Por Marcelino Lara
Es más que preocupante lo que viene aconteciendo en nuestra República Dominicana en materia del cuidado del medio ambiente y de nuestros recursos naturales.
Cada día aparece en algún medio de comunicación, ya sea tradicional o digital, una nueva denuncia sobre la impunidad con la que están operando algunos depredadores del medioambiente y de los recursos naturales del pueblo dominicano.
Al parecer para estos desaprensivos no existe la Ley No. 64-00 promulgada el 18 de agosto del año 2000, sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, que proporciona el marco legal fundamental para la protección, conservación, y el uso sostenible de los recursos naturales.
Y que también establece la obligatoriedad de restaurar el medioambiente, y regula las actividades humanas para garantizar un entorno seguro para las generaciones presentes y futuras, creando como autoridad encargada de ejecutar dicha Ley, al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Se ha llegado al extremo de que ya no sólo están depredando los ríos y arroyos sino que ahora están atacando con furia las áreas protegidas, los parques nacionales y sus áreas de amortiguamiento, las zonas montañosas, las cuevas que conservan nuestra cultura taína, y los embalses de las presas hidroeléctricas.
Toda la zona montañosa de las provincias La Vega y de Bonao están siendo depredadas sin piedad, igual está sucediendo en las cordilleras central y en la septentrional. Y como el pueblo dominicano todavía no ha salido masivamente a protestar y a defender lo que le corresponde por derecho, ahora están contaminando el embalse de la presa de Hatillo.

Un verdadero crimen de lesa humanidad, ya que se trata del mayor depósito de agua dulce de todo el Caribe. Esta característica lo convierte en un patrimonio de todas las islas antillanas, ya que podría convertirse en la salvación de sus habitantes ante un desastre natural o bélico que afecte la disponibilidad de agua dulce en toda esta región.
A la provincia de San Juan que se vea en ese espejo de la provincia Sanchez Ramírez porque ese sería el destino de todos los embalses de las presas ubicadas en esa provincia sureña.
La contaminación a la que está siendo sometido dicho embalse llora ante la presencia de Dios.
Hatillo
Según el Instituto de Microbiología de la UASD el embalse de la presa de Hatillo está siendo contaminado por niquel, cromo, manganeso, cianuro, fertilizantes químicos y por descargas de aguas residuales sin ningún tipo de tratamiento.
El uso humano de dicha agua contaminada puede provocar problemas renales, hepaticos, respiratorios, neurologicos y en la piel. Además, podría provocar el desarrollo de células cancerígenas. Y esos resultados están siendo amparados también por estudios realizados por la Sociedad dominicana de ingenieros químicos.
Por esa razón es que decimos que se estaría cometiendo un crimen de lesa humanidad al contaminar el mayor depósito de agua dulce de República Dominicana generando un pasivo ambiental enorme, sin que todavía nuestras autoridades persigan y sometan judicialmente a los responsables
El cianuro y los demás metales están asociados a las actividades de minería extractivas que se ejecutan de forma intensiva cerca del embalse.
La contaminación con fertilizantes probablemente proviene de la actividad agrícola ejecutada en la zona, y la contaminación con heces fecales debe provenir de los asentamientos humanos cercanos al embalse que descargan directamente en el embalse sus aguas residuales, sin ningún tratamiento previo.
Es muy lamentable que el agua que debería usarse para dar vida a peces que deberían servir como alimento humano, para regar la producción agrícola, para el consumo humano de comunidades cercanas al embalse, y hasta para actividades ecoturisticas que les genere ingresos a pobladores de la zona, este siendo contaminada por desaprensivos que se sienten por encima de la Ley.
Algunos especialistas dicen que las guerras más terribles del siglo XXI serán originadas para apoderarse de las fuentes de agua dulce, y nosotros nos estamos haciendo la guerra a sí mismos cuando decidimos permitir que los depredadores contaminen el principal depósito de agua dulce de toda el área del Caribe.
Eso no tiene perdón de Dios. Nosotros no vamos a permanecer indiferente viendo desde lejos la depredación de los recursos naturales dominicanos.
