional.

En una democracia representativa hay que reconocer que la mayoría que votó para elegir al presidente, espera una mayor cuota de participación en el gobierno, no obstante para que haya una verdadera democracia, el poder para ejercerlo, debe dársele una cuota de participación a cada partido, en base a los votos y escaños obtenidos en los diferentes poderes del estado; es así, como los diferentes estamentos del estado logran la gobernabilidad y garantizan la democracia y equidad en la representación de ese pueblo, que votó por cada partido.

De la misma manera, en el congreso se distribuirán los cargos en base a la cuota de diputados y senadores que hayan obtenido cada partido, así como también a nivel de las alcaldías, deberán asignarse las cuotas de participación en la gobernabilidad de los municipios. Esos deben ser los principios que rijan la nación, el camino para seguir construyendo una democracia más equitativa, más participativa y que sirva de fuente de equilibrio de poder y ejemplo de gobernanza. Si se busca ese equilibrio, el antagonismo disminuye, en los afanes de alcanzar el poder y las reelecciones tienen menos dificultades.

Hay que construir una nueva democracia, donde el poder representado cobre sentido, donde los poderes del estado tengan en su seno, el poder de representatividad, expresado en las urnas y que cada uno participe de acuerdo con el poder recibido en las urnas, a través del voto, donde este voto representa la voluntad popular y debe participar ejerciendo el poder político en esa proporción en que ciudadano expresó que fuera. El poder hay que distribuirlo en función del voto y dar origen a la nueva democracia que todos esperamos.

El doctor Rafael (Fafa) Taveras afirma que, …. la dinámica del cambio, pues tiene en este momento un desafío extraordinario, primero somos todos hijos de la diversidad, la discriminación y la opresión, tenemos una subjetividad marcada internamente por esas cosas, sin embargo, tenemos una aspiración del igualitarismo, que aparece más que como una falsedad, que como una cosa lógica. ¡¡ha!!, tenemos igualdad de derechos, pero no la base material para disfrutarlo. Somos sujetos de la misma dimensión, pero cada uno tiene una posición diferente para reclamar e imponer sus aspiraciones y derechos. Hay un desafío en la dinámica del cambio social que tiene que ver fundamentalmente con las reglas, con las leyes, que deben guiarnos a unos y a otros, a los objetivos comunes que nos atañen.

Como vemos, falta mucho trecho para alcanzar la democracia representativa que queremos, que aspiramos y que cuando se avecinan las elecciones, hay promesas de campaña, ofreciendo un gobierno para todos. Desde que los representantes del pueblo son elegidos por el voto, se olvidan que su elección se hizo en representación del pueblo y para el pueblo y comienzan a perseguir a los ciudadanos negándose la participación en las actividades legítimas del estado, que van, desde impedir la participación en un proceso de licitación público, hasta la exclusión de empleos a ciudadanos que no tienen otra cosa de qué vivir, más que un mísero salario mínimo y son perseguidos y acosados, nada más porque lo ubican en un partido contrario.

Tengo mucho tiempo esperando un cambio en el ejercicio de la democracia representativa y me han hecho las canas, esperando que se construya la democracia más que representativa, que fuera participativa. Una democracia donde no haya discriminación ni exclusión, una democracia de respeto a los derechos de los ciudadanos de ser legítimamente representados.

La democracia representativa no ha evolucionado. Aquí se ha quedado como una simple promesa y para lograrlo, hay que relanzar el cambio, para transformar una democracia representativa que no avanza.

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El Hijo del Carpintero
El Hijo del Carpintero
4 meses hace

La famosa Democracia, sólo existió en Atenas hasta los tiempos de Pericles,que a propósito,lo mató un virus,una epidemia.