Nunca como ahora en este tiempo de la posmodernidad y próximo al arribo de un cuarto de este nuevo siglo XXI se hace más urgente que como ciudadanos se fije la mirada en la posibilidad de hacer un cambio en el ejercicio del comportamiento y sobre la visión que se tiene sobre la sociedad.
El momento a que estamos asistiendo en este inicio del nuevo año 2024 nos brinda la oportunidad maravillosa de auscultarnos con rigurosidad y sinceridad a los fines de reencontrarnos con nuevos patrones conductuales que nos conduzcan a la construcción de un nuevo ciudadano más humano, racional y auténtico.
Así como todos hablamos y reflexionamos sobre el inexorable hecho de que el mundo cambió, es menester que se entienda que una parte de ese cambio experimentado no es ni ha sido el mejor para la mayoría de los dominicanos.
No soy de otro planeta, entiendo la dialéctica y sé perfectamente que estoy viviendo en la República Dominicana regido en un sistema capitalista insensible y brutal que nos ve a todos como un número o mercancía sin capacidad para pensar. Todo eso lo sé.
Pero señores, no es posible que aceptemos que ante nuestros ojos y los que dirigen y conducen la sociedad, sé esté permitiendo que el activo más importante que tiene el país que son su gente se degrade de la manera en que lo estamos mirando. Eso no puede ser.
Es increíble cómo se acepta que todo se instrumentalice, banalice y mercantilice, cuando hablo de todo, me refiero a valores, principios, lealtad y amor a los elementos constitutivos que le dan sustento a nuestro Estado como son: Territorio, población y soberanía.
Esta senda en la que estamos, en la que transitamos, no es la conveniente, no es a nuestro modo ver, la que nos emancipará de todo este pesado subdesarrollo que llevamos a cuesta desde el mismo nacimiento de la República en 1844.
Aprovechemos este inicio de año para todos juntos reflexionar, meditar e identificar las estrategias que pudieran reorientarnos y ponernos en el camino de la sensatez, la decencia, la ecuanimidad y la prudencia, para rescatar a esta media isla que está a punto de naufragar.
jpm-am


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Reflexionemos pues.
Muy buena tu reflexión, la sociedad dominicana debe iniciar un proceso autocritico que conlleve a cambios profundos en el pensamiento social que lamentablemente no se pone o se quita mecánicamente. Es un largo proceso de cambio en la educación, la justicias y sobre todos de poderes factico que respondan a los mismos y no a ese pasado de conservadurismo, corrupción e impunidad.