Lo que está sucediendo en el embalse de la empresa de Hatillo no es más que un horrendo crimen medioambiental que todos debemos denunciar hasta que aparezca una solución satisfactoria para el país.
Las autoridades de Medio Ambiente deben hacer cumplir la Ley y obligar a depredadores a pagar ese dañino pasivo ambiental que estamos dejando a nuestras futuras generaciones.
Detengamos ese ecocidio por Dios.
jpm-am


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El deterioro ambiental no es un problema aislado ni futuro, es una realidad presente que compromete la salud, la economía y la calidad de vida de todos los dominicanos. Proteger nuestros recursos naturales no es una opción, es una necesidad urgente
Más que una ausencia total de conciencia, lo que se evidencia es una combinación de debilidad institucional, fiscalización insuficiente y una cultura ambiental que aún necesita fortalecerse. Los ciudadanos tenemos un rol clave en exigir transparencia, denunciar abusos y adoptar prácticas más sostenibles.
Igual vemos a Boca Chica, una de las playas más emblemáticas y cercanas a la capital, enfrenta desde hace años problemas de contaminación que afectan tanto su valor ambiental como su potencial turístico, sin que se haya logrado una solución sostenida y efectiva.
Todo esto refleja una falla estructural en la gestión ambiental y en los mecanismos de control. A esta problemática se suman situaciones en otras zonas del país. En áreas turísticas como Juan Dolio, el crecimiento de proyectos hoteleros y residenciales ha generado preocupaciones sobre el manejo de aguas residuales, lo que podría impactar negativamente los ecosistemas costeros si no se implementan controles adecuados
La depredación ya no se limita a ríos y arroyos; se ha extendido a áreas protegidas, parques nacionales, zonas montañosas y espacios de alto valor ecológico y cultural. Regiones como La Vega, Bonao y otras zonas de la Cordillera Central evidencian el impacto de actividades extractivas y prácticas no sostenibles.
La situación ambiental en la República Dominicana es cada vez más preocupante. En los últimos años, han aumentado las denuncias sobre la explotación indiscriminada de nuestros recursos naturales, muchas veces con una alarmante sensación de impunidad.
En en pais en donde apenas se sabe leer, escribir y hablar, no se puede esperar que entiendan la importancia de conservar el medio ambiente para su propia supervivencia.
Y LAS AUTORIDADES DE MEDIO AMBIENTE FUERON A LAS DUNAS DE BANI A DESALOJAR A LOS POBRES HIJOS DE MACHEPA….MIENTRAS TANTO LA PRESA DE HATILLO UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD, MEDIO AMBIENTE Y LOS PODERES DEL ESTADO INCLUYENDO FUNCIONARIO CORRUPTOS ESTAN ACTUANDO COMO LOS FAMOSOS TRES MONOS: NO VEO NADA, NO OIGO NADA NI DIGO NADA. CUANDO LOS DEPREDADORES MINEROS VAYAN A SAN JUAN VAN A COGER UNA PELA DE VERDADEROS DOMINICANOS.
Excelente, tenemos que cuidar el presente y el futuro de nuestro país, porque sin agua no hay vida. Pero hasta en las dunas de Baní están haciendo viviendas. Y donde están las autoridades…
Compañero Marcelo, empoderate para que el gobierno instale paneles solares en los espacios públicos y adiós al petróleo, a los apagones y empujaremos hacia la movilidad eléctrica. MANO A LA OBRA.
El gran problema ahora es la amenaza de la explotación minera que estaría ubicada en las *Cordillera Central y Cordillera Septentrional que se afectarían los siguientes rios:* *Cordillera Central* donde nacen los rios Yaque del Norte el más largo de las Antillas, Yaque del Sur que es crucial para la región suroeste, el río Yuna el segundo en caudal y longitud, el río Artibonito, el rio Camú que es el principal de la provincia La Vega, el río Bao una importante fuente de agua, el río Nizao fundamental para el riego y la hidroelectricidad, el río Ozama donde nace en… Leer mas »